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domingo, 4 de junio de 2017

PON 72






HOMBRE PLANETARIO

Por Jorge Carrera Andrade (Ecuador)



XIX

Vendrá un día más puro que los otros:
estallará la paz sobre la tierra
como un sol de cristal. Un fulgor nuevo
envolverá las cosas.
Los hombres cantarán en los caminos,
libres ya de la muerte solapada.
El trigo crecerá sobre los restos
de la armas destruidas
y nadie verterá
la sangre de su hermano.
El mundo será entonces de las fuentes
y las espigas, que impondrán su imperio
de abundancia y frescura sin fronteras.
Los ancianos tan sólo, en el domingo
de su vida apacible,
esperarán la muerte,
la muerte natural, fin de jornada,
paisaje más hermoso que el poniente.

domingo, 28 de mayo de 2017

PON 73



SOMARÍ HACIA EL FINAL DE LA NOCHE
Por Gustavo Pereira (Venezuela)

Se hace tarde para aquellos que nada compartieron
Ni el vino ni la sal
Ni el agua ni la sed
Se está siendo tarde para quienes por dicha
celebraron la astucia
Tarde para los insuflados y cínicos
Tarde para los despiadados y los lúgubres
Se está haciendo tarde y la noche es inmensa
Se hace tarde para la infatuada pequeñez.


DEL PAN Y LA CANCIÓN
Por Hugo Fernández Oviol (Venezuela)

Sucede que de una gota de agua y un rayito de sol
se puede fabricar un arcoiris
y quien posee un arcoiris
puede inventar a Miguel Ángel, a Rubens, a Van Gogh, a Goya y a Picasso
y entonces se está en la capacidad de hacer, deshacer y rehacer el mundo!
Todo lo cual no niega, sin embargo, que la función primigenia del agua
es fecundar la tierra y la tarea fundamental del sol es madurar la espiga,
porque la tierra es sólo habitable en la medida que “el pan tenga la dimensión del hambre”
y la cobija la exacta dimensión del frío.
De allí que no me explico el absurdo de que haya artistas
que se crean superiores al panadero, y sobre todo,
que éste los tolere por ignorar que hacer la canción es un trabajo.

domingo, 14 de mayo de 2017

PON 71



La frase:
“Deben hablar afgano en el infierno”
Mahoma

Landays

Forma poética breve de la tradición afgana, generalmente expresada en voces femeninas de la cultura Pastún, que se solían cantar “un dolor común, su virtudes, la precisión y la agudeza”.
Landsay se traduce como «serpiente venenosa de cortas dimensiones».
El canto de los poemas es un tabú y conlleva represalias contra sus cantoras.

Yo llamo. Tu eres piedra
un día cuando me busques, descubrirás que me he marchado”.

“Me vendiste a un hombre viejo, padre,
que Dios destruya tu casa, yo era tu hija”.

“Hacer el amor con un hombre viejo
es como cogerse un arrugado tallo de maíz ennegrecido por el moho”.

“Cuando hermanas se sientan juntas, siempre alaban a sus hermanos.
Cuando hermanos se sientan juntos, venden a sus hermanas a otros”.

“Desafortunado tú que no me visitaste anoche,
Confundí el duro poste de madera de la cama con un hombre”.

“Quién serás sino un bravo guerrero,
tu que has bebido la leche de una mujer Pastún”.

“¿Qué me has hecho, Dios?
Otras han florecido. Yo permanezco apretada como un capullo”.

jueves, 11 de mayo de 2017

Memorando 014 Marula


Por Indira Carpio Olivo

La guerra siempre fue extranjera
nunca vi -sino en fotos- cuerpos a la mitad
despedazados por las bombas
no conocí a soldados
de esos que después de muertos dirigen oficinas
La guerra siempre fue en Palestina
en Bagdad en Irak allá
donde mis ojos no traspasan el polvo
allá donde los niños no se hacen viejos
porque desde el vientre le crecen piedras en las manos
Y las piedras los entierran olivos
seis metros hacia abajo
hasta besar el agua
para volver sal del mar
a poblar su tierra

Yo quise ser botánica
pero no pude fijar mi atención en una sola hoja
me hice entre tantas hojas adoradora de árboles
y como mi madre
me robo las plantas
Suplico perdón cuando no se arrancarlas
y me quedan en las manos a la mitad
despedazadas por mis bombas
Fui entonces una botánica mediocre
una ladrona mediocre
Y la guerra me fue arrancando los años
hasta conocerme de cerca
Vi morir a mi vecino
y cuando lo iba a despedir
me robé las flores que lo adornaban
Me devolví al pedazo de tierra detrás de casa
y las tendí
cerré los ojos
y dos elefantes colgaban los cuerpos
de los cocodrilos en las ramas del Marula

La guerra había llegado
y a la vieja de los panes le quedaban horas
el niño en su cuna sólo había vivido pocas
a mí -que estoy en medio- me visitará esta noche
pero todavía no lo se
Cierro con llave el trozo vivo de mi casa
y arropo a las flores que me robé de la tumba del vecino
recuerdo a mi hermano
la mitad de mi hermano
despedazado por las bombas
Detrás de las cortinas
mi cara agrietada
Quería morir de vieja un domingo
y me hallo seca
en una foto sobre la mesa
En la foto está sentada mi madre
la que se robaba las plantas
y de pie mi padre que una vez la robó a ella
sobre su pecho estoy yo
¿o era mi hermano?
Tengo la cara tapada por un paño bordado
porque mi madre me daba de su pecho
y esa flor nadie puede robarla
Quiero ser yo
que hoy estoy sola y viene la guerra

Qué me has hecho, Dios,
que viene la guerra
y me arreglo para ella como para mi esposo
que deseo que llegue
y se lleve esta flor muerta
La guerra fue en otra parte
hasta que me hizo un cuerpo a la mitad
y dejó mi pecho en carne cruda
mi pecho una bomba
que acabará con el enemigo
Suplico perdón porque no se cómo arrancarlo
soy una botánica mediocre
algunos árboles dejan de latir en mis manos
quién me hará el favor de matarme
En mi pecho las nueces del Marula
y un elefante y otro elefante y otro
comiendo de mis bombas
en dos patas
cagándose en mis pies

Ha de venir esta noche
como anoche
y la noche anterior
la muerte mediocre
a buscarme
Toda guerra es mediocre
porque deja vivo a los dolientes
y algunos no sabemos arrancar el árbol
nos quedamos en las propias manos
soldados muertos de oficina
Este silencio es oscuro
y chupa de mi pecho
como el primer hijo
tiene la muerte que parecerse a la nada
al vacío a tu cara
Y a mí, suplicante.

domingo, 7 de mayo de 2017

PON 70



LO QUE HARÉ
Por Suheir Hammad (Palestina)

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra. No prestaré mi alma y mis huesos a su tambor de guerra. No bailaré a su ritmo. Conozco ese ritmo, es un ritmo sin vida. Conozco muy bien esa piel que usted golpea. Estuvo viva aún después de cazada, robada, expandida. No bailaré al ritmo de su tambor de guerra. Yo no voy a estallar por usted. Yo no voy a odiar por usted, ni siquiera voy a odiarlo a usted. No voy a matar por usted. Especialmente, no moriré por usted. No voy a llorar la muerte con asesinato ni suicidio. No me pondré de su lado ni bailaré con bombas solo porque todos los demás están bailando. Todos pueden estar equivocados. La vida es un derecho, no un daño colateral o casual. No olvidaré de dónde vengo. Yo tocaré mi propio tambor. Reuniré a mis amados cercanos y nuestro canto será danza. Nuestro zumbido será el ritmo. No seré engañada. No prestaré mi nombre ni mi ritmo a su sonido. Yo bailaré y resistiré y bailaré y persistiré y bailaré. Este latido de mi corazón suena más alto que la muerte. Su tambor de guerra no sonará más alto que mi aliento.

jueves, 4 de mayo de 2017

Memorando 013 Manos



Por Indira Carpio Olivo

Siembro las hojas
con el placer de verlas morir
de verde
a marrón
Y entonces
me diferencio mujer de Dios
Cuando yo hablo
la marea retrocede
Hay una fila hacia la furia
que crece
Detrás de mí estoy yo
También delante
Quiero volver a pensar con las manos
Y que las manos se cuenten
como los dedos
de una en una
Que de las manos crezcan las palabras
y que exploten esferas de cristal
los extremos
el hambre y el frío
Qué difícil serle fiel a las manos
las manos que se enjuagan en la tierra
las manos que se sostienen de tu hombro
batallón sin armas las manos
El alma primera
Siembro una mano y otra
y nacen caricia y puño
y mueren las palabras que no escribo
y las que escribo también mueren
No llegan a nombrarse
ni las palabras ni las manos
primero tienen que arrancar la flor
en el oficio de temer
¿Habrá algún sitio
para las mujeres que sobrevivimos
la casa, la cocina, las flores
el florero?
No sabemos rezar
las mujeres de manos rotas
oramos a la mentira
imploramos una mentira
Le cambio el agua al crisantemo
y lanzo la vieja a donde hierven las papas
la tierra se asienta
y algunos gusanos penetran la piel del tubérculo
Las burbujas de agua caliente
matan toda vida
y me como a la muerte
escurrida, purificada
La tomo entre mis manos
la pelo
la desentierro
la desmenuzo
Y entonces me como también mis manos
de donde mismo me nacen otras
la naturaleza que contradice
este desierto con lluvia
En el calendario de la sala
el tiempo retrocede
en el vuelo del colibrí
y esta mujer se siembra
En el trabajo de amar
en el placer de verla morir
de verde
a marrón.


domingo, 30 de abril de 2017

PON 69



NUNCA UN CALABACÍN
Por Yanuva León (Venezuela)

Una mujer no debe ser un calabacín
no debe dejar que gire el mundo detrás de la ventana
mirar de su lado del vidrio
querer asomarse
y solamente querer
no debe ser un calabacín sobre la mesa
mientras afuera oye el estrépito
de una cosa que sucede
una mujer debe ser una mujer
tumbar la puerta y perderse entre el tumulto
abrir la boca
nacer de sí misma serpiente contra el fantoche
nacer montaña o precipicio
poema o grosería
pero no debe ser nunca
un calabacín sobre la mesa.

BROTES (frag.)
Por Claudia Masin (Argentina)

Un árbol puede sentir cuál es el brote, entre todos los suyos,
en el que van a ensañarse las plagas,
cuáles no van a sobrevivir,
cuáles no tienen la fuerza necesaria.
Cuanto más conoce sus flaquezas, más amor les reserva porque sabe,
de esa manera cierta e inexorable que sabe la materia,
que no se puede dejar librado a su suerte
a lo que ha sido puesto en el mundo
para alimento de una vida más potente,
más decidida a seguir adelante
de la manera que sea.
Si el amor nuestro
pudiera también depositarse
en la falla propia y ajena,
en la parte lastimada que no es
apta para la supervivencia,
podrían desprenderse de nosotros
-como pestes que encontraron su remedio-
la violencia que volcamos
sobre lo que no puede defenderse,
la cobardía con que aceptamos como natural
la prepotencia del más fuerte.