lunes, 3 de octubre de 2016

LA TRAMPA, Colombia



La trampa está en la pregunta ¿Por qué y para qué se le pregunta a un pueblo si quiere acuerdos para lograr la paz? Pero y además ¿cómo es que un pueblo responde que no? ¿Se le puede culpar al pueblo? ¿Se puede confiar en el sistema electoral que regentan los perros de la guerra? 63% del padrón electoral colombiano supo que no, y se abstuvo. Una cosa es que nazcas en guerra y la guerra te lleve por delante como una ola, otra que elijas que el mar se te apretuje en el pecho y te estalle. Hay gente que no sabe nadar y lo prefiere. No podemos señalar a los colombianos cuando en Argentina se monta Macri, por ejemplo, en Brasil se pasan por “las leyes” a Dilma, o en Venezuela una nueva fase del capitalismo se inaugura mientras se nos habla de socialismo: “en el río pasan ahogados todos los espejos del mundo”, nos diría Gómez de la Serna.



domingo, 2 de octubre de 2016

PON 45


S/T
Por Fabio Morábito (Egipto)
SI TE REVUELCA LA OLA
procura que sea joven,
esbelta, ardiente,
te dejará molido el cuerpo
y el corazón más grande;
cuídate de las olas
retóricas y vejas,
de las olas con prisa,
y la peor de todas,
de la ola asesina,
la ola que regresa.


SEGUNDA VEZ
Por Cristina Peri Rossi (Uruguay)

En el acto ingenuo
de tropezar dos veces
con la misma piedra
algunos perciben
tozudez
Yo me limito a comprobar
la persistencia de las piedras
el hecho insólito
de que permanezcan en el mismo lugar
después de haber herido a alguien.

domingo, 25 de septiembre de 2016

PON 44


Cuento:

CORRESPONDENCIA (frag.)
Por Paola Muñoz (Venezuela)

Yo soy la amante de M. y él dice que los amantes son un silencio; coincido en la medida de que éste sea la imagen de un grito, como el cuadro de Munch. Un silencio de viva voz indómito a las fauces bestiales del orgasmo, un desenfreno para oídos de pocos, una boca abierta chorreando deseo, sublime y mundanal, una piedra sordamente roída por el océano erecto, una fantasía extremada a la realidad y perforada silenciosamente, el escándalo de las cavidades, el eco de la cueva, un suspiro serpentino, la burbujeante espuma de las sales, el picor ambarino de las mieles, la mudez de la muerte con los ojos virados al vacío. El “sonido del silencio”.

Poesía:

AMANTE
Por Mundia Magdaleno (Venezuela)

Yo sé que no soy buena como es buena una yerbera. Sé que hay preguntas que no me puedo responder y respuestas que no he de mencionar. Mi nombre es el espacio que hay entre cada palabra. Un silencio breve. Ése momento de la noche en que ni Dios existe. Sé que no soy buena aunque evada el juicio. Soy la masa de semen que se empelota en la bolsa que sostiene el escroto de un mediohombre, una mujer a la que se olvida, la amante.

domingo, 18 de septiembre de 2016

PON 43


EL HAMBRE
Por Antonio Arráiz (Venezuela)

Poco antes del alba,
de risa rosada
hay un preciso momento
en el que algo fatal
flota en la selva;
algo inquietante y secreto;
es el hambre,
es el hambre que flota en la selva.

Se nos crispan los vientres vacíos.
El aire palpita de miedo.
Se apagaron los ruidos alegres,
y las miradas se hacen perversas.
El hambre va flotando en la selva.
Detrás de los árboles,
detrás de las peñas,
detrás de la sombra,
se presienten: las garras agudas,
los ojos de torvas miradas,
los dientes,
las fieras hambrientas,
de vientres vacíos,
acechándonos.
El aire palpita de miedo.
Olvidamos los ruidos alegres
y andamos con pasos astutos
y ojos perversos
buscando la presa.

Es el hambre,
es el hambre que flota en la selva.

domingo, 11 de septiembre de 2016

PON 42


GOYA
Por Rafael Alberti (España)

La dulzura, el estupro,
la risa, la violencia,
la sonrisa, la sangre,
el cadalso, la feria.
Hay un diablo demente persiguiendo
a cuchillo la luz y las tinieblas.


De ti me guardo un ojo en el incendio.
A ti te dentelleo la cabeza.
Te hago crujir los húmeros. Te sorbo
el caracol que te hurga en una oreja.
A ti te entierro solamente
en el barro las piernas.
Una pierna.
Otra pierna.
Golpea.

(...)

Sueño de la mentira.
Y un entierro
que verdaderamente amedrenta al paisaje.

Pintor.
En tu inmortalidad llore la Gracia
y sonría el Horror.

domingo, 4 de septiembre de 2016

PON 41


DE LA CASA
Por Arnaldo Jiménez (Venezuela)

la voluntad de la casa también cuenta
no sólo la mordida de Dios
se abre en los momentos oportunos
y nos acoge de la repetición
o del azar de la vida
la casa es un puerto
a veces desconocido
pero verdadero
con sus bodegas de guardar esperanzas
su altar para encomendar los viajes
y su basurero de ilusiones
la casa es una puerta
que mece nuestro cansancio
y oculta una noticia
inmensa puerta para las sentencias
del destino
puerta siempre de par en par
para la llegada de la muerte
--

NARANJAS
Por Miguel Antonio Guerra (Venezuela)

Dios está solo
comiendo naranjas con las manos

domingo, 28 de agosto de 2016

PON 40


Cuento:

LA CANCIÓN DE LOS PUERCOESPINES
Por Marosa di Giorgio (Uruguay)

Se oía en lo hondo de los bosques, gritos de mujeres que tenían pasiones con los bichos.
Algunas eran mordidas y casi asesinadas y se salvaban de un sólo manotazo.
-Aparte! ¡Fuera, poca cosa, asesino! Yo soy gente. Y usted, no. Y se veían los rostros estrechos, ríspidos, de los puercoespines, que sólo las hozaban y bebían, sin importarles de más nada.
Otra gritaba: -Me perturbó todo el vientre. Es seguro que voy a poblar la tierra con nuevos puercoespines!
Y gritó la otra: -Pero ¿En qué caí...! ¡Si viera mi madre...! ¡De la manera como me crió!
Y una voz más lejana y honda, le dijo: -Tu madre aquí mismo hozó. Ah! Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
Hay una neblina, un viento helado, pero fuera del bosque, allá. Porque aquí dentro está espléndido, calentito, como jamás se vio.

Libros:

LA HORA D ELA ESTRELLA (frag.)
Por Clarice Lispector (Brasil)

Discúlpenme, pero voy a seguir hablando de mí, que soy mi desconocido, y al escribir me sorprendo un poco porque he descubierto que tengo un destino. Quién no se ha preguntado: ¿soy un monstruo o esto es ser una persona?
Antes quiero afirmar que esa chica no se conoce sino a través de vivir a la deriva. Si fuese tan tonta como para preguntarse "¿quién soy yo?", se espantaría y se caería al mismo suelo. Es que el "¿quién soy yo?" provoca necesidad. ¿Y cómo satisfacer la necesidad? Quien se analiza está incompleto.