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domingo, 28 de agosto de 2016

PON 40


Cuento:

LA CANCIÓN DE LOS PUERCOESPINES
Por Marosa di Giorgio (Uruguay)

Se oía en lo hondo de los bosques, gritos de mujeres que tenían pasiones con los bichos.
Algunas eran mordidas y casi asesinadas y se salvaban de un sólo manotazo.
-Aparte! ¡Fuera, poca cosa, asesino! Yo soy gente. Y usted, no. Y se veían los rostros estrechos, ríspidos, de los puercoespines, que sólo las hozaban y bebían, sin importarles de más nada.
Otra gritaba: -Me perturbó todo el vientre. Es seguro que voy a poblar la tierra con nuevos puercoespines!
Y gritó la otra: -Pero ¿En qué caí...! ¡Si viera mi madre...! ¡De la manera como me crió!
Y una voz más lejana y honda, le dijo: -Tu madre aquí mismo hozó. Ah! Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
Hay una neblina, un viento helado, pero fuera del bosque, allá. Porque aquí dentro está espléndido, calentito, como jamás se vio.

Libros:

LA HORA D ELA ESTRELLA (frag.)
Por Clarice Lispector (Brasil)

Discúlpenme, pero voy a seguir hablando de mí, que soy mi desconocido, y al escribir me sorprendo un poco porque he descubierto que tengo un destino. Quién no se ha preguntado: ¿soy un monstruo o esto es ser una persona?
Antes quiero afirmar que esa chica no se conoce sino a través de vivir a la deriva. Si fuese tan tonta como para preguntarse "¿quién soy yo?", se espantaría y se caería al mismo suelo. Es que el "¿quién soy yo?" provoca necesidad. ¿Y cómo satisfacer la necesidad? Quien se analiza está incompleto.

domingo, 8 de mayo de 2016

PON 27

Poema:
SIMBIOSIS
Por Caneo Arguinzones (Venezuela)


Vi mi seno en tu boca
mi seno lácteo, pálido, acuoso.
Vi tu boca oscura tragarlo
Vi tu labio inflamado de deseo
y mi seno invertido.

Sentí ansias, ansias carnívoras y devotas.
Sentí tu piel en contraste con la mía
y tus ojos yermos.

Sé del abrazo y esta pausa informe que poseo
Sé de ti a mis anchas,
cuando envuelta en tu enormidad te contemplo.

En silencio he pronunciado tu nombre
porque has habitado aquí dentro.


domingo, 27 de marzo de 2016

Poesía o nada 21

Poema:

¿Y SI DIOS SUERA MUJER? Preguntas
Por Juan Gelman (Argentina)

«lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra» dijeron las Seis
Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina mientras movían sus
pechos con una dulzura tan parecida a Dios
¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno ¿y si
Dios moviera los pechos dulcemente? dijo ¿y si Dios fuera una mujer?
corrían rumores acerca de las Seis
las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una mirada triste en la
boca las habían visto en una cama del Bat Hotel las habían visto fornicando
con sastres zapateros carniceros de toda Pickapoon
¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste en la boca?
alguno dijo ¿y si Dios fuera una mujer? ¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de
Dios! ¡lechosos! dijo ¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la
ciudad
así que lo quemaron
hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este
y también quemaron a las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon todas eran rubias
y cada día habían visto a la muerte trabajar
eso es todo
así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina y otros
sitios de Dios ¿y si Dios fuera una mujer? ¿y si Dios fuera las Seis
Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno.

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Poema:

SALMO 1
Por Ernesto Cardenal (Nicaragua)

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido ni
asiste a sus mítines
ni se sienta a la mesa con los gánsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

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Poema:

CADA MES
Por Andrea Gibson (EE.UU.)

Cada mes, cuando me viene la regla
suspiro de alivio y doy gracias a Dios por no estar embarazada
porque nunca sabes cuando Jesús va a volver
y no sabes a quién va a elegir Dios para ser la próxima Virgen María
y ¿te puedes imaginar algo que dé más miedo
que mirar hacia abajo entre tus piernas
y ver la pequeña y brillante cabeza del niño Jesús?
joder, no, gracias
Es decir, ¿qué tipo de pegatina para el coche te comprarías?
¿tu hijo es un estudiante de matrícula?
sí, bueno, mi hijo anda sobre el agua y cura a los leprosos, gilipollas
Piensa en la presión
personalmente yo preferiría dar a luz a Lucifer
un chollo
el tipo de crío que se sentaría en la Última Cena
y se quejaría porque a Judas le ha tocado más puré de patatas
Porque Dios sabe que
lo sagrado ha hecho más daño en este mundo
de lo que el Diablo podría llegar nunca a hacer.

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Cuento:

GROSERÍA
Por Indira Carpio Olivo (Venezuela)

Últimamente, andamos con muchos cambios de humor en casa. No termina de llover y así adentro, como afuera. Entonces, cuando me molesto, me pongo religiosa, que si "¡Dios mío!", o "¡Por Dios", "Dame paciencia, Diosito!" (menos mal que soy agnóstica, por no decir atea).
Pola, me imita, y anda de muy malas pulgas últimamente, se dobla como un ce hacia atrás cuando no le gusta algo y exclama: "¡Por favooooor, Dioooooooooooooooooooos!".
Molestos por nuestra actitud, y la de ella, una noche cuando se va la luz nos echamos en la cama a contar cuentos, a cantar, a hacer sombras con las manos, y en una del descuido le preguntamos: "hija, ¿qué es Dios para tí?". Ella, sin titubear respondió: "¡Una GROSERÍA!".

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Trino:

Y dijo Dios: "Ve y sufre la esperanza" (Clarice Lispector)

jueves, 23 de julio de 2015

Mujerícola 10: Clarice


A Clarice la conocí luna de mayo, al borde de una praia do Rio Branco.
Había llegado a Boa Vista una semana antes, y durante fui afluente de sus aguas sin orillas.
Esa noche, un taxi me ruleteó por sus calles de aslfalto y tierra. Yo trataba de entenderla en portugués y de cruzar su lengua para sacar del barro a Joana y a mí.
Lispector conducía y pisaba cada cráter a propósito. En el batuque del Renault 16, la miraba cada tanto asomarse en el retrovisor, para acusarme: lejos de su Corazón salvaje. La luz tenue y amarillenta iba y venía en cada bache.
Yo tenía veintitrés, la misma edad que ella cuando escribió su primera novela, entonces en mis manos. Sólo había podido garabatear un par de cartas monocordes, unas cuantas noticias mediocres, y soñaba poder arrugar el papel. “Yo sólo sé usar palabras y las palabras son mentirosas”.
Cuando llegamos a la casa donde me hospedaba, le ofrecí todos los reais que tenía en la cartera, para que me diera otra vuelta. Cansada como estaba, ni se volteó.

Cuando Clarice era pequeña, sus textos fueron despreciados en concursos literarios, porque en vez de un cuento, “describía sentimientos”. Ella nació y creció con frenillos. Sus erres le conferían un dulce carácter de niña que resistió a que la cortaran. No le molestaba, pero no le gustaba hablar.
Por la tarde tomaba notas. En las mañanas escribía. Metódica.
“Soy una persona muy ocupada: cuido del mundo. Lúcidamente apenas hablo de las miles de cosas y personas de quienes cuido. Pero no se trata de un empleo, pues dinero no gano con eso. Quedo apenas sabiendo cómo es el mundo”.