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domingo, 15 de mayo de 2016

PON 28



Poema:
VITRAL DE MUJER SOLA
Por Yolanda Pantin (Venezuela)
Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
Administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
Lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato
al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.

jueves, 28 de enero de 2016

Mujerícola 34: Ángela



Ángela es una niña negra que no sabe por qué se llama así.
Un día me preguntó si me gustaba su nombre. Yo le dije que era como si pudiera volar.
Su nombre nació de una montaña, color de pólvora. Se asomó por la ventana sur de su madre, una cabeza de puño zurdo, florecido.
Con ella creció la palabra resistencia y Andrés Eloy pudo pintar un angelito negro. Pero para ella, sólo se abrió el cielo de los obreros con tierra en el pecho.

Ángela no sabe por qué han incendiado las casas de sus vecinos y la suya permanece intacta.
Ángela quiere ser blanca, la misma noche que un ejército de pálidos eleva las antorchas contra su piel, la misma noche que se declara África y África se hace Ángela para siempre.

Ése día, cuando a la niña Ángela le alisaron los cabellos, en Tennessee el río fue menos río.

Un día me confesó que no sabía lo que era el destino.
Y no supe cómo decírselo... Pero, lo ensayé: "Ángela tu vida está escrita. Serás uno de los brazos en la defensa de los derechos de las mujeres negras en un país hondamente misógino y racista. Serás uno de los pechos en la resistencia proletaria desde el ombligo de la bestia".

Y me digo: "no; no tiene tamaño para palabrotas".

jueves, 2 de julio de 2015

Mujerícola 7: Sally




A la abuela de su abuela la obligaron a venir. Estando, la obligaron a rezar a santos pálidos, a pronunciar su palabra, a taparse las tetas airadas, a criar a hijos ajenos y que su leche alimentase al blanco que mañana violaría a su hija, al que ahorcaría a su hijo.
Pudo dejar morir de hambre a sus futuros opresores, después de todo a ella no tardarían en colgarla. Pero nomás al llegar, murió la señora de la casa.
-¿Pá, la leche de Sally es de chocolate?

No clareaba cuando Sally había hecho el desayuno, limpiado la casa y desaparecido su humanidad al cuartucho donde también se escondían las ratas. Allí, esperaba a que abrieran la puerta.
El amo entonces sólo se asomaba para reclamos.
Tenía catorce años cuando llegó, y muchas fueron las veces en que él derribaría entradas y salidas, las de la casa, las del cuerpo. Sally está segura de que su hija del medio -Madison- es un turrón de leche.
Pero no sabe levantar los ojos -se los bajaron a golpes- para advertir al amo que a la que ahora visita es también su hija. Madison tenía quince, un año más que su madre cuando aquel ventarrón destrozó su vientre.
-¿Pá, por qué odias a Sally?