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domingo, 12 de junio de 2016

PON 32

Ensayo:

EL FLAUTISTA EN EL POZO (frg.)
Por Charles Simic (Serbia)

En realidad, mi tema es la poesía en tiempos de locura. Allá afuera hay gente que tiene los medios para asesinarnos a mí y a todos los que amo sin previa advertencia. Todos estamos en la fila de ejecución. Cada día, cuando leo los periódicos y miro la televisión me angustia la posibilidad de que no llegue nuestro indulto, que nuestra situación sea terriblemente incierta, ambigua y poco envidiable. No digo “seria”, porque también hay algo de risible en nuestro predicamento. Se debe a lo listos que somos, a lo listos que son todos esos niños genio que tanto admiramos. Quiero que la poesía refleje toda esta variedad de contradicciones. Por lo tanto me asombra ver que en la mayor parte de la poesía contemporánea la historia no existe. Uno puede leer literalmente cientos de páginas de poesía contemporánea sin encontrar un aspecto significativo de nuestra vida en este siglo. Los poetas escriben acerca de la naturaleza y acerca de ellos mismos de la manera más solipsista, pero no escriben acerca de sus verdugos.

domingo, 5 de junio de 2016

PON 31




EL MITO DE SÍSIFO (frg.)
Por Albert Camus (Argelia)
Levantarse, coger el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el “por qué” y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro"Comienza": esto es importante. La lasitud está al final de los actos de una vida maquinal, pero inicia al mismo tiempo el movimiento de la conciencia. La despierta y provoca la continuación. La continuación es la vuelta inconsciente a la cadena o el despertar definitivo. Al final del despertar viene, con el tiempo, la consecuencia: suicidio o restablecimiento.


EL DIARIO DEL RON (frg.)
Por Hunter Thompson (EE.UU.)
Por mucho que deseara con vehemencia todas aquellas cosas para las cuales se necesita dinero, había una especie de corriente diabólica que me empujaba en otra dirección…, hacia la anarquía y la pobreza y la locura. Hacia ese delirio enloquecedor que sostiene que un hombre puede llevar una vida decente sin alquilarse a sí mismo como un mercenario

domingo, 29 de mayo de 2016

PON 30

Poema:

MANUAL
Por Mundia Magdaleno (Venezuela)

Tengo cuarenta años
la edad justa para darme cuenta de que
no es importante Dios
la física lo es más
porque la gravedad
nos termina por sembrar,
que los hijos se van
mientras se contiene el bostezo
que perdiste la vida y se van,
que los mangos maduros atraen las moscas
y los verdes, manchan,
que no me doy cuenta todavía
por dónde se pone el sol
ni si mi piel crece cuando llueve
o si abro los ojos al oriente.
Tengo un poco más de la mitad de mi vida
y dicen que formo parte de la clase media
que estoy en medio
justo en el casi
y no llego a fin de mes
sardina por salmón
sonrisa a crédito.
Tengo
la rabia contenida en las manos
las manos hinchadas
sin decir que no quería esto
porque no lo quiero.
Que afuera la pira agrieta el cemento
que quién soy yo para que no tarde en atravesarme a mí
que qué es mi sangre, sino la mutación de la hiedra.
Tengo cuarenta años
y ningún manual para aprender a morir.

domingo, 22 de mayo de 2016

PON 29

Poema:

HONRAR UN PAÍS (Extracto)
Por Aquarela Padilla (Venezuela)
Honro los doce hijos que Domitila tuvo en la cama
mujer paridora
de manos duras quemadas por la candela
mujer anciana joven que murió en la república del hambre
en la república que le dio un cerro para criar sus niños
ciudad de la punta de tu boca Domitila

Honro mi nacimiento como una fe consagrada a espaldas del mundo
honro a la mujer que sostuvo mi cabeza sobre su pecho aún en el encierro
aún en el miedo
aún en la república de los castigos

¿Cómo no ser madre en un país que pare hijos como funda repúblicas de hombres?
¿Cómo no ser madre en el relato de todos los mitos de fecundación,
en un país donde las guayabas se pudren en las avenidas, donde todo nace en la tierra casi por error?
(...)

Honro a las que escondieron su sangre
a la patria de hombres y mujeres que no nacieron
los millones de sacos y fetos expulsados por corrientes internas de ríos hasta el mar
que poblaron junto a los peces la república de lo imposible
la república de la vergüenza
la república del dolor
Honro la mano que atisba en el aire la pequeña nación que es su cuerpo como una bandera alzada
una nación de símbolos de pan y tierra ardida
nación de mujeres colmadas de argumentos
de mujeres abrazadas a la luz de su entendimiento
a la luz de sus contradicciones
Honro la luz que las puebla
su nación sin dios.

domingo, 15 de mayo de 2016

PON 28



Poema:
VITRAL DE MUJER SOLA
Por Yolanda Pantin (Venezuela)
Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
Administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
Lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato
al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.

jueves, 12 de mayo de 2016

Mujerícola 50: Caneo


“¿A qué animal pertenezco?”
Su nombre germinó en el vientre de su abuela.
“Can, Caneito, Can”, le cantaban a su madre Clara cuando aprendía a caminar. Y supo poner un paso después de otro hasta llegar a ella, la más pequeña de sus dolores.
Su vieja Emma y su tía Nidia habían abandonado Caracas, rumbo a Píritu, porque a la niña de Caneito no le tocaba nacer entoavía.

El privilegio de venir cuando gusten, también de irse, propio de los bichos, le dibujó las alas, donde la sal había momificado escamas: Caneo no pudo llegar sino en abril. El sol de un viernes santo la atravesó, la piel en cruz, la concha rota. Eran las once de la mañana, día diecisiete, año mil novecientos ochenta y siete. Caneo se transformó, sintió curiosidad del mundo y se gestó en la repetición de la llama:

“Acercó labio,
nariz
y su aliento proyectó el sueño de Clara.

El sopor tiñó la habitación de un recuerdo pesado,
su vientre gestaba un pequeño molusco.

Oía soplar en su lóbulo la extrañeza de su feto,
ella enmarcaba la espiral, era casa y
refugio de su centro.

Soñó Clara su diminuta bestia,
—rasguñaba su panza—
parió entre labios el eco de su nombre”.

---
Tenía tres años cuando se perdió por primera vez en la montaña. Persiguió una hilera de obreras y cayó por el volcán de terrones, donde las hormigas acumulan las migajas de la humanidad.
Se dice que adentro, adentro se comió a la reina, y fue expulsada sobre la espalda del más grande de los himenópteros. La madre la llamó sin respuesta, buscó en cada madriguera, hasta que la halló sentada en la página de un libro, masticando la corona.

A los diez años, su tía materna —la única hermana de Caneito— le regaló a Aquiles. Le preocupaba que a la niña las voces de Apollinaire y Kafka le pesarán tanto en el pecho, que no lo abriera para que el caballo que era bien bonito pastara. Caneo la miró, le sonrió como había aprendido, le dio las gracias y se volvió sobre sí, silenciosa, al arrullo de la medianoche, a la palidez de la palabra, a la transparencia, instrumento para la fuga, para el fuego.

domingo, 8 de mayo de 2016

PON 27

Poema:
SIMBIOSIS
Por Caneo Arguinzones (Venezuela)


Vi mi seno en tu boca
mi seno lácteo, pálido, acuoso.
Vi tu boca oscura tragarlo
Vi tu labio inflamado de deseo
y mi seno invertido.

Sentí ansias, ansias carnívoras y devotas.
Sentí tu piel en contraste con la mía
y tus ojos yermos.

Sé del abrazo y esta pausa informe que poseo
Sé de ti a mis anchas,
cuando envuelta en tu enormidad te contemplo.

En silencio he pronunciado tu nombre
porque has habitado aquí dentro.


jueves, 14 de abril de 2016

Mujerícola 46: Miyó



El calor es el pronóstico del fuego. Conozco a la gente que se alimenta de las cenizas y las vomita sobre el papel... Creo reconocerlos... Más bien, nada.
Pero muchos de los que se consumen malvivieron a Maracaibo, “lambiando” las aceras, tendidos sobre los techos, secos, son personas con ojos extranjeros, habitantes de otra parte, pero muy de la cera alta, rotos: odian a su madre tanto como a las metáforas, y les gusta caminar por la calle, orando para que un carro se los lleve por delante y en la plegaria un poema-un grito, hablan solos, mirándose o no al espejo, y se sumergen en la tina hasta que el aire mismo de los pulmones los impulsa hacia el cielo del baño; son ellos, los que se inclinan por la noche y tienen como profesión fumar hasta que la atmósfera se vuelva del color de sus apocalipsis.

No los conozco, pero los sueño: yo me encuentro con ella en el Monte sacro, una colina más bien pequeña, a la que van a cagar los señores de la calle, y que hiede a miaos rancio. Me encuentro a gusto con Marie José, que prefiere llamarse Miyó, y nos vemos-nunca hablamos, porque yo dibujo en el aire su boca, un par de picos mínimos que suben sobre su labio superior. Ella me adivina, y no puede evitar la sonrisa (le gusta sonreír en confianza como si mirara a un perro voltearse para que le rascara la panza). Sabe que soy tonta, y me lo perdona. No habla porque yo sostengo su boca, y en el dibujo de sus labios me robo sus palabras.
Sus antepasados no la quieren. En el baúl de los muertos sólo su abuelo la cobija, con madera fresca todas las noches, a los cuatro años, cuando se escapa de su casa.