A estas horas, sectores de la oposición venezolana desconocen el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales en Venezuela, realizadas ayer y en las cuales el candidato chavista ganó por un margen de casi 250 mil votos.
El candidato de la derecha llamó a las calles a sus seguidores, quienes han destrozados los Centros de Diagnóstico Integral, agredido a los médicos cubanos, también han prendido fuego a sedes del Partido Socialista Unido de Venezuela, Petrocadads, Aldeas universitarias, Mercales, contra figuras políticas como Tibisay Lucena (Rectora del Consejo Nacional Electoral), Aristóbulo Istúriz (Gobernador chavista del Estado Anzoátegui), William Izarra, Jorge Rodríguez, entre otros.
El pueblo ha sido víctima fatal. Hasta la hora, 11:30 PM múltiples focos de violencia se cobran heridos y muertos.
El Movimiento popular ya está organizado. Mañana anuncian en rueda de prensa sus acciones, desde el Teatro ALAMEDA, en San Agustín.
Ahora mismo se reúnen en el Cuartel de la montaña el COMANDO ANTIGOLPE.
¿Quieren repetir abril de 2002? ¡No es el mismo pueblo del 11-A! Somos sí el pueblo que devolvió a Chávez los días siguientes.
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Nadie les niega el derecho a la protesta, pero quemar casas, centros médicos, agredir a médicos, al pueblo de pie constituye un delito.
El pueblo viene aguantando insultos y burlas desde que Chávez partió a Cuba y luego de su muerte. Las provocaciones se crecen.
Hace nada también asediaron el canal del Estado Venezolana de Televisión. Inmediatamente llegó el pueblo a defenderlo.
Se reportan heridos en el Zulia, Carabobo, Lara, Mérida, Distrito Capital, Delta Amacuro, Miranda, Táchira (de la que se dicen está tomada por terroristas paramilitares).
Las víctimas son chavistas y señalan a personas de la oposición.
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Henrique Capriles es responsable de los muertos del día de hoy, producto de su llamado a sus seguidores a la calle. Y aunque a través de su cuenta twitter dice llamar a la paz, en sus discursos convoca a la violencia, así mismo a los líderes de opinión pública que lo acompañan.
¡Seguimos luchando contra los perros rabiosos del capital, del imperio!
lunes, 15 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
Los Capriles, enchufados del petróleo

Recientemente el candidato de la derecha usó el peyorativo término “enchufados” para referirse al caso de los venezolanos y venezolanas que, según él, han sido favorecidos indebidamente por el gobierno del presidente Chávez y aseguró que hay que sacarlos para darle paso a la “gente decente”. Más allá del calor electoral y el cambio de estrategia de su comando para este 14 de abril, debe recordarse que tales declaraciones derivan de una idea muy cultivada en los sectores de derecha con respecto a lo que también peyorativamente llaman “petropopulismo” del “reeeeegimen”, que no sería más que la tendencia a regalarlo para manipular electoralmente a la población y también a otros países para ellos manipulables y de segunda categoría como Bolivia, Cuba o Nicaragua.
Ciertamente se pueden decir muchas cosas al respecto la mayoría de las cuales de hecho ya se han dicho, sin embargo, una que no se ha mencionado es que en buena medida la famosa fortuna de la rama paterna del candidato de la derecha no proviene del esfuerzo heroico y emprendedor de sus antepasados -como se nos dice- si no de una habilidad muy distinta: la de saber enchufarse bien a los regímenes de turno, estos sí dictatoriales, para usufructuar las ventajas del ingreso petrolero, ese mismo que hoy dicen que no se debe regalar.
En 1980, un investigador inglés llamado Brian Mc Beth publicó una tesis doctoral que llevaba por título Juan Vicente Gómez y las compañías petroleras: 1908-1935, hasta la fecha el estudio más detallado de la dinámica de traspaso y entrega de concesiones para la explotación de petróleo en nuestro país en su época de inicio. Dicha tesis -publicada por la Cambridge University Press y que lamentable e inexplicablemente no ha sido traducida al español y casi no se conoce en Venezuela- tiene por lo demás una historia singular: Mc Beth tuvo acceso directo a los archivos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez que todavía se encontraban anónimamente arrumados en Miraflores, y que se hubieran perdido de no haber mediado la intervención de un General de la Casa Militar de los años 60 que, para salir de dudas antes de botarlos, llamó a Ramón J. Velásquez –para entonces Presidente de la Academia Nacional de la Historia- para que los revisara.
El caso es que entre la información valiosa encontrada y recopilada por Mc Beth, se encuentran los nombres de los concesionarios e intermediarios así como los montos pagados a cada uno de ellos por concepto de venta de tales las concesiones. Aquí hay que hacer la salvedad que los términos “concesionarios” e “intermediarios” deben entenderse como sinónimos de “traficantes”, en la medida en que el negocio consistía en que los gobiernos de Castro primero pero sobre todo Gómez se encargaba de entregar a los favoritos de sus “reeeegímenes” (o sea, a sus enchufados) tierras que luego estos vendían a las petroleras u a otros intermediarios haciendo de este modo grandes fortunas especulando con los bienes de toda la nación.
En 2008 la Academia de Ciencias Económicas -a la que se puede acusar de muchas cosas, menos de filochavista- publicó una conferencia de Mc Beth en Caracas que lleva por título El desarrollo inicial de la industria petrolera venezolana y su impacto internacional, 1908-1935, y que en cierta manera sintetiza algunos de los principales aspectos de su laureada –pero desconocida para nosotros- tesis. En dicha conferencia, Mc Beth replica los cuadros con los nombres y montos en dólares de los negocios hechos por los enchufados de Gómez, entre los cuales destaca sobremanera –como se puede ver claramente en la imagen anexa copiada de la conferencia de Mc Beth- el nombre de Isaac Capriles, uno de los patriarcas de la familia Capriles venidos desde las Antillas hasta Venezuela entre finales del sigo XIX y principios del XX, y por tanto antepasado directo de nuestro Henrique Capriles Radosnky. Como dato adicional, debe considerarse que los precios están expresados en dólares de 2007, lo cual nos debe dar una idea del tamaño del enchufe que los pioneros Capriles supieron hacer en la más que pobre Venezuela de la época.
viernes, 5 de abril de 2013
Muertes prematuras
Por Luis Britto García
1
Lo traicionan, lo abandonan, lo capturan, los sacerdotes lo condenan, el
jefe del ejército de ocupación manda
ejecutar la sentencia, las
turbas animan a los verdugos que lo clavan
de un madero, ahí expira llamando a un Padre que nunca viene. Apenas lo lloran una enamorada y una madre.
Después, dispersos fieles que viven en comunidad, más tarde un imperio, al fin
más de la tercera parte de la humanidad clama por un Hijo que venga a librarlos
de la traición, del dolor, de la muerte.
2
Ay, balazo, dicen que grita al caer de la mula, herido por asesinos que
lo emboscan. Ay, Cumaná. Ay, Ayacucho.
Ay, América. Al golpear el suelo ya no es más que muerte, pero pasan dos siglos
y los países cuya independencia selló en esa meseta llamada Rincón de los
Muertos alientan, crecen, esperan.
3
Él sabe que va a
morir, arde en
fiebre, delira. Casi todos lo abandonan. Hasta la vida se le va. Un
médico sin título le diagnostica tisis sin esperanza. Aquellos a
quienes condujo a independizar la Cuarta Parte del Mundo
despedazan su Patria Grande en republiquitas. Todo lo ha dado y a cambio ha
recibido sólo un título honroso y un pasaporte al exilio. De su inmensa fortuna
no queda ni una camisa limpia para enterrarlo. Lo único que puede dar es el
perdón y lo otorga generosamente. Dos siglos más tarde las fragmentadas
republiquitas se reconocen como Patria Grande.
4
A la voz de “Tierra y hombres libres” levanta ejércitos de la nada, encabeza
un torrente de ira, vence la batalla decisiva contra la oligarquía.
Cuando se prepara a destruirla, inspecciona
trincheras sin otra escolta que el más vanidoso y más ambicioso de sus
oficiales. Un balazo tan certero que debe haber sido disparado de cerca le
vuela la cabeza. Esconden su cuerpo exánime pero no su recuerdo. Pasan
demasiados años y su tierra florece en fundos comunales que llevan su nombre.
5
Este
es un pequeño y frágil poeta que consigna en la última carta a su hermano su deber de
“impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las
Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras
tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”. Un día después
en su primer combate cae muerto de tres
balazos. Cuatro años más tarde Estados Unidos interrumpe la Guerra de Independencia e
instaura un protectorado sobre Cuba. Medio siglo después y por siempre Cuba se
convierte en Territorio Libre de América.
6
Este
fue peón y domador de caballos y agrarista y
entregó a los campesinos las tierras comunales de la Villa de Ayala. Peleó
victoriosamente contra tres presidentes; de frente nadie le pudo; un tal
Guajardo le ofrece pasarse para la Revolución y entregarle un parque y en cuanto lo
tiene a tiro lo acribilla en traicionera emboscada. Nadie cree que ha muerto.
Zapata vive. Viva Zapata. Pregunte en Anenehuilco.
7
Lo rastrean con
foto sensible al calor tomada por aviones espías gringos,
lo persiguen, lo abalean en la pierna,
le caen a culatazos, lo arrastran hasta un rancho, lo dejan para que
siga desangrándose. Es un preso infinitamente más grande que sus
captores. Batalló y venció en tres frentes, y en la geografía infinita
de la
idea. Mientras aliente, es un peligro.
Un voluntario le descerraja unos tiros. Después le cortan las manos.
Cinco
décadas después la tierra que regó con su sangre se subleva
democráticamente y
domina sus recursos naturales.
8
La entrega al pueblo atrae la muerte como la cumbre al rayo. Aquel cae en emboscada de los Somozas, el otro en
París pidiéndole a España que aparte de él este cáliz. El otro es asesinado en La Moneda mientras defiende
con metralleta que no sabe manejar el voto con el que el pueblo lo hizo
Presidente ¿Quién contará las estrellas o los que se fueron a pesar de que debían
seguir alumbrándonos? Toda muerte es prematura. Nuestra vocación es la
eternidad. La talla de quien nos deja se mide por la tarea que nos lega. Quien
muere por la justicia al tercer día resucita en su obra.Desde el cuartel de la Montaña
Por Julián Conrado
#1
La burguesía festejó
Yo pensé de esta manera
Nunca es tan bello el amor
Como cuando él festeja
#2
Festejó Henrique Capriles
Maria Corina Machado
Dos venenosos reptiles
del yanqui domesticados
#3 (Coro)
El odio ciega
quién no lo sabe
No ve que Chávez
más vivo queda
#4
Para el pueblo no murió
porque murió por la vida
simplemente se mudó
y vive al lado de Bolívar
#5
Desde el Cuartel de la Montaña
en el ventritrés de enero
nos mira, nos acompaña
grita: ¡Amando venceremos!
#6 (Coro)
El odio ciega
quién no lo sabe
No ve que Chávez
más vivo queda
#1
La burguesía festejó
Yo pensé de esta manera
Nunca es tan bello el amor
Como cuando él festeja
#2
Festejó Henrique Capriles
Maria Corina Machado
Dos venenosos reptiles
del yanqui domesticados
#3 (Coro)
El odio ciega
quién no lo sabe
No ve que Chávez
más vivo queda
#4
Para el pueblo no murió
porque murió por la vida
simplemente se mudó
y vive al lado de Bolívar
#5
Desde el Cuartel de la Montaña
en el ventritrés de enero
nos mira, nos acompaña
grita: ¡Amando venceremos!
#6 (Coro)
El odio ciega
quién no lo sabe
No ve que Chávez
más vivo queda
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