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miércoles, 24 de mayo de 2017

Crónicas guarimberas 3: Karina



Su nombre es Karina. Tiene 23 años. Está recién parida. Hace poco más de 20 días parió a Cibeles Amarú, una niña con enormes ojos azabache. Viven en Barinas. Esta madre hace parte de un proyecto de comuna y es militante de izquierda, activa y reconocida. Coordina la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela en la Unidad de Batalla Bolívar Chávez, en su comunidad.
A Karina le gusta sembrar, tanto como leer. Tiene en el cabello la enredadera de Venus y en los ojos la miel de Arica. La piel tostada y acanelada por el sol de los llanos. En enero se gradúa en Estudios Políticos en la Bolivariana. Hizo 6 semestres de Comunicación Social y 5 de Sociología en la Universidad Ezequiel Zamora (Unellez).
Escribía poesía. Después de ser promotora de lectura y trabajar en la Misión Cultura Corazón Adentro, cogió una escardilla y sembró mil matas de plátano junto a su esposo que, cada ocho meses, le garantizan un ingreso. Se fue a vivir a una parcelita.

Desde hace un mes, el lleva y trae le advierte de amenazas en su contra. Pero hace una semana los ataques recrudecieron. En Barinas, donde nació y creció Hugo Chávez, al menos 5 muchachos fueron muertos el lunes de esta semana, durante las manifestaciones contra el gobierno nacional. Una ola de saqueos y violencia mantiene en estado de sitio la ciudad, y el asedio no se ha hecho esperar.
A Karina incluso amenazaron con matarla.
Desde entonces no ha podido salir de casa. La niña tuvo (hasta ayer noche) 5 días con diarrea, y en la cuarta noche, convulsionó. Hasta entonces, Karina no la llevó hasta el hospital porque no podía atravesar la barricada incendiada en la entrada de su urbanismo, y estando bajo amenaza, teme por la vida de ambas. Estuvo secuestrada en su casa. Además, esta madre tiene un impedimento físico que hace que no pueda dar teta a su pequeña. Se quedó sin pañales. Y para más colmo dañaron el sistema de agua y ahora mismo no puede ni lavar los pañalitos de tela con los que cubre a Cibeles.
La policía de la Gobernación la sacó a la media noche de anoche y permaneció durante toda la madrugada en el hospital con la niña, que ya mostraba signos de deshidratación. Pero en el hospital no tenían lo necesario para hidratarla, tampoco neonatólogo, o gastroenterólogo.
En vista de que no tenía ni siquiera fórmula, una madre en el sitio amamantó a la niña.
¿Qué pasa cuando se logra sortear la violencia fascista, pero la otra violencia -la de un hospital sin recursos- también te recibe?

Un día antes de que Karina y Cibeles entraran en crisis, dos Centro de Diagnóstico Integral (CDI) en el Estado Miranda estuvieron bajo asedio y amenazas de incendio por grupos de choque, justo cuando la misma oposición política a Nicolás Maduro marchaba por la salud en Venezuela. No supe de ningún médico se pronunciara en contra del ataque, tampoco contra los linchamientos, ni a favor de la infancia por el uso de los niños durante los hechos de violencia.
Al comienzo de las protestas, hace casi dos meses ya, una señora de 86 años, de nombre Ricarda de Lourdes González, murió en su casa a causa un accidente cerebro vascular, por no poder salir a un centro médico asistencial, debido a las guarimbas ¿Esa vida importa menos que la de los niños muertos en las protestas? ¿Puede pensarse en reconciliación entre los propios vecinos cuando incluso hay muertes de por medio? ¿De qué se trata una “transición”? ¿En una “transición”, Karina debe ser eliminada y con ella su hija? ¿Cuántas madres nos hemos muerto con nuestros hijos?

¿Quién puede sostener en su palabra la tierra que pisa, sin ser el dolor de alguien?
A Karina le gusta sembrar ¡que no se muera la flor!

domingo, 7 de mayo de 2017

Supuesto Negado 10 La ciberguarimba, qué es y cómo actúa

Las guarimbas en Venezuela pueden denominarse como actos terroristas toda vez que se constituyen en hechos violentos que atentan contra la vida humana, animal, en contra de la naturaleza y de las instituciones que hacen funcionar la vida diaria: derribo de árboles, incendio de bosques y animales, daño patrimonial, colocación de guayas que en 2014 decapitó a un motorizado, derrame de aceite en las autopistas, linchamiento de personas con ideas contrarias, dentro del que se cuenta no sólo las golpizas propinadas a contrarios, sino a su misma gente por oponerse a la violencia, a periodistas de medios del Estado, como también de medios privados, y el haber arrojado a personas al río Guaire porque le parecían chavistas, entre tantos desmanes.
Estos focos de criminalidad, al margen de la ley, encuentran su correlato en la web, no sólo por la manipulación mediática, sobre todo internacional, que padece el pueblo de Venezuela, sino porque en las redes unos y otros se guindan por los pelos y atacan sin piedad al oponente.
Por ejemplo, después de la marcha y la contramarcha el 19 de abril, la red social Twitter en Venezuela hizo tendencia nacional la etiqueta #lubriomamaguevo, en la que se podían leer insultos contra el bloguero Luigino Bracci Roa, por ser activista del socialismo bolivariano y defensor del conocimiento libre.