domingo, 28 de mayo de 2017

PON 73



SOMARÍ HACIA EL FINAL DE LA NOCHE
Por Gustavo Pereira (Venezuela)

Se hace tarde para aquellos que nada compartieron
Ni el vino ni la sal
Ni el agua ni la sed
Se está siendo tarde para quienes por dicha
celebraron la astucia
Tarde para los insuflados y cínicos
Tarde para los despiadados y los lúgubres
Se está haciendo tarde y la noche es inmensa
Se hace tarde para la infatuada pequeñez.


DEL PAN Y LA CANCIÓN
Por Hugo Fernández Oviol (Venezuela)

Sucede que de una gota de agua y un rayito de sol
se puede fabricar un arcoiris
y quien posee un arcoiris
puede inventar a Miguel Ángel, a Rubens, a Van Gogh, a Goya y a Picasso
y entonces se está en la capacidad de hacer, deshacer y rehacer el mundo!
Todo lo cual no niega, sin embargo, que la función primigenia del agua
es fecundar la tierra y la tarea fundamental del sol es madurar la espiga,
porque la tierra es sólo habitable en la medida que “el pan tenga la dimensión del hambre”
y la cobija la exacta dimensión del frío.
De allí que no me explico el absurdo de que haya artistas
que se crean superiores al panadero, y sobre todo,
que éste los tolere por ignorar que hacer la canción es un trabajo.


MI MADRE
Por Attila Jószsef (Hungría)

Tomó en sus manos el tazón
un domingo al atardecer,
sonrió en silencio
y se sentó un poco en la penunmbra.
En una olla pequeña se trajo a casa
la ración que le dieron los señores,
y al acostarnos yo pensé
que ellos se comen la cazuela entera.
Mi madre era menuda, murió pronto
porque las lavanderas se mueren pronto;
la carga hace temblar sus piernas
y la cabeza les duele de planchar.
¡Qué paisaje el montón de ropa sucia!
y el vapor como un juego de nubes sosegante.
Y para la lavandera
cambiar de aire era irse al desván.
La veo, se detiene con la plancha.
El capital desvencijó su frágil estatura
cada vez más delgada.
¡Pensad en ellos, proletarios!
De tanto lavar su epalda se encorvó.
Yo no sabía que mi madre era tan joven.
En su sueño llevaba un blanco delantal,
y el cartero entonces la saludaba.

ESTE HERMOSO PAÍS (frag.)
Por José Lira Sosa (Venezuela)

este país mío
enrojecido por oleadas de cólera
encontrándose a sí mismo
este país ascendido resueltamente a la cresta de las colinas
este país descendiendo a los sótanos de las penitenciarías
este país rebelde con sus manos desplegadas
este país gritando en la calle
este país hermosos como el estallido de una granada
este país brotado de orquídeas desafiantes
y feroces animales indómitos
este país antiguo
inquieto
dinamitado
este país mío...

Trino:
Está perdido, se ha ido, está esparcido a los cuatro vientos.


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