viernes, 2 de septiembre de 2011

Baño de agujas



Para las mujeres que sufren-sufrimos la violencia




Por Indira Carpio Olivo/ indiracarpio@gmail.com/ @icarpio



La mujer de adentro tiene la cabeza gacha,
llora contra el pupitre
Piensa que no piensa
    y si acaso que siente
No pisa por donde pasa
sus ancestros
    unos cuantos surcos en los ojos
la enfurecen, la enjaulan, la guardan
Y cree que se venga la mujer de adentro
Cree en la libertad y al mismo tiempo en el amor
    y no sabe que sabe que no se hablan las paradojas
Cree que el amor tiene vista
    cree en un Dios que la acosa en la oscuridad
    cree que cree que somos iguales
Cree que alguna vez hubo un “había una vez”
    y que en ese momento la raptó un extraterrestre
Luego convertido en una boca que sangra
    la mujer de adentro se calló en honor al silencio secuaz, sicario
Se la ve y entre velos sonríe a medias
    mientras el lobo duerme
Aun lo justifica
pero hay futuro en la mujer de adentro
su corazón-combate es guerra y es ternura
y no deja que esta última sea la última
La mujer de adentro dispara
la mujer de adentro canta a las bestias
es cuna, es rio, es vida
la mujer de adentro quiere dejar de morir
Suenan las campanas
son letales
pero se impone la luz, sin postales, ni coronas
en las mismas aguas
en un baño de agujas
    de inolvidable dolor
Su semilla no quiere repetirla
y aunque las mutaron con técnica
su almácigo rompe los moldes
y un sonido inaudible
quiebra la columna vertebral de la historia
No más llanto, tampoco quebranto
    puedes al costado crecer
no hay monstruos a bordo


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