domingo, 17 de abril de 2016

Poesía o nada 24


Poema:
NO TE ENAMORES DE UNA MUJER QUE LEE
Por Martha Rivera Garrido (República Dominicana)

No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..

---
Poema
LA DESTERRADA
Por Rafael Courtoisie (Uruguay)
La patria es el pubis.
El Monte de Venus.
La pradera entre las piernas.
No tengo patria.
¿Qué patria tendría en esta vida, qué lugar frente al Páter, huérfana desde siempre en un abismo sin voz?
Ni siquiera soy quien escribe. Vivo fuera del lenguaje.
El bocado que engullen los obesos, los bulímicos y poderosos del mundo, no me nutre. Como ausencia. Vivo sola en la república del silencio, sobre la falda de un dios que no existe, de un dios hembra, de una divinidad mujer parecida a la luna y al golpe del mar sobre las rocas. No el mar: la mar sobre las rocas.
Mater maris. Mater et magister.
La mar sobre la Tierra. Desterrada.
Vivo en el aire, sobre lo que existe y no.
Y es tarde.
---

Manual:
INSTRUCCIONES PARA MASTURBARSE
Por Itsasne Gaubeca (España)
Comience por deshilachar los sentidos ácidos de su camiseta. Lama pausadamente cada rincón de sus decencias y absorba todas las fragancias hasta que el decoro se convierta en caramelo y la lluvia acompase sus latidos. Aderezca su piel con feromonas y transporte esa música a lo largo de su cuello, su torso y espalda. Nutra su mirada de espejos desenfocados; y cuando desde el campanario la acústica de su matriz implore a los feligreses atención, añada tres cucharadas soperas de libidinosa tempestad. Continúe palpando espontáneamente sus entrañas sin dejar de remover los vapores que exhale. Sobretodo, no respete los consejos y apague el telediario. Ríase del porno tradicional mientras canta una nana, un irrintzi, un gregoriano, o lo que usted prefiera. Recomendamos comerse la boina y quitarse el chocolate de las uñas, para disminuir la hiperventilación y no agitar a las vecinas que riegan sus atardeceres. Con sus manos amase el flujo sanguíneo, suba el volumen, arañe la almohada, nivele la presión del agua y espolvoree sus mamas. Maúlle, brinque, escriba un par de poemas e invente dragones sin espinas. No olvide rociarse con jengibre y contornear ilustraciones labiales hasta que su pelvis rezume una sonrisa ancha. Repítalo al menos una vez por semana, antes de que la sopa se enfríe y a los ladridos se los lleve la corriente.
---
Novela:
OJO DE PEZ (Fragmento)
Por Antonieta Madrid (Venezuela)
—"¿Cómo diferenciar entre lo visto, lo leído y lo relatado?
¿Cómo distinguir entre lo vivido y lo sólo referido o imaginado?
Lo ví. Lo recuerdo. Pero si ni siquiera habías nacido. Pero si no estabas esta vez. Sí, pero lo ví. Sí, pero lo recuerdo. Soy ubicua. Intemporal. No tengo edad. Mi edad es la de la historia, la del caballero de la triste figura, la del gigante Caraculiambro, la de Aldonza Lorenzo.
Qué divino poder ser todo lo que una imagina. Soy todas las imágenes que desfilan por mi mente. Imágenes que se despliegan en el abanico de los días y me muestran, como en una panorámica, como en un granangular, lo que seré cuando pase el tiempo de mi carne, cuando, rota la cáscara del miedo, pueda lanzarme a campo traviesa, silenciosa, sin llamar la atención siquiera. Entonces, sólo entonces podré tomar lo que me corresponde en el festín...
...y seré fuego amarillo al galope. Seré todo lo que he presentido... Cuerpo adivino. Cuerpo predestinado. Cuerpo contenedor de vida. Cuerpo tatuado. Cuerpo inscrito..."
---
Trino:
En vano te escondías en tu habitación de espejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario