domingo, 1 de mayo de 2016

Poesía o nada 26

Poema:

INMACULADA
Por Tanya Shirley (Jamaica)

Hubo muchos días de lluvia. Hubo muchos días que me hallaron desprotegida. Hubo un día especial en que vestía mi uniforme -blusa blanca, falda blanca de pliegues sobre refajo blanco, sobre ajustador de algodón blanco, braga de algodón blanco- y empezó a llover. Caminaba despacio bajo la lluvia exactamente como me habían dicho que no hiciera. Damas, caminen con ánimo, muévanse, muévanse. Recuerden que la lluvia es enemiga de la castidad. Caminen con ánimos, damas.
Pero aquel día partícular, caminé como yo pensé que debía caminar una dama. Iría vestida de lluvia. Podía sentirme moviendo en esta lluvia -moviendo en pautas tan puras. Me tendí en la hierba y le desafié a crecer. La hierba se abrió como un lecho de mil tijeras y me mantuvo alzada muy peligrosamente del sitio donde pensé que esta hierba me cortaría una y otra vez en rebanadas elegantes. Floté fuera de mi ropa, de la blancura, de la bondad, de cruces y confesiones. Oré por la lluvia y la expulsión.

 


Poema:

LOS INVASORES
Por Sharon Olds (Estados Unidos)


Hitler entró en París como mi
hermana entraba en mi habitación por la noche,
se sentaba a horcajadas sobre mí, me estrujaba con las rodillas,
clavaba las uñas de los pulgares en mis muñecas y
meaba encima de mí, sabiendo que nuestra madre nunca
creería mi versión. Todo muy
cauto, la cara borrosa sobre mí
refulgiendo en la sombra, el olor ocre
de su orina propagándose por el cuarto, el
calor hirviendo en mis piernas, mojada
mi estrecha pelvis. Cuando cesó el silbido, cuando un
agujero había sido marcado a fuego en mi cuerpo, tumbada
y calcinada de vergüenza, percibí el
relumbrar de su piel en el aire, el placer
ocre que crecía cuando Hitler se asomaba a
la tumba de Napoleón y murmuraba Éste es el
mejor momento de mi vida.
 

Poema:

EL NIÑO ESTÁ VIVO (Extracto)
Por Afua Cooper (Jamaica)

Y una sobrina de la abuela Nanny
una mujer de Akan, una mujer que puede ver a lo lejos,
una mujer con el conocimiento de las yerbas
una mujer que trabaja en el campo cortando caña
una mujer que habla el idioma de sus abuelas
una mujer que cuenta historias de animales mágicos, de
árboles que hablan y de ciudades espectaculares debajo de
ríos poderosos
una mujer que fue robada de su aldea cuando tenía 14
una mujer que fue violada en el buque negrero por un
marinero blanco
una mujer que vuela a África cuando ella duerme.

Esta mujer, esta sobrina de la abuela Nanny,
toma su cuchilla y corre con la velocidad de Sogolón Condé
en su aspecto de mujer-búfalo
esta mujer corre con su machete
un antiguo canto subiendo de la garganta
un antiguo canto suplicando a Dios y a todos los espíritus
que asisten a las mujeres que dan a luz para que vengan a
su ayuda
Ella llama a sus compañeras: "formar un círculo alrededor
de la mujer muerta
Respiren, respiren profundamente, denle aliento,
denle vida”.
(...)
Esta mujer, esta sobrina de la abuela Nanny,
entra en el círculo y con su machete, el canto ancestral emergiendo de los labios,
corta el abdomen de la mujer y libera al niño
mientras sus compañeras canturrean.
 

Poema:

LO QUE HACEN LOS VIVOS
Por Marie Howe (Estados Unidos)

Johnny, el lavaplatos está atascado, algún utensilio debe haberse caído por ahí.
Y el Drano no anda pero huele peligroso, y los platos sucios se apilaron,
esperan al plomero que todavía ni llamé. Esto es de lo que hablábamos todos los días.
Devuelta invierno: el azul del cielo es terco, profundo, y la luz se derrama
por las ventanas abiertas del estar, porque la estufa es muy fuerte y no logro apagarla.
Hace semanas, conduciendo, o cuando se me cae la bolsa del mercado en la calle y se destroza contra el suelo pienso: esto es lo que hacen los vivos.
Y ayer, apurada por las veredas de Cambridge
que están llenas de ladrillos flojos, derramé el café en la manga,
y lo pensé otra vez, y después otra vez, mientras compraba un cepillo. Es esto.
Estacionar. Cerrar la puerta del auto en medio del frío. Lo que llamabas ese deseo.
Aunque al final lo abandonaste. Queremos que llegue la primavera y que pase el invierno.
Queremos que alguien nos llame o deje de hacerlo, una carta, un beso – anhelamos más y más, y todavía más de eso.
Pero hay momentos, al caminar, cuando me veo fugazmente en el reflejo del vidrio,
por ejemplo, sobre la ventana del negocio de la esquina, y siento un amor tan profundo
por mi propio pelo flotando en el viento, mi cara curtida y por el abrigo, que me quedo sin palabras:
estoy viva, te recuerdo.


Trino:

Jesus Castilla ‏@JesCastilla:
“Miramos el mundo una sola vez, en la infancia. El resto es memoria.” Louise Glück
En: https://twitter.com/JesCastilla/status/724115990993211394

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