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viernes, 6 de abril de 2018

Por todos los caminos 3: JAIRO


Por Indira Carpio Olivo

Son las siete treinta de la noche. En abril, el aire seco de la tarde se trae la floración. Una camioneta negra de vidrios ahumados pisa los restos de los árboles, rompiendo con toda estética de la naturaleza. Da vueltas por el estacionamiento de las residencias Ciudad Tavacares en Barinas. Es el día 20 del cuarto mes del 2017.
La segunda vez, dos hombres se bajaron de la camioneta y subieron hasta el apartamento de Jairo Ortíz, ubicado en la torre 16. Trataron de abrirlo. Los vecinos se guardaron expectantes, los veían por la mirilla de sus puertas. Alguno se atrevió a hacer ruido para espantar. Los intrusos aceleraron su trabajo, pero la cerradura sin mayor resguardo, no cedió.
Ortíz estaba por tercera vez en Caracas. Visitaba la Defensoría del Pueblo, donde le prometieron ayudarlo a dilucidar por qué un efectivo del servicio de tránsito de la Policía Nacional Bolivariana, de nombre Rohenluis Leonel Mata Rojas, había disparado directo al corazón de su hijo Jairo Johán Ortíz Bustamante, el 6 de abril frente a Lady Pan, en Montaña Alta Carrizal, durante el sexto día de las llamadas guarimbas iniciadas en los Altos Mirandinos. Su hijo sería el primero de 142 víctimas mortales, durante los cuatro meses de protestas en Venezuela.
El padre no pudo estar cuando dos extraños intentaban irrumpir en casa, porque ese día se entrevistaba con la directora regional de la defensoría en Miranda, Beysce Loreto Duben. A la funcionaria le firmó todos los poderes que la autorizaban a iniciar investigaciones sobre el asesinato -y el asesino confeso- de su hijo. Según le dijeron al padre de la víctima, la Fiscalía General en manos de Luisa Ortega, había engavetado el caso de Jairo. En cambio, ellos “sí lo ayudarían”.
Jairo regresó a Barinas.
Antes lo habían llamado de Vice Presidencia, por lo mismo. Iría a Caracas. El padre sólo les pidió que lo acercaran a la tumba de su hijo, ubicada en el Cementerio El Monumental de Tejerías. Se desvivieron en síes. No investigaron, tampoco lo conducirían al cementerio.
Nadie pudo llevarlo de vuelta a su hijo.

viernes, 23 de marzo de 2018

Por todos los caminos 2: ANGÉLICA



Por Indira Carpio Olivo


Angélica tiene 30 años. Desde los 17 está con Rafael. Para entonces se embarazó y parió a Angelys, que ahora recién entra a la adolescencia. Rafael fue y vino de la finca La Coromoto, donde trabaja como capataz desde hace 20 años, con el doctor Elisaúl Barbosa, el “patrón”, como él lo llama.
En la ventolera, cuatro años después, Rafael vuelve a embarazar a Angélica. Ella se queda en casa, cuidando los predios ajenos junto a su marido, pero con la cabeza puesta en una tierrita para sembrar lo propio. Pare a otra niña. La llaman Yeseiliz. Angélica se hace cocinera para ayudar al marido.
A Rafael en los Andes se lo conoce como un hombre que orina en vasenilla, agachado, porque no da machos. Cinco años después, con dos niñas en casa, Angélica vuelve a prender. Esta vez, su ceiba parece dar con el mulo. Pero una carajita los vuelve a sorprender: Estefani Sofía, la llamaron. Si bien esta no había nacido hombre, brinca “como cabra loca”, según el padre.
Hace seis meses, volvieron a cosechar a otra niña, a la que mentaron Juana María. La niña no vino como las otras, con un pan bajo 'el brazo, o eso creyeron.

El mismo mes en que nació Juana María, en septiembre de 2017, les dijeron que podían tener un pedacito de tierra donde sembrar auyama, maíz, yuca, plátano, lo que pudieran, para dar de comer a sus hijas. Como a la mayoría de las familias campesinas y obreras del país, se les ha hecho cuesta arriba mandarlas a la escuela y poder comer en plena crisis económica.
Fueron a reuniones, porque 350 hectáreas de la finca La Magdalena habían sido decretadas ociosas por el Instituto Nacional de Tierras (Inti), el 21 de septiembre de 2017.
Ellos, Los Granado-Palencia, parte de la Cooperativa Bicentenaria, junto a dos asociaciones más -Juventud campesina y Guerreros socialistas- se harían cargo de producir esas tierras, según consta en el folio 2, del documento “Inicio de Rescate Autónomo sobre lote de terreno denominado La Magdalena- Medida Cautelar de Aseguramiento de la tierra”.
El viernes 16 de marzo de 2018, 32 campesinos -entre los que se encontraba Angélica- se juntaron en los terrenos. Presuntamente iban a parcelar. Al sitio llegó la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) El Vigía y la Fiscal 23 de ambiente, de nombre Miriam Briceño, que según el abogado de las cooperativas -Juan Carlos Alviarez- es la que arma el desagravio contra los campesinos, y la 7ma, Geraldine Zambrano, quien lo recibe.
Amenazaron con llevarse a los tres líderes, organizadores del rescate. Como acto de solidaridad, los 29 compañeros restantes se montaron en los vehículos tipo convoy de la GNB. Entre ellos, Angélica.
Cuenta Rafael que le pareció insólito que se les acusara de tala y quema, porque no habían hecho cosa alguna. Luego, que por un acto de compañerismo se les imputara por desacato a la autoridad.
Otro de los cinco delitos de los que se les acusa y que parece el “más importante”, tiene que ver con estar denunciados por “invasión”.

miércoles, 26 de julio de 2017

NUMERITOS


Los más avezados analistas, profesores y lumbreras, se atreven a vaticinar la cantidad de venezolanos que han de votar el domingo 30 de julio por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Para algunos, la cifra no debe alcanzar la del plebiscito y menos superarla, lo que para ellos significaría fraude. Como si los números del plebiscito se pudieran verificar (2.395.390 votantes) y por tanto su totalidad (7.186.170 votos) fuera certera y además se estableciera como la contraparte de una elección que no pretende la competencia entre fuerzas ideológicamente contrarias (ANC). Ambas consultas persiguen objetivos disímiles y se dan bajo circunstancias técnicas diametralmente opuestas.
La gente bien que se ha propuesto “evitar” el voto del común este domingo, bajo amenazas de muerte, es la misma que los “conmina” a los simpatizantes de la ANC a sublevarse contra el gobierno. Esa aparente contradicción deja al descubierto una forma de hacer política a la fuerza: a la fuerza realizan las protestas, a la fuerza trancan las vías a sus vecinos, a la fuerza recurren al plebiscito, a la fuerza queman sus votos y a la gente que piensa distinto, y a la fuerza quieren impedir el ejercicio electoral para seleccionar a los constituyentitas ¿El ejercicio de la “política” a la fuerza no es equivalente a la dictadura? 

jueves, 20 de julio de 2017

IMPOSIBLE

No tengo necesidad de que pensemos igual, de que comulgue con mis ideas políticas. Después de todo, la sombra hace posible la luz. Pero no sé cómo aceptar que no condene los asesinatos de odio, y sus intentos, en los que se queman a personas vivas por pensar distinto.
Hacerse el loco (o la loca) y utilizar la muerte de manera selectiva de seres humanos que caen en medio del conflicto entre poderosos, para hacer propaganda, en qué no lugar le coloca.
Yo, desde mi pequeñez, me declaro en contra de cualquier violación a la vida, de donde venga, de quienes se origine. Pero si usted y yo nos unimos por la vida, capaz podamos parar la guerra y su apocalipsis inminente.
Si usted está afuera y lo mismo hace apología a la muerte con los que vivimos de este lado de la trinchera, resérvese las arengas hasta que viva en carne propia ésta la verdadera resistencia: saltarse el dolor y enseñar la vida, trabajar, caminar hasta lograr la redondez de una arepa, enseñar a leer no sólo las letras sino las formas del cielo, a mantenerse en la idea tanto como en su cuerpo, a criar en el respeto, a bailar con los agudos de las cacerolas, a diferenciar los pájaros de los gusanos de las ramas del aire.
A usted que cree conocerme y me encasilla, a usted que me descose, a usted que me odia pero poquito pero en silencio pero "ella no es como el resto"... Yo no soy peor ni mejor que usted pero quiero ser con usted.
Yo soy como el resto y eso me hace combustible para su guerra. Y aunque nos quemen a todos se le está haciendo imposible ver la luz.

domingo, 9 de julio de 2017

Detienen en Valencia a nieto de cacica yukpa


Luis Emiro González Fernández, nieto de la cacica yukpa Carmen “Anita” Fernández, fue detenido el sábado 8 de julio a las 10:00 AM en el terminal de Valencia, por miembros de PoliCarabobo. Es la segunda detención que se practica contra un miembro de esa comunidad indígena en menos de una semana.
Luis Emiro se trasladaba desde el Estado Bolívar hacia La Sierra de Perijá, a donde lleva dinero de su trabajo en una finca, para colaborar con su familia. El acoso de los ganaderos de Machiques contra los Fernández ha dado muerte a dos de los quince hijos de Carmen y a un sobrino.
“La situación económica nos obliga a sembrar no a luchar”, explica Ana Fernández, tía de Luis Emiro e hija de la cacica yukpa. Por eso les sorprende la detención. No tiene claro la causa, pero no duda en apuntar a los ganaderos. Son sus principales enemigos.
Al joven yukpa de 21 años, lo detuvieron “porque estaba solicitado, según el sistema”, informa uno de los oficiales que lo custodia, “pero en su solicitud no se explica por qué es requerido por la justicia”. Hoy domingo lo presentarán en Tribunales. Los oficiales piden a la familia Fernández trasladarse hasta la sede de la Policía de Machiques para averiguar sobre los motivos de la detención.
El martes 4 de julio en Caracas también fue apresado Samuel Romero, hijo del cacique Sabino Romero, y puesto en libertad la madrugada del jueves 6. Los cargos contra Romero siguen intactos y su situación judicial no se resuelve, por lo que su detención podría repetirse. Lo denuncian los mismos autores intelectuales del sicariato contra su padre, los hermanos y el sobrino de Carmen Fernández, también prima de Sabino Romero.
La comunidad yukpa es acosada y exterminada por su resistencia de ser despojados de sus tierras, blanco de la ganadería de engorde (que es trasladada hacia Colombia) el paramilitarismo y la minería.


jueves, 6 de julio de 2017

Detiene en Caracas al hijo de Sabino Romero


La tarde del martes 4 de julio, fue detenido en Quinta Crespo Samuel Romero, hijo del cacique Sabino Romero. El joven se encuentra en Caracas trabajando en un proyecto de la Universidad Nacional Experimental Indígena del Tauca. La denuncia la hace pública Hernán González, secretario general y docente de la universidad.

“Regresaba ayer a mediodía de una diligencia académica, venía de Capitolio al Paraíso. A la altura de Mercado Quinta Crespo lo detienen, después de revisar su cédula en el sistema. Él pudo avisar a las oficinas de la universidad. Un grupo de docentes nos trasladamos hasta la sede de Policaracas ubicada en la Cota 905, donde no nos permitieron verlo”.
Hoy, a las 9:00 AM lo trasladaron junto a otros reclusos a los tribunales, lugar en el que González lo pudo distinguir. “Estaba enérgico, pese a las condiciones de mucha hostilidad a la que se enfrenta”, informa. A las 7:00 PM lo regresaron a la sede de Policaracas, donde se mantiene bajo detención.
Le dictaron privativa de libertad. Y, aunque no les informan a sus responsables en Caracas los motivos por los cuales se le apresa, pudieron conocer de manera extraoficial que Samuel Romero estaba solicitado “por denuncias de ganaderos de Machiques, contra el joven”.

Romero tiene 26 años de edad, y estaría iniciando su trabajo final de grado, para obtener la Licenciatura en Planificación Intercultural. “Se encuentra en Caracas definiendo cuál será su tesis, si Agrocultura yukpa, o Jurisdicción indígena yukpa”. En la capital se asesora y pernocta en la sede de la universidad (cuya sede principal se halla en el Estado Bolívar). “Cuando entran en trabajo de tesis pasan tiempo en Caracas. Se acompañan de científicos del Instituto Venezolana de Investigaciones Científicas –IVIC-“, de cuyas voces también se prenden las alarmas por la detención de Samuel Romero.

La situación socioeconómica de la familia Romero es trágica, están aislados y violentados por los ganaderos y sus sicarios (civiles y militares). La noche del 3 de marzo de 2013 un grupo de matones acabó con la vida del líder de la resistencia yukpa, Sabino Romero Izarra. Desde entonces, los reportes de detenciones arbitrarias, intentos de violación a las mujeres de la comunidad, denuncias de desnutrición, desamparo, pérdida de sus cosechas, son hechos reiterativos. Recientemente, en abril, tirotearon al hermano menor de Samuel Romero. El “pecado” sigue siendo su resistencia a dejarse robar sus tierras ancestrales, y su muy enérgica lucha contra los proyectos mineros en la Sierra de Perijá.

Los responsables de la detención de Samuel Romero son los mismos autores intelectuales de la muerte de su padre, a quienes el Ministerio Público se negó a investigar y condenar, después de la encarcelación de los autores materiales.

miércoles, 14 de junio de 2017

Gastronauta 122: Luisa

La cosa va más o menos así. La cúpula de la oposición al gobierno dice defender el legado de Chávez: la constitución chavista, a la vez que deposita su poder en manos de la Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz al adherirse a sus actuaciones. La fiscal “chavista” se revela contra el gobierno chavista y es la principal vocera contra la solución planteada por Maduro, la Asamblea Nacional Constituyente. Este panorama nos viene a decir que cualquier camino que resuelvan se dirime dentro del chavismo ¿o, no?
¿Qué es el chavismo, sino la historia que nace del descontento? ¿Qué es, sino el hacerse responsable de torcer los caminos del capitalismo? ¿Qué es el chavismo, sino reconocer los errores y usarlos para impulsar la lucha, cambiar la historia de los pueblos? Lo otro no es chavismo, es reformismo, es la mierda perfumada con palabras lindas: ecominería (minería a cielo abierto), operaciones Liberación Humanistas del Pueblo (redadas en barrios pobres), la entrega de títulos para la producción (la restitución de tierras del Estado al latifundio), la protección de la naturaleza (mediante el desalojo masivo de campesinos). Eso no debería llamarse chavismo. Tampoco la pugna por permanecer, por arribar, por desgarrar el poder, haciendo uso de estandartes ajenos para también perfumar las cloacas.
Pero en este momento, ni el gobierno, ni la oposición cargan con la novedad, cosa de la que se hizo Luisa Ortega, que parece salir flor del barro, como si no tuviese que ver con nada, ni con nadie. Cuando tiene que ver con todo, con todos.

miércoles, 7 de junio de 2017

Gastronauta 121: FUEGO


Después de toda destrucción, el fuego, como la masa, debe extinguirse”.


Decía Elías Canetti que las masas de acoso son una criatura en donde todos golpean y si no pueden golpear, por los menos “quiere ver cómo golpean los demás” (https://cursosluispatinoffyl.files.wordpress.com/2014/01/canetti-elias-masa-y-poder.pdf). Oliverio Girondo lo explica en una metáfora. “Cuántas veces me he dicho: ¿Seré yo esa piedra?” El poder de dar muerte está siempre latente, pero disfrazado. Nadie quiere ser el quemado. Nadie quiere estar en su piel. Es un instinto que lo mantiene al espectador (arte y parte del linchamiento) a salvo, en la masa, mientras las llamas hacen “lo suyo”: a la vez castigar y purificar. La escena se riega como polvo y convierte al lector en cómplice, porque después de todo, los medios de comunicación no son sino la selección, la fragmentación, de las imágenes de la guerra. Caparrós lo dice así (y yo lo fragmento a gusto) “hace 50 años los crímenes eran tan escasos que salían en los diarios; ahora son tantos que salen en los diarios”. Las fotografías de la guerra pueden convertir a la misma masa que las sustenta. Susan Sontag, que analiza Tres guineas de Virginia Woolf en su ensayo Ante el dolor de los demás lo interpreta (http://blog.fotoespacio.cl/wp-content/uploads/2013/08/Sontag_Ante_el_dolor_de_los_demas.pdf). “Las fotografías de las víctimas de la guerra son en sí mismas una suerte de retórica. Reiteran. Simplifican. Agitan. Crean la ilusión de consenso. Cuando invoca esta hipotética vivencia compartida («vemos con usted los mismos cuerpos muertos, las mismas casas derruidas»), Woolf profesa la creencia de que la conmoción creada por semejantes fotos no puede sino unir a la gente de buena voluntad”. Porque la fotografía dota de realidad a los ojos de la periferia. Pero a la vez la convierte, a la periferia, en masa. Y, qué pasa con los que no se conduelen, con los que justifican el linchamiento. Agarrar (de garras) a un ladrón es “librarse” de sus robos como si la propia masa no pariera a sus engendros, para luego desgarrarlos. Y se hace masa en cuanto se parecen, incluso cuando se diferencian, en el objetivo: la masa que acosa, que mata. Como las masas para hacer pan, cuando se les deja actuar, levan. Y se acaban, también como el pan. Con la misma rapidez, de piernas abiertas. Si la conmoción une a la gente de buena voluntad, qué pasa con los que excusan la hoguera ¿los desune? Clímax y muerte de lo que Woolf llama un monstruo moral. “Para los militantes la identidad lo es todo. Y todas las fotografías esperan su explicación o falsificación según el pie”, explica Sontag. Así, después de ser muertos por la bestia, lo que más importa es por qué no son parte de la masa y a qué identidad se adscriben. Si lo asesina la masa opositora a un gobierno, la periferia ha de otorgarle el carnet de “oficialista”, y la insignia le es suficiente para excusar el crimen, tanto como para victimizarse. Cuando los medios al servicio de la masa se hacen eco de las justificaciones, entonces se legitima la carnicería. Las excepciones, aquellas que no pueden soportar la barbarie, entonces la niegan. “La respuesta habitual a la corroboración fotográfica de las atrocidades cometidas por el bando propio es que las fotos son un embuste, que semejante atrocidad no sucedió jamás (…) o que en efecto sucedió, pero el otro bando cometió aquello contra sí mismo”. Por eso, el violinista (intérprete de Despacito en las inmediaciones de Miraflores) se para frente a las ballenas de la Guardia Nacional y lo rodean fotógrafos de distintas agencias, y llora por su instrumento destruido, llora contra la dictadura que es capaz de silenciarlo todo. La violencia del Estado lo (re)convirtió en héroe, cuando antes el mismo Estado lo había hecho violinista. Una misma fotografía, la del hombre quemado en Altamira, puede producir en diferentes estamentos de la sociedad diversas reacciones, pero el objetivo que se ejecutó durante aquel momento (cuando lo quemaron) fue uno: acabar con el que era considerado diferente. Una podría pensar que aquella fotografía, que el video de cuando lo incendian había de ser suficiente para que no se repitiera jamás, pero no. Nada. La fragilidad de la vida le es lo que el cristal a la bestia, tan fácil de tirar contra el piso. Y una permanece ahí, mirándolos, ni mejor ni peor, siendo parte de su fin y el nuestro, jinetes de la muerte. Sin hacer nada, o mejor dicho haciéndonos nada. Canetti nos esperanza: “Después de toda destrucción, el fuego, como la masa, debe extinguirse”. Que la boca de la historia nos trague y nos devuelva al conducto donde habrán de hacernos mierda.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Crónicas guarimberas 3: Karina



Su nombre es Karina. Tiene 23 años. Está recién parida. Hace poco más de 20 días parió a Cibeles Amarú, una niña con enormes ojos azabache. Viven en Barinas. Esta madre hace parte de un proyecto de comuna y es militante de izquierda, activa y reconocida. Coordina la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela en la Unidad de Batalla Bolívar Chávez, en su comunidad.
A Karina le gusta sembrar, tanto como leer. Tiene en el cabello la enredadera de Venus y en los ojos la miel de Arica. La piel tostada y acanelada por el sol de los llanos. En enero se gradúa en Estudios Políticos en la Bolivariana. Hizo 6 semestres de Comunicación Social y 5 de Sociología en la Universidad Ezequiel Zamora (Unellez).
Escribía poesía. Después de ser promotora de lectura y trabajar en la Misión Cultura Corazón Adentro, cogió una escardilla y sembró mil matas de plátano junto a su esposo que, cada ocho meses, le garantizan un ingreso. Se fue a vivir a una parcelita.

Desde hace un mes, el lleva y trae le advierte de amenazas en su contra. Pero hace una semana los ataques recrudecieron. En Barinas, donde nació y creció Hugo Chávez, al menos 5 muchachos fueron muertos el lunes de esta semana, durante las manifestaciones contra el gobierno nacional. Una ola de saqueos y violencia mantiene en estado de sitio la ciudad, y el asedio no se ha hecho esperar.
A Karina incluso amenazaron con matarla.
Desde entonces no ha podido salir de casa. La niña tuvo (hasta ayer noche) 5 días con diarrea, y en la cuarta noche, convulsionó. Hasta entonces, Karina no la llevó hasta el hospital porque no podía atravesar la barricada incendiada en la entrada de su urbanismo, y estando bajo amenaza, teme por la vida de ambas. Estuvo secuestrada en su casa. Además, esta madre tiene un impedimento físico que hace que no pueda dar teta a su pequeña. Se quedó sin pañales. Y para más colmo dañaron el sistema de agua y ahora mismo no puede ni lavar los pañalitos de tela con los que cubre a Cibeles.
La policía de la Gobernación la sacó a la media noche de anoche y permaneció durante toda la madrugada en el hospital con la niña, que ya mostraba signos de deshidratación. Pero en el hospital no tenían lo necesario para hidratarla, tampoco neonatólogo, o gastroenterólogo.
En vista de que no tenía ni siquiera fórmula, una madre en el sitio amamantó a la niña.
¿Qué pasa cuando se logra sortear la violencia fascista, pero la otra violencia -la de un hospital sin recursos- también te recibe?

Un día antes de que Karina y Cibeles entraran en crisis, dos Centro de Diagnóstico Integral (CDI) en el Estado Miranda estuvieron bajo asedio y amenazas de incendio por grupos de choque, justo cuando la misma oposición política a Nicolás Maduro marchaba por la salud en Venezuela. No supe de ningún médico se pronunciara en contra del ataque, tampoco contra los linchamientos, ni a favor de la infancia por el uso de los niños durante los hechos de violencia.
Al comienzo de las protestas, hace casi dos meses ya, una señora de 86 años, de nombre Ricarda de Lourdes González, murió en su casa a causa un accidente cerebro vascular, por no poder salir a un centro médico asistencial, debido a las guarimbas ¿Esa vida importa menos que la de los niños muertos en las protestas? ¿Puede pensarse en reconciliación entre los propios vecinos cuando incluso hay muertes de por medio? ¿De qué se trata una “transición”? ¿En una “transición”, Karina debe ser eliminada y con ella su hija? ¿Cuántas madres nos hemos muerto con nuestros hijos?

¿Quién puede sostener en su palabra la tierra que pisa, sin ser el dolor de alguien?
A Karina le gusta sembrar ¡que no se muera la flor!

martes, 23 de mayo de 2017

Gastronauta 120: El juego




El hijo, no. El hijo nunca se pone en duda.
Marguerite Duras

En estos días, nos despertaron los gritos de unos niños en el parque, otra vez. No habían ido a la escuela (quién sabe por cuánto tiempo ya), y como de costumbre estaban solos. No entendía del todo lo que decían, pero le gritaban a las niñas que viven más arriba, en la montaña. El más pequeño le llegó a proferir a sus “enemigas” un “goooorda” que no le cabía en la boca. “Gooooooorda, como tu mamá”. Las niñas se callaron ipso facto (porque en la Venezuela de las mises, ese puede ser el peor de los insultos). Dos de los más grandes balbuceaban en otro idioma. Después de aguzar el oído, nos dimos cuenta de que trataban de hablar en inglés. Tenían en las manos un par de pistolas de plástico. Me contuve el comentario, y en cambio los observé: jugaban a la guarimba.
Nos dimos cuenta porque en su espanglish se identificaban como la Guardia Nacional y el otro grupo como los guarimberos. Las pistolas a las que llaman Nerf descargan dardos de plástico, insuficientes para los niños, que después de disparar se lanzan unos contra otros con todas sus fuerzas. Los que no tenían armas juntaban sus manos y con el índice y el pulgar imporvisaban una: “¡Pan-pan!”.
Hay una niña. La niña que siempre está con las patotas. Generalmente la bambolea un perrito mal amarrado al que pasea todo el día. Se viste con la indumentaria de los marchistas de la oposición venezolana, camisas blancas, pantalones leggins, gorras de Venezuela sin el escudo, zapatos deportivos. Nos mira a todos con incertidumbre, esperando el saludo, también la despedida. Contesta entre dientes. Es delgada, de cabello largo y negro con flequillo pronunciado. Los dientes frontales le sobresalen, lo que me parece la hace tímida. El resto -los varones a quienes acompaña en la “guerra”- la trata como el perro a la niña, la serpentean.

Después de aquella escena, tuvimos que salir a por medicamentos. En la entrada de la casa un grupo de vecinos se manifestaba a favor del paro nacional, por lo que trancaban el paso. Entre la gente estaban la niña y algunos niños de aquella guerra matutina. A la niña la jamaqueaba el perro mal amarrado. Cuando nosotros nos hicimos paso, amagaron con venirse detrás, el perro y la niña. Uno de los niños juntó las manos y nos apuntó, sin ninguna discreción: “¡Pan-pan!”.
Y ahí, bajo pleno sol sobre las estelas de los pinos, la jauría nos mostró los dientes. La niña soltó al perro y los vecinos la lengua. Nos dijeron palabras gordas, de las que no le caben en la boca, palabras de guerra que no les caben en el cuerpo, y retrocedieron. La niña dejó la piedra en el piso. Ninguno supo por qué nos atacaba. Comprendimos entonces que para ellos esa y otras mañanas son un juego.
No hemos vuelto a saludarnos. Pero yo se que todo lo que quería la niña era escucharnos decir adiós.
De camino a la farmacia nos preguntamos ¿qué remedio podíamos traerle a estos niños? ¿Hay algún remedio? ¿Dónde pongo lo hallado?

A mí nadie me preguntó si yo quería jugar.


martes, 16 de mayo de 2017

Gastronauta 119 Mi amigo el asesino


“Mi amigo, el chavista, dice que...” ¿No va siendo hora de que se aleje de ese amigo al que cree asesino y al cual usted muy “valientemente” podría linchar? ¿No va siendo hora de que no le llame amigo? Pudiera replantearse los conceptos de amigo, hermano, asesino. Usted dirá que “no, él no es asesino”, pero ¿no y que apoya a los que usted llama “asesinos en el gobierno”? Y, como uno más uno, casi siempre son dos: son asesinos los que apoyan los asesinatos ¿o, no? ¿No va siendo hora de que se replantee clasificar a su amigo en esta o aquella casilla, por su forma de pensar? Es hora de que deje de repetir fórmulas ajenas, lugares comunes, que empiece a pensar en cabeza propia, es hora de que deje de justificar el asedio, es hora -y siempre la será- de hacer país, y el país empieza en su pecho y se le sale por la boca. Matar en nombre de su país es matar en nombre propio y eso no lo hace héroe, lo convierte en lo que señala, lo pone de frente al espejo, de donde no puede escapar.

Rodolfo Walsh retrató a la oligarquía dominante como una clase “temperamentalmente inclinada al asesinato” y esa “connotación importante”, en palabras del periodista y escritor argentino, “deberá tenerse en cuenta cada vez que se luche contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”.
Dígame ¿usted, es un verdugo, o un hablador?
¿Si se encontrara de frente, a su amigo el asesino, lo confrontaría, o para ello necesita regodearse entre otros, que como usted, tienen “la tarea” de limpiar al mundo de los miserables, a los que, según los líderes de la opinión pública, una vez caiga el gobierno “no hay que perdonar a ninguno”?
¿Qué nos harán a los millones (y millonas) de chavistas?
Dígame usted ¿de qué nos quiere limpiar?
Con Patricia Ariza les digo, por si se les ocurre lavarme, “no me vayas a quitar el barro/ del que estoy hecha”.

martes, 9 de mayo de 2017

Gastronauta 118 Los hijos rojos


A “Rita” la cogieron con tres meses de embarazo. Tenía 23 años y su nombre real era Laura. Estudiaba historia en la Universidad de La Plata. Los pasearon a ella y a su compañero de la Esma a La Cacha, donde torturaron y asesinaron al papá de su criatura, Walmir, frente a ella. Laura y su marido habían cometido el error de ser de izquierdas, militantes peronistas. Antes de embarazarse, vivieron dos pérdidas. Aun así, se aferró a la vida que le crecía adentro mientras la vida se le moría afuera. Parió seis meses después, esposada a una cama y encapuchada. Se dice que le susurró al bebé su nombre: “Guido, como tu abuelo”. La durmieron porque se resistía a entregarlo. Dos meses después la mataron de un disparo en la cara y se la entregaron a sus padres para que la reconocieran y la enterraran.
36 años pasaron para que el hijo de Laura decidiera dejar su muestra de sangre en la organización que rescata a los niños apropiados por la última dictadura argentina: Abuelas de Plaza de Mayo, que preside la madre de su madre Estela. Se convirtió en el nieto 114 encontrado de por lo menos 500 que buscan sus abuelas. “Mi mamá no se va a olvidar de lo que me hicieron y los va a perseguir”, le dijo Laura a una compañera sobreviviente.
Bajo la dictadura de Videla en Argentina, según las cuentas oficiales (que son siempre muy conservadoras), 30 mil almas fueron desaparecidas. A las mujeres guerrilleras, militantes de izquierda, además de torturarlas, las violaban. Los soldados se convirtieron en las comadronas de las embarazadas, que después de parir pasaban por la pólvora de sus captores, quienes después se quedaban con sus hijos con sus hijos, o lo repartían, como barajas.

domingo, 7 de mayo de 2017

Supuesto Negado 10 La ciberguarimba, qué es y cómo actúa

Las guarimbas en Venezuela pueden denominarse como actos terroristas toda vez que se constituyen en hechos violentos que atentan contra la vida humana, animal, en contra de la naturaleza y de las instituciones que hacen funcionar la vida diaria: derribo de árboles, incendio de bosques y animales, daño patrimonial, colocación de guayas que en 2014 decapitó a un motorizado, derrame de aceite en las autopistas, linchamiento de personas con ideas contrarias, dentro del que se cuenta no sólo las golpizas propinadas a contrarios, sino a su misma gente por oponerse a la violencia, a periodistas de medios del Estado, como también de medios privados, y el haber arrojado a personas al río Guaire porque le parecían chavistas, entre tantos desmanes.
Estos focos de criminalidad, al margen de la ley, encuentran su correlato en la web, no sólo por la manipulación mediática, sobre todo internacional, que padece el pueblo de Venezuela, sino porque en las redes unos y otros se guindan por los pelos y atacan sin piedad al oponente.
Por ejemplo, después de la marcha y la contramarcha el 19 de abril, la red social Twitter en Venezuela hizo tendencia nacional la etiqueta #lubriomamaguevo, en la que se podían leer insultos contra el bloguero Luigino Bracci Roa, por ser activista del socialismo bolivariano y defensor del conocimiento libre.

martes, 2 de mayo de 2017

Gastronauta 117: Juan Pablo


Antes de que Juan Pablo cayera ya lo había matado Ramos Allup. Freddy Guevara había dibujado su sombra en el piso. María Corina “sabía” que un Guardia Nacional le pegaría una bomba lacrimógena en la cabeza. Ramón Muchacho había mandado a limpiar la escena del crimen. La verdad no importaría, porque como el agua, después de derramada ¿quién podría recogerla?
Todos los días hay pañitos que absorben de a poco las gotas, pero eso a quién le cambiará de ideas. Que si jugó basket, que era becado por la Universidad Metropolitana, que tenía veinte años, que no fue una bomba lacrimógena, que el arma que le rompió una costilla era de perno cautiva, que pudo ser un chopo de fabricación casera, que los mismos que lo cargaron y dejaron a la entrada del centro de salud pudieron ser sus agresores.

Era 26 de abril, pasado el mediodía. La Torre Británica en Altamira le hacía sombra a los ya acostumbrados destrozos de una facción de la oposición política al gobierno de Nicolás Maduro. En Altamira, buena parte de los vecinos continúan afectados por el humo de los escombros quemados por los manifestantes, lo mismo que por las lacrimógenas de las fuerzas públicas. Vivir se les ha convertido en saber sortear el terrorismo.
A las 3:00 de la tarde, el Centro Asistencial Salud Chacao recibía a Juan Pablo Pernal
ete Llovera, a quien después de aplicar las maniobras correspondientes, declararon muerto.
De inmediato, algunos líderes de la oposición dieron por hecho la responsabilidad de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de la muerte del muchacho e hicieron pública su propia versión de lo ocurrido. Para la mayoría, un muerto más es un trofeo más, otra razón para clamar por intervención extranjera, justo cuando Venezuela decide separarse de la Organización de Estados Americanos.

martes, 18 de abril de 2017

Gastronauta 115 La invasión desde Apure



La llanura es bella y terrible a la vez;
en ella caben holgadamente, hermosa vida y muerte atroz;
ésta acecha por todas partes, pero allí nadie le teme”.
Rómulo Gallegos, en Doña Bárbara

Hace un año y dos meses, cuatro pescadores apureños fueron muertos después de ser secuestrados y torturados por los administradores y los matones del Hato La Pregunta, en Apure. En ese mismo lugar, según denunciaba el diputado Braulio Álvarez, 15 personas más habían sido ajusticiadas (http://www.panorama.com.ve/sucesos/Denuncian-masacre-a-cuatro-pescadores-en-Apure-por-presuntos-paramilitares-20150226-0075.html) ¿Qué pasó con las declaraciones de uno de los responsables que permitieron encontrar los cuerpos en la ribera del río? ¿Se hizo justicia, o la justicia tiene precio y la vida de unos pescadores no merece ni un titular?
A los pescadores le cambiaron la ropa, con el objetivo de hacerlos parecer invasores, guerrilleros colombianos, denunció el hijo de una de las víctimas. Lo mismo que ocurrió en 1988, en el mismo Apure. El Amparo fue el escenario para que Lusinchi y sus fuerzas de seguridad asesinaran a 14 pescadores y los vistieran de subversivos, para justificar la masacre. Henry López Sisco y Ramón Rodríguez Chacín entonces compartían más que opiniones, daban órdenes, las mismas órdenes y El Amparo los inmortalizaría como torturadores, cuando menos. La defensa de la incursión comunista fue el pretexto para la matanza.
Pero ¿por qué ahora no resuenan las masacres de hoy?

lunes, 17 de abril de 2017

Gastronauta 114 ¿Por qué Jairo?


La cama de Junior estaba destendida.
Junior le dice su padre a Jairo Johan Ortiz Bustamante a quien Carolina, su madre, lo llamó igual que a su esposo. Era como los niños que se crían con los abuelos, de alma vieja, pero a los que se les consiente dejar las sábanas desordenadas. Doce años tenía cuando Jairo se interesó por la poesía, y recurrió entonces a la voluptuosidad de la guitarra. El niño iría con su abuelo Melvi a recibir clases. Vivían en el piso uno de la torre cuatro, en el último de los verdes de Montaña Alta, Carrizal. Cuando se fueron de casa de los abuelos a hacer familia, a tan sólo doce kilómetros, Carolina y Jairo se divorciaron. Junior tenía nueve años, aproximadamente. Entonces sufría de sobrepeso y se molestaba porque le llamaban gordo. Era de personalidad introvertida.
La cama de Junior estaba destendida.
El 7 de abril de 2017, Carolina volvió de Aruba, donde vive hace unos años. Estiró el esquinero, dobló la sábana y se sentó en la mitad del colchón a oler a su hijo. A descansar donde mismo él había descansado horas antes. Jairo no quiso irse con ella, ni con su padre a Barinas, “¿quién cuidaría de los abuelos?”; sin embargo tampoco se fue con Digna y Melvi cuando se mudaron a Guarenas. Viviría con su tía, aunque Carina estuviese más en casa de sus padres, ahora en el otro extremo de Miranda. Jairo, de 19 años, cursaba tercer semestre de Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional Experimental Politécnica, en la Yaguara. Aun así pensaba irse a Colombia, con su novia Oriana, a probar suerte.

martes, 21 de marzo de 2017

Gastronauta 111: La Minka



mira este pequeño poema mío
está muy lejos de los declamadores de la lengua
pero igual tienes que aprender a quererlo
es mi último poema mi poema mas nuevo
guarda en su interior olor a pan
recién sacado del horno no le falta levadura
tampoco sazón le falta hambre por eso tienes
que aprender a quererlo él muy pobre
y vos muy rico la relación entre ustedes
no debe ser una metáfora cruel
ni una broma de mal gusto
Jorge Money


Todas las tardes, ya casi noche, miro al señor este, desgarbado como una palmera, caminar negocio por negocio en el centro comercial, con una bolsa de pan para cada dueño. Lo mismo me pasó en otro municipio, esta vez en donde viven mis padres. Si era cliente de aquella panadería, me reservaban por lo menos dos canillas de 800 bolívares cada una. La entregaban por la puerta de atrás, pasada la hora pico. Así, comprar pan, un privilegio. Mientras, el gobierno anuncia el arribo de 30 mil toneladas de trigo panadero (http://www.eluniversal.com/noticias/venezuela/descargan-mil-toneladas-trigo-panadero-maiz-puerto-cabello_643688), que con matemáticas simples se deducen a un poco menos de un kilo de harina por habitante (2 kilos de pan), unas 11 canillas (de 180 gramos cada una), un pan por habitante/día, casi dos semanas de pan, del más simple y barato: una baguette.
He visto tras las puertas una pobre cocina, bajo la máquina de café un charco de moscas, entre el hojaldre bailar las cucarachas y en la entrada a decenas de vecinos hacer filas. El hombre palmera controla el expendio. “No tenemos harina”, o “está muy costosa”. El intermediario la compra a 15 bolívares por kilo, el intermediario que antes fue el privado ahora se supone en manos del Estado.
He fantaseado con los comensales, que siempre son más, que saltan la palmera y hacen de la panadería algo más democrático, que toman por asalto las moscas del café y joropean a las chiripas. Un día me levanté y no había ficción, en la Avenida Baralt del centro caraqueño, La Minka ocupaba una panadería similar a la del hombre palmera: la Maison Bakery, la habitaban las mismas ratoneras sin señuelo.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Supuesto Negado En las primeras elecciones libres de Venezuela se le votó a la monarquía


Por Indira Carpio Olivo

¿No es premonitorio que la primera elección popular libre, por voto secreto y directo en Venezuela haya sido para escoger una reina de belleza, la monarca del béisbol, además?

Avanzaba 1944. Venezuela era sede de la Séptima Serie Mundial de Béisbol Aficionado. El equipo local había sido campeón en Cuba, en 1941. La selección tenía sobre sus hombros la responsabilidad de sostener la copa Simón Bolívar, pero la novena estaría un peldaño más abajo en la pauta informativa.
Primero, el primero (de octubre, en Venezuela el béisbol siempre es en octubre) se elegía la reina y a los organizadores se les ocurrió que, como nunca antes, el pueblo (mayor de 15 años) participara en unos comicios libres. Hasta entonces, sólo tenían derecho al voto directo los hombres alfabetizados, mayores de 21 años.
Las dos principales contendoras acapararon los flashes. Reinaba Medina Angarita. Oly Clemente era la postulada por la clase en el poder, la élite económica del valle de Caracas, hija del secretario de Gobierno del presidente; y Yolanda Leal, la maestra normalista, la “negra” de Montepiedad, se constituyó como la favorita del pueblo.
Directamente, a Yolanda la respaldaba el diario Últimas Noticias y varios sindicatos y a Oly las rotativas de El Universal, El Nacional, los clubes sociales y el sector empresarial.
Ambas escenificaron la primera campaña con visos políticos en la que las candidatas visitaban todo el territorio nacional y acudían a estrategias propagandísticas para favorecer su elección: “Oly Clemente para la gente decente, Yolanda Leal para la gente vulgar”, rezaban los volantes que caían como la lluvia sobre Caracas y que santificaban el credo mediático, uno que apostaba sin tapujos a la blanca sobre la negra, a la “high” sobre la “tierrúa”.
Lo que era una contienda de beldades trascendió a un enfrentamiento de clases. Se coqueteaba con la democracia y ella con el clasismo, el racismo, el sexismo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Supuesto Negado Con crisis o sin crisis en Venezuela no hay partida seca



Por Indira Carpio Olivo

¿Es verdad que Venezuela es el país con más altos índices de consumo de alcohol?
Según el informe sobre la Situación Regional del Consumo de Alcohol y la Salud en Las Américas de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, publicado durante 2015 (http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/7708/9789275318553_esp.pdf?sequence=1), la nación caribeña se encuentra entre los primeros lugares de ingesta, pero no es el que más. No siendo el primero en consumir es sí, el primero en morir. Encabeza la lista de mortalidad asociada al consumo de alcohol.

En relación a otros países del continente, las mujeres venezolanas consumen per capita 5,2 litros de alcohol puro, lo que las coloca en la quinta posición del ranking. Los hombres por su parte, están en el puesto número nueve, con un 12,7, detrás de Chile y Argentina en la región. En el mismo informe se señala a Venezuela como un país de preferencia cervecero (90% de los consumidores de bebidas alcohólicas prefiere las fermentadas). La metodología para determinar estos numeritos se basa en la cantidad de alcohol registrado dividido entre el número de alcohol comprado por hombres y mujeres, mayores de 15 años.

El dato más alarmante es el referente a la Tasa de mortalidad atribuible al consumo de alcohol, en 2012: Venezuela encabeza el listado de defunciones masculinas con 96,6 muertos por cada 100 mil habitantes. Mientras que la tasa femenina es de las más bajas (6,2).

martes, 21 de febrero de 2017

Gastronauta 108: Necesaria ilegalidad



Yo no hago fila en ningún partido. Alguna vez, cuando estaba fuera del país, papá me inscribió en uno sin mi autorización, y no me he molestado en renunciar, pero tampoco en votarle.

No me interesan las organizaciones en las que la verticalidad es su estructura, en la que el nombre es sinónimo de muertos y desaparecidos, o el hecho de haber sido gobierno los convierte, a sus dirigentes en elites, oligarcas y corruptos (y perdonen la redundancia). Tampoco los parapetos copias de partidos europeos (caricaturas de niños bien jugando a ser políticos), fundados con las arcas del Estado, tipo Primero Justicia. Ni los que se fundamentan en cambiarlo todo para no cambiar nada, para continuar la danza del quítate tú pa' ponerme yo, y para ello maltratan conceptos como el del socialismo o se hacen llamar de centro izquierda (ya sabemos: un recurso propagandístico de partidos de derecha). Menos me gustan los tontos útiles que alguna vez fuimos y que debemos estar negados a ser, los pequeños, incluso alguna vez ilegalizados.
En nuestro país hubo un momento en que los partidos tradicionales casi desaparecieron y a una le parecía una especie en extinción los adecos y los copeyanos, por ejemplo. Pero, ¿a dónde se fueron sus “militantes”? ¿qué otro partido fueron a engrosar? ¿al cambiar de nombre, los adecos y los copeyanos se hicieron socialistas? ¿Cómo es posible que se haya formado una juventud socialdemócrata (que acá significa neoliberal) o socialcristiana (que acá significa neoliberal) en tiempos en que los jóvenes deberían patear de una vez y por todas las viejas estructuras? ¿Cómo ocurrió, cómo ocurre? Ningún partido es joven, su concepción es más bien un anquilosamiento de la política.