lunes, 7 de agosto de 2017

PARTE de guerra



Le dije que me atara de las manos y me golpeara con fuerza mientras me penetraba. En principio lo hacía con suavidad. A medida que apuntaba el mentón hasta lamerme la vagina aumentaba en ferocidad. A mí me excitaba tanto como a él. Se turnaba entre la lengua y el pene. En la última bofetada se vino en su propia boca y mi boca ensangrentada contenía la luz y aquella sombra lechosa. No sabíamos qué carnes habíamos perdido. Tampoco nos importaba. Afuera la lluvia dormía a nuestros hijos. Adentro nos despellejábamos. En el país anunciaban otra guerra y ya nosotros nos habíamos quedado sin algunas partes.

Mundia Magdaleno

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