domingo, 5 de febrero de 2017

PON 60

ÚCARO
Por Miguel Antonio Guevara (Venezuela)

El úcaro asciende en Lícua,
allí los cuerpos de la edad
se cuelgan en sus tramas.
Como el resto (lo informe, el fragmento)
de una esfera de naranja en manos de dios:
juegan a esconderse.
Mientras sucede en Lícua
hay fuego, crepitar de maderas,
cuadrúpedos que observan:
la voz y sus telas de Damasco,
una guitarra barroca.
Hay una pregunta:
¿Cómo estar seguros del bajar de la corriente?
pues nos cuentan que hay nopales,
bandas de viento,
calles,
chinelas y rebozos;
otra voz que dice:
no hagas caso a la música sino a las imágenes,
nómbrame con mis dos nombres para ser en el mundo.
En Lícua la luz reviste como si preexistiera agua,
hay avispas sobrevolando al pan,
al acahual lo nombran árnica
y hay cintas muy cintas para medir tus ojos.
Visiten Lícua, rodeen al úcaro,
conózcanlos.

S/T
Por Ernesto J. Navarro (Venezuela)

HAY GENTE SONÁMBULA
que esquiva sus muertes
tapándose con una plegaria
con una piedra en la mano
son
cuerpos desiertos como ruina
triste pared descascarada
el sol los mira y llora
ellos
entristecen las horas
nos cansan
yo
no soy mejor que eso
también me apuntan –lo sé–
pero sonrío y aprieto las muelas
mi coraza invisible
es su amor sin blindajes
a veces quiero gritarles:
el miedo
es agua que se estanca en el pecho
no sirve / nos pudre
y el valor no es un chaleco
es solamente una compuerta
que la deja regresar a un delta
después al mar
y solo así se hace millones

CAMINAR
Por Franco Fernández (Venezuela)

Hoy miré a mi hermano tirado en el piso. Lo cubría de la cintura para arriba una bolsa negra. No supe llorar ni tocarlo. Según los vecinos lo mataron por no dejarse arrancar los zapatos. Yacía boca arriba, y todo su cuerpo estaba muerto. Todo menos sus pies que miraban el cielo. Una parte de él seguía viva y rogaba al mundo su permanencia. Pero no hubo noticia para su decisión de quedarse. El pie derecho guardaba su nombre en un pequeño papel que guindaba de un círculo de pabilo. Pronto tuvieron que cortarle los dedos para que entrara en la cava de la morgue. Yo me guardo el nombre de su pie en la cartera. Lo miro cuando no puedo caminar.






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