martes, 6 de mayo de 2014

Patilla


De cómo despedir un nido

Descorrió las piernas de par en par, como si colgase un pantalón punta por punta en el tendedero.
Abrió la boca y mordió desde el centro -a trozos- la mitad de la patilla.
El agua manaba entre tus dientes.
La semilla ahí la dejó, floreciendo para otra noche de jugos.



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