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miércoles, 8 de marzo de 2017

Gastronauta 109 #8M #YoParo


Yo paro, pero que alguien me aguante los pujos.

Cómo para la mujer con su hijo en un hospital ¿Son los hombres que la sostienen?
Cómo para la única entrada de dinero en casa ¿Cuántas madres son la única entrada de dinero?
Cómo para la prostituta para el proxeneta ¿Cuántas monedas cuesta una mamada?
Cómo para la campesina la aridez. Cómo para la niña de parir. Cómo para la que pare a los hombres que la matarán mañana. Cómo para la muerta los golpes.

Paran las mujeres, las niñas, las adolescentes, las transexuales, las lesbianas, las campesinas, las afrodescendientes, las indígenas las estudiantes, las obreras, las feministas, las que no se saben feministas. Parar, las que pueden por las que no. Las que quieren por las que no.
Parar para detenerse, levantarse, y también habitar.
Parar para no seguir engrasando y ensangrentando la Máquina, que hace uso de nuestra fuerza de trabajo (en el hogar, de cuidados a niños y ancianos) sin remuneración, y que a cambio nos mata.
Levantarse porque no podemos seguir muriendo sin que pase más que la propia muerte.
Parar para quedarse en la idea, para acompañarnos, para hacer casa en la voz de todas, por todas nuestras muertas. Por todas las que queremos la vida. Por el reconocimiento y la unidad de las mujeres en su actuación pública, la sororidad. “¿Qué sería de las mujeres sin el amor de las mujeres?” (1). Y, antes que reclamar la equidad con los hombres, debemos lograr la igualdad (reconociendo la diversidad) entre nosotras.

martes, 15 de noviembre de 2016

Gastronauta 98: Infidelidad



El poder como la mujer es obtenido donjuanísticamente:
por la violencia o el engaño.
La mujer, como el poder, es sujeto de una dominación patriarcal:
personalista, déspota, e ilimitada”.
Luis Britto García (1)

Una de las campañas sucias de la política venezolana en la actualidad consiste en (burlarse y) adivinar la paternidad de un supuesto embarazo de Lilian Tintori, la esposa del líder opositor preso Leopoldo López. Y si acaso todavía más retrogrado, condenarla porque abortaría.
La “maniobra” en contra de esta mujer, que representa los intereses de su marido (intereses de la derecha en Venezuela y Latinoaméica) entra como anillo al dedo de una “izquierda” pacata que enarbola la familia nuclear como bandera, que hace uso de la población sexogénero diversa con fines electoreros (de los que -cuando tiene el micrófono- se mofa), y luego el cuerpo de la mujer como propiedad del Estado, una campaña conservadora y ofensiva para las y los feministas de izquierda.
¿Acaso, no hay mejor argumento para mantener en la cárcel a Leopoldo López, que la supuesta infidelidad de una mujer que se camina el mundo presionando al mundo por la liberación de su marido? ¿O, acaso con este tipo de falacias creen socavar la “moralidad” de una familia determinada (social y económicamente) a ocupar como su casa a Miraflores?

Decía Nietzsche que “cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti” ¿Quién puede decir que una no se convierte en el enemigo si actúa como el enemigo?

El machismo criollo pone en duda la sexualidad de un “sospechosamente demasiado soltero” candidato a la presidencia Henrique Capriles Radonski (quien contribuye con el bochinche prometiendo casamiento a cambio de votos), porque en Venezuela el poder está asociado a la potencia sexual, heteronormativa además (por eso cualquier cambio en su peso, o en las formas de su piel, lo diagnostican inmediatamente con SIDA, asociándolo a su homosexualidad).
Lo mismo disminuye a López al “donar” la vagina de su esposa a todo macho en libertad. Pone en la diana de piernas abiertas a la mujer del antagonista (porque al villano ya lo tiene tras las rejas). Entonces, Diosdado le haría el “favor” a Lilian, mientras en la cárcel a Leopoldo se le “cae el jabón”: el superhombre, versus la “mariquita”.
El rechazo a la feminidad, a los rasgos femeninos en un hombre, tiene que ver con el repudio a una debilidad asociada a la supuesta naturaleza de la mujer, nacida para obedecer, según un principio aristotélico en Política.

Acusar a Lilian de serle infiel a su marido pretende descolocar a uno de los líderes de la oposición radical contra el gobierno. Lo remite a la posición del cornudo, el poco hombre, el apocado. Ergo le faltaría hombría para liderar y gobernar. Si el machismo criollo tiene que hacer mierda los principios de la ideología que dicen practicar (el socialismo del siglo XXI) para mantenerse en el poder, se llevan por delante mujer, principios, y la ideología misma, entonces los infieles son sus militantes.
Esto, como sino fuera suficiente el prontuario de López para mantenerlo tras las rejas. Como si los poderes públicos carecieran de argumentos para sostener la decisión de hacer justicia respecto al destino de este criminal (2) ¿Esa falta de argumentos no sería contraproducente para que la libertad del personaje se haga factible? ¿A quién le conviene la superficialidad de la contraofensiva “revolucionaria”?

Carlos Andrés Pérez, una vez lo explicó así: “Aquí hay dos grandes temas para acusar y destruir a un hombre: el homosexualismo y la corrupción, lo primero me lo quitaron porque todo el mundo se dedicó a decir que yo era un don Juan. Entonces me acusaron de corrupto”. Antes que la honestidad, la “probidad” sexual.
A Rómulo Betancourt se le recuerda por querer escaparse de la “fragua” diaria en las conversaciones ligeras de las mujeres. Escaparse en “las cosas sin importancia” que discutían las mujeres era el signo patriarcal de la época para decir que las mujeres fuimos (y según la agenda, seguimos siendo) la vía de escape, la almohada donde recostar el poder, la mano sobre el hombro en la foto, el bailecito en la sala para liberar las tensiones. Querer disminuir la lucha de Lilian (lucha con la que no estamos de acuerdo), como disminuyeron el carácter de Cilia.

Que le cambiaran el nombre de Primera dama a Cilia Flores al de Primera combatiente no supuso un cambio de paradigma en el triste papel al que la historia condena a las mujeres de los presidentes en Venezuela y el mundo: el de receptáculo para los hijos (ejemplo para la familia), y la organizadora de las dádivas en Instituciones de caridad. Pero en una abogada que estuvo al frente de tantas batallas y que ahora queda relegada a la sacrosanta imagen de esposa abnegada, y al silencio ése de ser la “gran mujer detrás de un gran hombre” (a la sombra), es un paso atrás para la construcción de la imagen de la mujer revolucionaria en Venezuela.
Después de todo, Lilian hace su trabajo y lo hace bien, estemos de acuerdo o no en los motivos de su acción política (Desmond Tutu y la hija de Salvador Allende se cuentan entre sus conquistas a favor de López). Es decir, ella representa lo que la historia dice que debe ser una mujer: la que lucha para que el hombre, su hombre, tenga el poder. Pero, y qué hace Cilia.

Marcela Lagarde lo diría así: “La condición de cuidadoras gratifica a las mujeres afectivas y simbólicamente en un mundo gobernado por el dinero y la valoración económica del trabajo y por el poder político. Dinero, valor y poder son conculcados a las cuidadoras. Los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno y tampoco pueden ser trasladados del ámbito familiar y doméstico al ámbito del poder político institucional” (3). Es decir: ser primera dama, primera combatiente no hace mojón (me perdonan lo prosaica).

En definitiva, tras las acciones de los socialistas, acá la infidelidad a los principios no la ejerce Lilian. (Véase además: Asociaciones del Gobierno revolucionario con Gold Reserve, Monsanto, Nestlé, etc. La infidelidad entonces se convirtió en un método).

Amplíe:

(1) Britto L. (2011). La máscara del poder. Caracas: Correo del Orinoco. P: 129.

(2) “Leopoldo López es un político venezolano de ultraderecha, exalcalde y exprecandidato presidencial, inhabilitado por hechos de corrupción, vinculado a instituciones financiadas por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, responsable de acciones desestabilizadoras. Aliado del expresidente colombiano Álvaro Uribe y el autor intelectual de acciones violentas en el país que han dejado decenas de muertos”. Más en: http://www.telesurtv.net/news/Leopoldo-Lopez-Agente-de-la-CIA-el-golpe-guarimbas-Uribe-y-el-fascismo-20140218-0053.html

(3) Cita tomada de la editorial de Las Comadres Púrpuras: Cilia en familia https://www.aporrea.org/ddhh/a235206.html

jueves, 3 de marzo de 2016

Mujerícola 39: Femicidio


A Mayerlin la violaron, la picaron en pedazos y la regaron en Mume.
Estaba implicado el hijo del Gobernador. Lo dejaron libre.
El pecado de Maye, como le decían, había sido ser electa reina de los carnavales del pueblo. Hermosota. Desde entonces, fue objetivo.

A la chica Coronado (le llamaban así por el apellido de su papá, el militar) la agarraron en la mañanita cuando salía a trabajar. Estaba sola, y eso era suficiente. Literalmente la entubaron. No hubo orificio donde no la penetraran con pedazos de metal, antes de matarla.
Cada vez que voy a casa de mi mamá, veo a su hijita, de la mano de sus tías. Nunca camina sola.

Luzbelis corrió con más “suerte”: la violaron entre varios, cuanto quisieron, y la dejaron viva con la condición de que callara. Y calló, nunca más ha hablado. Una la mira y es como estuviera en presencia de la ausencia, un cascarón hueco que repite y repite aquel día. Vive al borde de una autopista. Estoy segura de que algún día se arrojará, y sus cazadores estarán mirándola.

A Luzmila la violó su tío. Todos lo saben. No por ella. Él se jacta de su “proeza” cada vez que se echa unos palos, va la busca, se lo restriega, ella se traga a sí misma. Cada vez que la miro, está igual: larga con un silbido, flaca como si no comiera, triste como la que más.

jueves, 28 de enero de 2016

Mujerícola 34: Ángela



Ángela es una niña negra que no sabe por qué se llama así.
Un día me preguntó si me gustaba su nombre. Yo le dije que era como si pudiera volar.
Su nombre nació de una montaña, color de pólvora. Se asomó por la ventana sur de su madre, una cabeza de puño zurdo, florecido.
Con ella creció la palabra resistencia y Andrés Eloy pudo pintar un angelito negro. Pero para ella, sólo se abrió el cielo de los obreros con tierra en el pecho.

Ángela no sabe por qué han incendiado las casas de sus vecinos y la suya permanece intacta.
Ángela quiere ser blanca, la misma noche que un ejército de pálidos eleva las antorchas contra su piel, la misma noche que se declara África y África se hace Ángela para siempre.

Ése día, cuando a la niña Ángela le alisaron los cabellos, en Tennessee el río fue menos río.

Un día me confesó que no sabía lo que era el destino.
Y no supe cómo decírselo... Pero, lo ensayé: "Ángela tu vida está escrita. Serás uno de los brazos en la defensa de los derechos de las mujeres negras en un país hondamente misógino y racista. Serás uno de los pechos en la resistencia proletaria desde el ombligo de la bestia".

Y me digo: "no; no tiene tamaño para palabrotas".

martes, 30 de junio de 2015

Gastronauta 41: Opus mater



Gabriela ha logrado sortear los papeles, certificados, facturas, mocos, ha conseguido envasar su leche, congelarla, incluso hay quien le cuide a Luciano. Junto pre y postparto, también las vacaciones. La pediatra le firmó un par de permisos, asegurando la alergia del lactante a fórmulas y leches ajenas a la de su madre. Y, así.
Lucho tiene once meses, y su mami ya se perdió su primera palabra, hoy su primera caminata. María se la ha descrito por teléfono, y Gabi no pudo entonar palabra sin llorar, escondida, en el baño, porque tampoco puede ocupar su tiempo de trabajo en “menudencias domésticas”.
Todos los días ensaya su renuncia, reacomoda las comas, le quita esto y le agrega aquello. Pero Gabi es madre soltera y aunque sueña con acompañar a Luciano en todas sus primeras veces, no puede darse el lujo de quedar desempleada.
En la tarde -ya casi noche- cuando se encuentra con su pequeño, un nido de avispas le come el centro del pecho. El amor le desordena, las tetas le lloran, Luciano la aprieta.
Gabriela antes de saber que su vientre era habitado por Lucho, anhelaba parir una nena...

viernes, 26 de junio de 2015

Mujerícola 6: Cóndor



A María Emilia una patada en la barriga por cada día que estuvo embarazada hasta entonces. Cómo podía traer al mundo a “otro bastardo comunista”. No supo si era ella o era su bebe lo que la mantuvo apretada a la pata de una silla, mientras Argentina la arrinconaba a golpes. No vivió para conocer a Laura. La hicieron parir, para robársela. Hasta hoy, treinta y ocho años después.
Laurita se supo en manos de los asesinos de sus padres. Quiso odiar a sus captores. No pudo. La noche del once de abril de dos mil quince dejó de empuñar la silla aquella y soltó su cuerpo al baile de la soga.

*
En la celda cuarenta y nueve, sesenta y siete mujeres, doce niños, una bomba lacrimógena.
El desespero las lanzó contra el piso para cubrir con una manta mojada la carita de los lactantes. Lloraban los gases, también la muerte en que se había convertido la vida. No hubo teta que los calmara. Tampoco grito que las librara de respirar. El aire se había confundido con una bomba ajena a su causa. Caminó el pasillo desde donde encerraban a los hombres y había de ahogar aun más las esperanzas. Desde entonces, Ana no ve bien. Tenía un poco más de un año cuando una nube le picó los ojos. Todavía hoy le duele mirar. Lía, que tenía dos, cuando algo no sale bien contiene la respiración hasta ponerse roja y explotar en llanto para bañar las sábanas. No soporta las grandes concentraciones. La llanura se le parece al fin. Martita tuvo dos hijas. En el momento en que se portan mal le provoca abrazarlas con la almohada. No quiere hacerles daño. Quiere dejar de sufrir.

jueves, 18 de junio de 2015

Mujerícola 5: Obrera de la paja



Un escalofrío podría definirse como el embiste de dos temperaturas en la llanura de la piel.
Para cualquiera es una sensación inesperada. Sino, no es un escalofrío. Pero para una madre, no termina de serlo.
El primero de hoy me halla en los fogones. Es el toque secreto de mi pastel de calabacín.
Sacudo la pierna derecha y resbala.
El malogrado rayo del Catatumbo hace cumbre en mi Lago... de sudores.
Cuántos litros en catorce horas.
Los escurro en el tendedero, junto a la ropa de color, para no teñir la blanca.
Gotea el piso de la cocina, oxida las faldas de la nevera.
Me hace la alfombra.

La atmósfera la corto como al pastel. La sirvo con una hojita de yerbabuena. Pero ningún adorno la hace comestible. Mis hijas la devuelven indigestas.
No es trabajo. No es noticia.
Antes de licuar un par de metáforas juego un poco con mi hija mayor a la cocinita. La parchita sabe mejor si ella sonríe.
El licuado me hace jugo la cabeza.
El segundo escalofrío es corto. Apenas me dibuja dos o tres poros de la piel de gallina.
Suena el horno y con él explota mi termostato. Hiervo en la fiebre.

Aun debo bañarlas, masajearlas, darle las gotitas, peinarlas, inspeccionar las uñas, las orejas, sacarle los moquitos, vestirlas, darles de comer, sacar los gases, contarles un cuento, dormirlas, y no, para poder escribir, corregir, publicar, difundir, recorregir. A la más pequeña la acostumbré a los brazos. Me duelen las bisagras que sostienen esta hamaca a mi pared. Y entre respiro y suspiro, pajita sobre pajita para redondear el nido: Obrera de la paja.

jueves, 4 de junio de 2015

Mujerícola 3: Ni uno más



1. Violácea.
Casi una semana lleva Marialex sin salir del cuarto. Tampoco responde las llamadas. No quiere hablar con nadie. No quiere ver, mucho menos que la vean. “Debe ser que tiene la regla”, comenta alguno.
“Eso le pasa por llevar minifalda cuando no conviene”, adelanta otra.
Le pasó a su madre, a la madre de su madre y a ella.
Antes no hubo ley que la protegiera. Hoy, la hay... pero como si no.
Ella remonta un miedo ancestral, en lo que parece una balsa contra un tsunami. Un mapa de minas sin explotar. Pero Marialex -además- tiene que agradecer. Está viva.
No quiere estarlo.

Y tú apareces en mi ventana,
suave y pequeña, con alas blancas.
Yo ni respiro para que duermas
y no te vayas.

No tengo qué explicar que le pasó. Aun sin decirlo, todos lo saben.
Asumieron la libertad del viento en su vestido como la invitación al destrozo de un huracán.

martes, 2 de junio de 2015

Gastronauta 37: Tres golpes



Amanece y mi primer café me da para pensar en los tres platos de hoy, aunque no tengo hambre y me cuesta concentrarme en beberlo.
Tengo indigestión del lilamorillismo político en Venezuela. Una especie de mezcla de la masa farandulera y la política que ahora (y siempre) pretende resolver con cuentos de novela (mala y mayamera) lo que con el raciocinio no puede.
Es la cultura del espectáculo heredera del jolibud que mató a Marilyn Monroe por tener un jujú con Kennedy, la que hizo a Reagan presidente, a Schwarzenegger goberneitor, aquella que sacó provecho del sexo oral de Lewinsky a Clinton, la misma que presta sus rostros para campañas de reclutamiento en los ejércitos del tío Sam, o a través de sus películas nos dice a quiénes juzgar (a los musulmanes por ejemplo), y de quienes debemos sentir lástima y culpa eternas (de los judíos por ejemplo).
Ya lo dijo Miranda: bochinche, puro bochinche... Aquí es que todo lo resolvemos con el chalequeo, y la burla, sino es que fuéramos los más reconocidos kamikases.

martes, 21 de octubre de 2014

En tres tajos: Manuela, Frida, Simone.


Cuando Manuela tomó entre sus manos el zarcillo que reposaba en las sábanas de Simón, tres generaciones de piel ardieron al fuego que mana desde el mismo núcleo de la tierra.
Ninguna batalla heriría más al Libertador, a nadie más suplicaría su perdón. La amante había sido traicionada. Y se encontraría de casualidad con la deslealtad.
Rivera era la bestia. Una capaz de abrazar con su cuerpo de sapo a cuanta incauta desease óleo. Frida acostumbrada a la erección de sus pinceles en lienzos ajenos nunca imaginó aquel cuadro: Su Diego delineaba la noche entrepierna de otra Kahlo, su hermana.
Había Magdalena llorado dolores terribles. Un accidente que le enyesara la vida. 32 veces operada. Perdido la savia de su vientre. Encamada, amputada; nada le dolió tanto, nunca.
La misma Frida lo sentencia así: “Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo… el otro accidente es Diego”.
El amor de Sartre por Beauvoir lo definía como necesario. Por las demás como contingente. Su Castor, como la llamaba lo calificó de machista, y él le añadió el remoquete de liberal: “Machista liberal”. Ambos acordaron la Ley de la posibilidad de la aventura contingente, complemento de su amor necesario.
 

viernes, 2 de mayo de 2014

Muere Concha Liaño Gil

Anarquista y combatiente de la Guerra civil española
Conocí a Concha en una conferencia en la UCV. Desde entonces, me enamoró el ímpetu de una mujer que, con 95 años, vivía sola con todo lo que eso implica, se hacía cargo de su hija con problemas clínicos importantes, y contagiaba de vida, aunque según ella estuviese casi ciega, sorda y sola.
De eso, hace casi ya dos años y medio. Ese mismo día la llevamos a su casa y conversamos tendido, en el primero de nuestros encuentros.
Me fascinaba tener cerca, tan cerca la esperanza, la experiencia del verdadero comunismo.
Después de compartir escritos y fotos y días, Concha me apretaba fuerte el antebrazo, me arrimaba hacia ella y me decía, con la convicción de una combatiente en guerra, que yo me le parecía a ella.
A mí me sonrojó su invitación a soñarme: Su cara la tejían las arrugas, sus ojos las cataratas, le fallaba el reloj, pero reía como una niña con chupeta.
De inmediato la quise.
En poco, mi abuela materna murió, y asumí a Concha. Fuimos juntas a sus diligencias, nos contábamos los chismes, las tragedias y aventuras que nos quedaban en la cesta, entre ellas una ansiada exposición sobre el anarquismo que quería traer a Venezuela, cosa que para ella representaba la misión por la que todavía vivía.
Alrededor de Concha orbitábamos algunos muchachos, algunas muchachas, que la quisimos, que nos turnamos a la libre para acompañarla en sus ganas de irse.

Confirmado 
Concepción Liaño Gil murió de un infarto el 19 de abril de 2014.
Su hija, a quien ella llamaba Monchina, la enterró el día siguiente.
No dijo nada, hasta ayer primero de mayo.
Descansa en un nicho de la Parcela 24 norte, del anárquico Cementerio General del sur, en Las Acacias, Caracas.

Liaño, fue fundadora del movimiento anarquista, humanista integral Mujeres libres, referencia internacional de la lucha revolucionaria feminista, vieja combatiente de la Guerra civil española.

Mucho corazón no le cupo a Concha en el pecho.

viernes, 7 de marzo de 2014

Deshoje



Una está hecha de retazos. Algunas, pedazos.
He acá uno del poeta Rainer María Rilke, que nos compone:
"Un día existirá la muchacha y la mujer, cuyo nombre ya no significará sólo una contraposición a lo masculino, sino algo de por sí, algo para lo cual no se pensará a completamiento y límite, sino a vida real: la humanidad femenina. Este progreso transformará la experiencia del amor, que ahora está llena de error, la cambiará desde la base, la remoldeará en una relación de persona a persona, y ya no de macho a hembra. Y este más humano amor se parecerá al que vamos preparando entre luchas y esfuerzos, al amor que en esto consiste, en que dos soledades se protejan, se delimiten y se saluden una a otra”.
Hay mujeres que caminan rotas. A ellas, los esfuerzos para despegar los párpados. 
El amor romántico, esa construcción social, no puede determinar el amor propio, no puede seguir siendo una trampa para la reafirmación del sistema. No puede seguir siendo la herencia para nuestras hijas. No puede ser la excusa para la miserabilidad, poner nuestro amor en otro.
¿Cómo podemos tejer las redes que nos permitan acolchonar nuestras caídas, si las mujeres fuimos moldeadas para competir entre nosotras? Si fuimos criadas con horror a nuestros cuerpos, a nuestra propia sangre, creadora ¿Cómo podemos avanzar sino estamos concientes de que transfudimos nuestros miedos?
No hay onomástico para el Día de la mujer, porque celebramos la hoguera de 129 obreras ¿Vive la que siempre debe defenderse?

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Más tarde, mi nena y yo asistiremos a un Curso de defensa personal para mujeres, en un barrio caraqueño y me hago muchas preguntas ¿Es acaso la violencia física peor que la simbólica? ¿Es más dolorosa la practicada de mujer a mujer? ¿Debemos defendernos? ¿Por qué? Debo comprender algunos dolores, tratar de pegar los trozos y continuar caminando.

He decidido portear las herramientas, pero principalmente legar al mundo la semilla de un árbol distinto, de raíces profundas que beban del bosque que somos. 
Mientras, mi viento sopla las hojas caídas, a veces para mecerlas, a veces para poder continuar.




martes, 12 de febrero de 2013

Monika Ertl, la mujer que vengó la muerte del Che


La bella y elegante mujer de profundos ojos celestes entra en la oficina del cónsul boliviano en Alemania y espera pacientemente ser atendida, mientras mira displicentemente los cuadros que adornan la oficina.

Roberto Quintanilla, cónsul boliviano, vestido elegantemente de traje aparece en la oficina y saluda impactado por la belleza a esa mujer que dice ser australiana y que días antes le ha pedido una entrevista.


La mujer lo mira fijamente a los ojos y sin mediar palabras extrae un revolver y dispara tres veces.


Hija de uno de los grandes propagandistas del nazismo (Hans Ertl, por mucho tiempo se lo conoció como “el fotógrafo de Hitler”), Monika terminó en Bolivia cuando el Tercer Reich se derrumbó y los jerarcas huyeron a los refugios más lejanos del planeta.
Se crió en un círculo tan cerrado como racista, en el que brillaban su padre y otro siniestro personaje al que ella llamaba “tío”: Klaus Barbie, “el Carnicero de Lyon”.

Pero la joven y bella alemana creció y todo cambió en el final de los años sesenta.

Y la muerte de Ernesto Guevara en la selva boliviana significó el empujón final: rompió con sus raíces y en un giro copernicano terminó militando en las filas del Ejército de Liberación Nacional, el grupo guerrillero creado por el mismísimo Che.

En 1971, cruza el Atlántico, vuelve a su
Alemania natal, y en Hamburgo ajusticia personalmente al cónsul boliviano en esa ciudad.
 ¿Quién era? Nada menos que el coronel Roberto Quintanilla, el responsable del ultraje final a Guevara: la amputación de sus manos.
Allí comenzaría una cacería que atravesó países y mares y que solo encontró su fin cuando Monika cayó muerta en el año 1973, en una emboscada que según algunas fuentes le tendió su “tio” , Klaus Barbie.
 

 
 
En un cementerio de La Paz, se dice que descansan “simbólicamente” los restos de Mónica Ertl.
En realidad nunca le fueron entregados a su padre.
Sus reclamos fueron ignorados por las autoridades a partir del hecho.

Estos permanecen en algún sitio desconocido del país boliviano.


Yacen en una fosa común, sin una cruz, sin un nombre, sin una Bendicion de su padre.


Así fue la vida de esta mujer que en un período, al decir de la derecha fascista de aquellos años, campeaba en “el comunismo” y por ende “el terrorismo” en Europa.


Para unos su nombre quedo grabado en los jardines de la memoria como guerrillera, asesina o quizá terrorista, para otros como una mujer valiente que cumplió con una misión.


Por: Jürgen Schreiber

 
Nota:
Varios de los oficiales que intervinieron en la persecución y asesinato del ‘Che’ Guevara enfrentaron un destino trágico dando pie a la leyenda de la «maldición del Che».
En realidad algunos de ellos fueron víctimas de atentados relacionados con La Higuera, pero otros fueron parte de la sangrienta lucha por el poder que se desató en las fuerzas armadas bolivianas:

1. El general René Barrientos, presidente de Bolivia, muere en 1969 en un accidente de helicóptero cuya causa nunca será aclarada.

2. El general Alfredo Ovando, su sucesor, ve cómo su hijo mayor muere también en un sospechoso accidente de aviación. Cae en un pozo depresivo y muere en 1982.

3. El general Juan José Torres, jefe de Estado Mayor cuando el Che fue capturado, y presidente de un gobierno de izquierda en 1971, es asesinado en Buenos Aires, en 1976, por el grupo parapolicial Triple A.

4. El comandante de la Octava División de Santa Cruz, el coronel Joaquín Centeno, quien transmite la orden de ejecutar al Che, es asesinado en una calle de París en 1976, por un comando llamado “Che Guevara”.

5. El coronel Roberto Quintanilla, quien quería decapitar el cadáver del Che, es asesinado en su despacho de cónsul de Bolivia, en Hamburgo, en 1971.

6. El teniente coronel Andrés Selich, el que insulta y tironea de la barba al Che en la escuelita, muere en 1973 linchado por sus compañeros de armas en La Paz

7. El capitán Prado, jefe de la compañía que capturó al Che, recibe en 1972 un balazo en la columna, que lo obliga desde entonces a desplazarse en una silla de ruedas.


miércoles, 23 de enero de 2013

Doble jornada

No se qué pensar de aquellas mujeres que dicen leer mucho sobre feminismo (como si una se edifica como persona leyendo, y no haciendo) y concluir que el histórico movimiento por la emancipación femenina ha contribuido a la doble (para mí cuadruple) jornada que cumplimos la mayoría de las mujeres... porque "nos lanzó a la calle".

Es decir, para estas personas las culpables de la esclavitud de las mujeres somos las mismas mujeres, no es el patriarcado -sistema que reproducimos muchas veces las propias vaginas, si-, pero que tiene sus cimientos en la imposición del macho sobre la mujer, a través de la violencia.

Algunas prefieren quedarse en casa, y bien si este ritmo vertiginoso de la vida se los permite. Y no digo que en la casa no trabajemos, ojo.
 

Es el trabajo una de las expresiones de la cultura que más edifica al ser humano.

El problema no es salir a la calle y desarrollar nuestras destrezas. El problema es que la afirmación de que el movimiento feminsta contribuye al reforzamiento de la doble jornada deja implícito la complicidad de algunas mujeres con el macho muymacho y esconde la responsabilidad de los hombres en la crianza y en la casa. Porque no es que nos ayudan, es que lavar, cocinar, limpiar también es su tarea.

Entiendo que hubo corrientes dentro del feminismo que pretendían convertirnos en hombres, tal es el caso de Mary Wollstonecraft. Que odiaban la femeneidad, que les parecía denigrante usar tacones, incluso hasta peinarse.
Eso era también machismo: querer ser como ellos.

Hay corrientes que quieren ser con ellos y no como ellos, ni más que ellos. Hubo la que prefirió la doble jornada, a ser eliminada como ser viviente y ser reducida a mueble o plantita de adorno.

No se puede generalizar. Hay que estudiar, si. Pero sin descontextualizar.
Si tanto lee, sea humilde como para reconocer que hay tanto más desconocido.

Para mí, ese "concepto" de una mujer sobre el feminismo tiene que ver más con que ser feminista es sinónimo de cabeza caliente, hembrista, lesbiana, amargada, cuaima y crítica. El “estereotipo de feminista al uso, esto es, una mujer lesbiana o de dudosa trayectoria sexual o mujer sola, solterona o divorciada de larga duración, seguramente fea o con algún defecto físico, intransigente, negada a escuchar o leer comentario alguno a favor de los hombres”, según nos echa el cuento Gioconda Espina.
Celia Amorós cree que esto tiene que ver con que "mientras más desprestigiadas estén las lideresas que trabajan por la igualdad con los hombres, menos fácil será que se identifiquen con ellas la mayoría de las mujeres, las trabajadoras mal pagadas y las amas de casa amarradas al fregadero y la cuna”.

El feminismo, la bruja mala del cuento, la manzana envenenada (Y no la que le da descanso a la "princesa", hecha esclava por 7 hombres eunucos... digo, enanos... digo que nos "enanizan").


martes, 8 de enero de 2013

Ideología e Infancia (+aporte)

Lo que sigue abajo es un artículo de Eduardo Viloría Daboín que comparto, porque en la mayoría de sus opiniones me reflejo.

Sin embargo, me gustaría cuestionar -a pesar de que no celebro Jalogüin, ni nada de eso- ¿Por qué es que nuestros niños no pueden relacionarse con las tradiciones de otras culturas, sin desdeñar la nuestra? Y ¿Qué es nuestra cultura? Acaso ¿Sólo el tamunangue, el joropo, o las metras son símbolo de quienes somos? ¿Seguimos siendo las mismas, los mismos de hace tan sólo instantes? ¿Es nuestra cultura mejor? Los nacionalismos piches no terminan bien, la historia lo demuestra.

Estoy de acuerdo con que la célula fundamental de la sociedad es la cultura y no así la familia como se nos insiste desde infantes. Pero vuelvo a preguntar ¿Por qué es mejor enseñar a elaborar un pesebre, con todas las implicaciones religiosas-patriarcales que conlleva, a adornar un árbol?
Es verdad, acá en Venezuela no hay invierno en forma de copos, tampoco gordos con trajes rojos, ni chimeneas, pero tampoco vírgenes pariendo a la buena de un ángel, ni pureza joropera (éste ritmo viene de la madrastra patria), ni nada originalmente original.
La cultura de la guerra en sus diferentes manifestaciones, bien sea cultural a través de su industria y la mediática internacional, política (el juego de ajedrez del "quitipon" de piezas a conveniencia), social (la marginación), y un laaaargo etcétera, esa cultura es la combatible: McDonalds, Juegos de video de invasión y mercenarios, los cuerpos anoréxicos de las Barbies; a esas manifestaciones las peleo a muerte.
Y si, todo comporta ideas, por lo tanto cada vez que emitimos una opinión, seleccionamos éste o aquel producto, o sembramos, estamos criando.

Yo, quiero no dar por cierto todo lo que hago, todo lo que pienso, prefiero dudar sobre cada una de las ideas que considero "propias", elevar la libertad entre mis manos y echarla a volar, mientras veo cómo educo, o me educa, ese ser que traigo al camino.



Ideología e infancia

"Con mis hijos no te metas", fue la frase acuñada por la oposición venezolana cuando protestaron una supuesta ideologización de la infancia venezolana. Lo hicieron amparados en la falsa creencia de que en la sociedad capitalista “democrática” no se impone una ideología, sin advertir que ella está impregnada por un sistema de valores, creencias y representaciones, que preserva, justifica y oculta la explotación y opresión. Y sin advertir que sus hijos(as), a quienes defendían de la “ideologización”, son quienes más indefensos están ante el permanente influjo del más agresivo aparato ideologizante que exista: los medios de comunicación contemporáneos, donde tiene un lugar privilegiado la programación destinada a niños y niñas.
Comiquitas que transcurren en regímenes monárquicos donde reyes, princesas, plebeyos y plebeyas, todos(as) blancos(as) y rubios(as), viven felices y armónicamente, sólo amenazados por una maldad siempre proveniente de otros reinos. Programas donde niños(as) estadounidenses van por el mundo luchando contra la maldad de otros lugares y ayudando a la pobre gente que vive en esos tristes sitios. Personajes heroicos que solucionan los problemas con súper poderes de fuerza física y violenta, que jamás recurren al diálogo antes de activar su poderío:  el malo es malo y lo único que puede hacerse con él es atacarlo; superhéroes todopoderosos y justicieros con trajes que encubren la bandera estadounidense y donde los malos siempre son rusos o árabes o negros o latinos, y cuando son gringos es porque son psicópatas, es decir, que no son parte del sistema sino excepciones malsanas convenientemente suprimidas. Publicidad de juguetes y chucherías, con la que se condicionan los futuros consumistas, en la cual la diversión y la dicha sólo se obtienen con determinados juguetes, chucherías y refrescos. Relatos donde los niños celebran fiestas tradicionales entre pinos y nieve, conejos de pascua, renos y trineos, pavos de acción de gracias, calabazas y brujas nórdicas, en contextos humanos coloridos y ordenados que hacen lucir la propia realidad como opaca y opresiva.
Bajo este poderoso arsenal ideológico viven expuestos nuestros(as) hijos(as), y todavía hay adultos(as) que creen que sólo se trata de inocentes productos culturales destinados a su sano y libre entretenimiento. Mientras tanto, el capitalismo colonizador continúa garantizando sus futuros consumistas, continuadores(as) y defensores(as) del sistema aquí en nuestra tierra.
Eduardo Viloria Daboín
olivude@gmail.com