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jueves, 11 de mayo de 2017

Memorando 014 Marula


Por Indira Carpio Olivo

La guerra siempre fue extranjera
nunca vi -sino en fotos- cuerpos a la mitad
despedazados por las bombas
no conocí a soldados
de esos que después de muertos dirigen oficinas
La guerra siempre fue en Palestina
en Bagdad en Irak allá
donde mis ojos no traspasan el polvo
allá donde los niños no se hacen viejos
porque desde el vientre le crecen piedras en las manos
Y las piedras los entierran olivos
seis metros hacia abajo
hasta besar el agua
para volver sal del mar
a poblar su tierra

Yo quise ser botánica
pero no pude fijar mi atención en una sola hoja
me hice entre tantas hojas adoradora de árboles
y como mi madre
me robo las plantas
Suplico perdón cuando no se arrancarlas
y me quedan en las manos a la mitad
despedazadas por mis bombas
Fui entonces una botánica mediocre
una ladrona mediocre
Y la guerra me fue arrancando los años
hasta conocerme de cerca
Vi morir a mi vecino
y cuando lo iba a despedir
me robé las flores que lo adornaban
Me devolví al pedazo de tierra detrás de casa
y las tendí
cerré los ojos
y dos elefantes colgaban los cuerpos
de los cocodrilos en las ramas del Marula

La guerra había llegado
y a la vieja de los panes le quedaban horas
el niño en su cuna sólo había vivido pocas
a mí -que estoy en medio- me visitará esta noche
pero todavía no lo se
Cierro con llave el trozo vivo de mi casa
y arropo a las flores que me robé de la tumba del vecino
recuerdo a mi hermano
la mitad de mi hermano
despedazado por las bombas
Detrás de las cortinas
mi cara agrietada
Quería morir de vieja un domingo
y me hallo seca
en una foto sobre la mesa
En la foto está sentada mi madre
la que se robaba las plantas
y de pie mi padre que una vez la robó a ella
sobre su pecho estoy yo
¿o era mi hermano?
Tengo la cara tapada por un paño bordado
porque mi madre me daba de su pecho
y esa flor nadie puede robarla
Quiero ser yo
que hoy estoy sola y viene la guerra

Qué me has hecho, Dios,
que viene la guerra
y me arreglo para ella como para mi esposo
que deseo que llegue
y se lleve esta flor muerta
La guerra fue en otra parte
hasta que me hizo un cuerpo a la mitad
y dejó mi pecho en carne cruda
mi pecho una bomba
que acabará con el enemigo
Suplico perdón porque no se cómo arrancarlo
soy una botánica mediocre
algunos árboles dejan de latir en mis manos
quién me hará el favor de matarme
En mi pecho las nueces del Marula
y un elefante y otro elefante y otro
comiendo de mis bombas
en dos patas
cagándose en mis pies

Ha de venir esta noche
como anoche
y la noche anterior
la muerte mediocre
a buscarme
Toda guerra es mediocre
porque deja vivo a los dolientes
y algunos no sabemos arrancar el árbol
nos quedamos en las propias manos
soldados muertos de oficina
Este silencio es oscuro
y chupa de mi pecho
como el primer hijo
tiene la muerte que parecerse a la nada
al vacío a tu cara
Y a mí, suplicante.

jueves, 4 de mayo de 2017

Memorando 013 Manos



Por Indira Carpio Olivo

Siembro las hojas
con el placer de verlas morir
de verde
a marrón
Y entonces
me diferencio mujer de Dios
Cuando yo hablo
la marea retrocede
Hay una fila hacia la furia
que crece
Detrás de mí estoy yo
También delante
Quiero volver a pensar con las manos
Y que las manos se cuenten
como los dedos
de una en una
Que de las manos crezcan las palabras
y que exploten esferas de cristal
los extremos
el hambre y el frío
Qué difícil serle fiel a las manos
las manos que se enjuagan en la tierra
las manos que se sostienen de tu hombro
batallón sin armas las manos
El alma primera
Siembro una mano y otra
y nacen caricia y puño
y mueren las palabras que no escribo
y las que escribo también mueren
No llegan a nombrarse
ni las palabras ni las manos
primero tienen que arrancar la flor
en el oficio de temer
¿Habrá algún sitio
para las mujeres que sobrevivimos
la casa, la cocina, las flores
el florero?
No sabemos rezar
las mujeres de manos rotas
oramos a la mentira
imploramos una mentira
Le cambio el agua al crisantemo
y lanzo la vieja a donde hierven las papas
la tierra se asienta
y algunos gusanos penetran la piel del tubérculo
Las burbujas de agua caliente
matan toda vida
y me como a la muerte
escurrida, purificada
La tomo entre mis manos
la pelo
la desentierro
la desmenuzo
Y entonces me como también mis manos
de donde mismo me nacen otras
la naturaleza que contradice
este desierto con lluvia
En el calendario de la sala
el tiempo retrocede
en el vuelo del colibrí
y esta mujer se siembra
En el trabajo de amar
en el placer de verla morir
de verde
a marrón.


jueves, 20 de abril de 2017

Memorando 012 País


Por Mundia Magdaleno

No puedo sostener mi nombre
convertido en bola de piel
en los codos le crece una paraulata
en la lengua un codo
mi nombre en hueso
mi nombre sin cuerpo

En la noche lo hirieron
pero ha vuelto de la grieta
leche de la higuera sobre la sarna
a curarlo todo
savia blanca
derramada

Nunca debió parir
los hijos son como los buitres
se lo comen a una viva y muerta
plumas no le crecen en la cabeza
un nombre
de plumas sin cabezas

Mi nombre no tiene país
porque mi país vive sin nombre
se lo robaron estos y aquellos a cambio de un voto
lo arrojaron al río
y no pude sostener mi nombre en la corriente
Una cascada es una herida

jueves, 6 de abril de 2017

Memorando 011 El buen poeta


Por Franco Fernández

No soy sólo el poeta de la bondad, acepto también serlo de lo inicuo y lo malvado
¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
El mal me sugestiona, y lo mismo la reforma del mal, mas sigo imperturbable.
¿Soy un inquisidor, un hombre que desprecia cuanto encuentra a su paso?
No soy más que aquel hombre que riega las raíces de todo lo que crece (...)
Ningún tiempo es más bueno para mí que este ahora que me viene a lo largo de millones de siglos.”
Walt Whitman

Estoy jodido. Me di cuenta de que, además de escribir, los poetas cagan. Algunos hasta cagan mientras escriben. Otros escriben lo que cagan. Hay veces que de una la otra cosa no se distingue. Lo usan todo, la luna como la tapa de una alcantarilla, la piel de los mangos y las moscas que lo mismo se posan en una hilacha que en la pila de mierda de este o aquel perro. El cuerpo del amor que termina siendo su propio cuerpo, el hablar de sí, consigo. Su interés en el otro termina siendo el interés del otro en él: un solitario. Nada los toca tanto como ellos manosean la nada. Las ideas le son dadas, la doxa. Un poeta es una parte del todo con ínfulas de serlo todo. Un taxonomista de las palabras y qué son las palabras sino aire ¿Cómo se clasifica lo que nos contiene?
Es el poeta un niño cosido a las faldas de la madre, un niño que todavía no sabe ir al baño solo y que juega con mierda a la vez que entona sus primeras palabras: un insecto que no teme a sus propios barros. En la religión del aire algunos son más o menos transparentes, de acuerdo a qué distancia están del grado cero de la escritura. Y la curva que dibuja la “a” primera es la misma que extiende alas. Yo no se cómo ser un poeta miope, porque “el que se esfuerza por escuchar, no ve”, decía Benjamin. Aprieto en mí la oscuridad y mis ojos le dan forma al aire. Las palabras se me presentan bajo la sombra, ciegas. Las escucho gritar en el laberinto, perdidas y las dejo morir adentro, en mi cuerpo, su propia tumba. Estoy jodido. Lo se. Ahora no podré leer a Whitman sin verlo cagar. Un viejo enorme de enorme barba dejando salir poemas.
Un poeta es su mejor poema. Es una jauría a la que se le da su carne. Los mismos perros que le huelen el culo a otros perros. Estoy jodido. Ya no podré ver un perro doblar las patas traseras sin que observe un poema en proceso. Un poeta es una guerra en sí mismo y en contra de otros. No hay poeta que no se crea bueno. El buen poeta no existe como no existe el tiempo, como no existe el otro.
Hablar del otro siempre fue hablar de mí.

martes, 21 de marzo de 2017

Memorando 009 La arquitectura de los pájaros


Por Indira Carpio Olivo

¿Has visto cómo cagan los pájaros?
Párate frente al árbol
y dilo
que los has plantado
que los peces están allí para ti
que los gallos sólo saben amanecerte
dilo
que el pájaro se come
las migajas del mundo
y que el mundo gira alrededor de la palabra
de tu palabra.
La fruta.
Podrás dibujar una flor
idéntica
dilo
habrás parido el color y la solidez
¿Has oído cuando mueren los pétalos de la siempreviva?
se engrosa la piel y se oscurece
dilo
te hiciste numerosa
un ejército de guacharacas
a cambio del hambre
levantaste un horizonte de paja
¿Cómo se camina hacia el pasado?
¿Has visto cómo cagan los pájaros?
Dilo
te comiste el pájaro
y su mierda
y te alzaste
dilo
que la leche del caucho te preña
que de la tierra en la uñas
los gusanos hicieron casa
y de ti comen las hojas.
Tu reino moral
cielo que libera el esfínter
un tapiz negro
un hueco
dilo
un culo
El sol me agrieta los ojos
cuando los pájaros
te digieren
dilo
¿todo este aire a cambio de qué?
No me arrees
que me cagaste en el lomo
donde mismo comes
que tejiste sobre mi frente
al mismo diablo
no me arrees
Dilo
¿a qué sabe la mierda?
Dicen que no sabe mejor
de lo que huele
yo, que te compro tanta mierda, yo
tengo lástima de mí
que no sé decir rojo
dilo por mí
que eres libre de batir la carúncula.
Dilo
¿cuándo eres mejor persona,
cuándo cagas
o cuando te dejas cagar?
¿cuándo, cuando duermes
cuando rezas en otras lenguas,
cuando sudas sobre el vientre
ajeno?
Dilo
Te he visto
hinchada
llorar te he visto
loca de luna
y negra
mi cara en la botella
En la cruz del camino
estoy yo y también mis pies
¿Has visto cómo cagan los pájaros?
Cagamos sólo en lo que se acaba de asear
encima de las cagadas de la iguanas
en el mango más brillante
Dilo
maldita sean la mierda
y la pluma
y el pájaro
que no aguanta semilla en el pico.
Cuando el pájaro no come
hace su casa
y en la arquitectura del vuelo
la gravedad nos quita peso.
Dilo
qué duro se ha hecho
el canto donde el aire
abre y cierra la boca
qué dura la moneda
la promesa
qué duro el pan.
¿Quién asistió a sus rezos?
¿Qué pájaro se detuvo en la ventana?
¿Quién se cagó en su pieza?
Este es un día frío
no quiero responder
porque nada devolverá
el verde a la manzanilla
y en mí
ondea una
bandera de viento
con ningún pájaro
en medio de mi sexo.
Y cerca
el ayuno
lo mantiene todo adentro
haciéndose bola
esperando
a que abras el surco
y nazcas
en el fuego de la corocora.