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martes, 17 de enero de 2017

Gastronauta 103: Ruleteo


Eran las ocho de la noche y no sabíamos de María. Había roto fuente a las diez de la mañana y subió en el ferrocarril desde Charallave hasta la Maternidad Concepción Palacios, donde se controlaba su embarazo a fin de garantizar el término en la Maternidad General de Venezuela. A mi tía se le había acabado la batería del perolito que cargaba, y María obviamente no atendía el teléfono. A las nueve de la noche, mi madre me avisa que a mi prima la tenían en el Clínico Universitario. Así que cogí mis cuatro muchachas, hice unas arepas, llené un garrafón de cinco litros de agua y nos empujamos mi compañero y yo, hasta el hospital para ver qué sucedía y en qué podíamos ayudar.
Al llegar, nos relatan la travesía. De la Concepción Palacios la despacharon al cabo de recibirla porque no tenían insumos. Mientras, la recibían y la botaban, algunos médicos le hicieron tacto, y todos coincidían en que no estaba preparada. “Usted, no pare todavía”. Le hicieron una orden abierta para irse con su “ayayay” a otro lado. Los dolores aumentaban y ella, primeriza, no sabía qué hacer, lo único que tenía claro era que no se regresaba a casa. De la Concepción Palacios fue a dar al Materno Infantil de Caricuao. Contaron los billetes y se fueron con el mejor postor hasta la UD4. Allí, ni la recibieron. “No tenían pitocín, sólo abrían las puertas a las que llegaban con el muchacho casi afuera”. Estaba a reventar. Lo mismo, en la Santa Ana en San Bernardino. Así que partió hacia El Valle. Una vez allí, una doctora le hizo otro tacto y determina que requiere una cesárea, por la pérdida de líquido y que su estado era delicado y “cuidado sino una Ruptura Prematura de Membrana -RPM-”, lo que le podía ocasionar lesiones en ella y el bebé. Otro doctor, con más rango se le encima, la lastima después de hacerle otro tacto, se molesta porque “cómo era posible que la Concepción Palacios no la atendiera”, y seguidamente se niega a dejarla en el Materno Infantil Hugo Chávez (se retuerce Chávez donde quiera que esté). María decide irse al Clínico. Allí, la reciben a las tres y media de la tarde con la oxitocina sintética que en teoría (y efectivamente) le aceleran los dolores de parto. “Si en unas cinco horas, no ha parido, entonces la operamos”, aclara la doctora tratante. A las ocho pasa y le vuelven a hacer tacto, y según la doctora no había dilatado ni un centímetro, pero seguía botando agua, luego de cuatro ampollas de pitocín y de los dolores de parto. Justo al anunciar que la operarían, un hombre anuncia a voz en cuello que no bajasen a más nadie a quirófano, porque acababa de acabarse el último de los insumos. Eran las diez de la noche.

martes, 7 de junio de 2016

Gastronauta 87: Fea



Me dije, “un coño voy a escribir sobre esta vaina”.
Así que lo que sigue es un coño.

¿Quiénes fueron las esposas de los más temibles dictadores? ¿Las recuerdan? ¿Cuáles consejos de moda y estética pudieron ofrecer a las torturadas, a las desaparecidas, por miles en el cono sur, por miles en África, millones en el mundo?
¿Carmen Polo se descorrió el velo para sonreír cuando cayó García Lorca, o se ajustó los collares para sostener su cuello frente a Franco? ¿Magda Goebbels aprobaba las rayas de los uniformes judíos que iban a los campos? ¿Quién le paga los viajes, la publicidad, quién le hace la imagen de sufrida -pero “bella”- a Lilian Tintori?
¿La mujer mutilada se sentirá fea cuando su verdugo acaba en ella la tala de su cuerpo? ¿La mujer campesina, la que hace posible que usted coma, estará atenta a las últimas tendencias en maquillaje, o en sus manos la tierra deja constancia de su paso por el mundo? ¿Se sentirá “sucia”? ¿Quién será feliz, la que se deja despeinar por la vida, o la que es esclava de artificios para lucir “bella”?
¿Qué es ser bella? ¿Se puede ser bella cuando el cuerpo refleja una cosa y la boca se abre como cañería? ¿O ser bella es sonreírle a la cámara y ser “la esposa de... el dueño” (del canal, del país, de la Asamblea)? ¿Cuántos pasos hay de ser bella, a ser bella y estar muerta? ¿Cuándo somos más feas, cuando nos creemos más bellas, o cuando lo decimos?
Aunque es normal que Dora D'Agostino opine respecto a las mujeres como opina, por su origen de clase, hay algo más que superficialidad en las declaraciones de la esposa de Ramos Allup y la respuesta de sus detractores “chavistas” (que me diga Cilia Flores cuánto cuesta una sesión de bótox), el no reconocimiento del resto, de esas que no encajamos en los moldes que plantea, que según Dora son dos, las mujeres “del gobierno”, “desarregladas (...) sucias (...) sin maquillaje”, y lo contrario-lo que ella representa, el sinónimo de su venezolanidad, la supuesta belleza que, por un simple silogismo, debe acompañar a una mujer opuesta al gobierno: arreglada, limpia y maquillada. ¿Cuán arreglada, limpia y maquillada anda Hillary Clinton ejecutando desmanes en el mundo? ¿Con cuánto gusto los ejecutaría aquí?
Incluso hay algo más vergonzoso, ubicar el debate político en la idea de que éste toldo cuenta con mujeres más hermosas que aquél, o al contrario. Un riña con la que las mujeres no ganamos nada. Mientras, las muertes por aborto siguen siendo números clandestinos y no por eso pocas, o debemos trabajar hasta tres veces más para conseguir el mismo sustento que el mes anterior, y sobre eso nadie legisla, ni somos entrevistadas.

jueves, 31 de marzo de 2016

Mujerícola 44: Angélique



Volvieron como cascos de caballo sobre el lomo de la sabana.
Ella, despertó y se miró las manos que permanecían en su lugar. Siempre soñaba que se las cortaban porque se negaba a masturbar a un ejército de hienas.
Hacía tres días que dormía, trataba así de esconderse del hambre.
El tropel del Ejército de Resistencia del Señor la miró y asumió que estaba muerta.
Se llevaron a la mujer a su lado, también al hijo.
La compañera les serviría de cama, el niño ya podía sostener el fusil.
Aprendió a orar a Dios en el desespero, a cantar para invisibilizarse de frente a la maldad.
Corrió sin mirar hacia atrás, y se le olvidó el camino a casa.

Angélique sabe qué le harán a aquella mujer y a su cría, sabe cómo acabarán, porque en el Congo queda el infierno, un hoyo en la tierra, con paredes de diamantes que alumbran el camino por el que asciende el aliento del diablo, un vaho mortecino que atraviesa el corazón del hombre primario.

Y, entonces, ¿de dónde saca la sonrisa Angélique?

jueves, 17 de marzo de 2016

Mujerícola 42: Artemisia



Tassi, la hizo correr contra la fila de los lienzos. Se enredó y trastabilló el paso. El amigo de su padre, su mentor, la cercó con sus manos, la lamió una primera vez, la segunda, Artemisia se dejó escurrir y en el camino se tropezó con el miembro erecto del pintor. Menos grueso que un pincel, oleoso, y difuso.
Él la había llevado hasta allí con el pretexto de mirar un cuadro. Entonces en la habitación, cerró las puertas, antes le había pedido a Tuzia, un amigo de la familia, que saliera.
Después la lanzó, con la fuerza con la que tensaba las telas, sobre la cama. La manoteó, hasta que le exprimió la tetas como limones. Le abrió las piernas con sus rodillas y se hizo paso a la virgen de los paisajes. Era seis de mayo de mil seiscientos once. Orazio, el padre había salido, y Tassi, que se hiciera de su esposa bajo los mismos métodos “amatorios”, valga decir de la violación, se restregó contra su hija como una esponja sobre la paleta.

Me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Le arañé la cara y le tiré del pelo, y antes de que me penetrara de nuevo agarré su pene con tanta fuerza que incluso le arranqué un pedazo de carne”. Relató Artemisia.

El florentino la desfloró.
Sentí una fuerte quemazón y me dolía mucho, pero como me estaba tapando la boca no pude gritar...”
Y Orazio lo llevó a juicio Papal a Agostino Tassi, y el juicio fue contra su hija, que debió probar públicamente durante siete meses, que no tenía la culpa de ser violada. La torturaron para que su agresor fuera menos agresor.
Tassi la llamó puta, la acusó de haber practicado incesto con su padre, dijo así mismo que la casa de su colega era un burdel.
Al final, después de que Tassi estuviera siete meses en cárcel, el mismo Orazio volvió a ser su amigo y la rabia le creció como un hongo en el pecho a Artemisia.

viernes, 27 de febrero de 2015

Gastronauta 24: Sabemos parir



A las mujeres se nos ha lapidado, quemado, se nos ha dicho cómo lucir, qué pensar, cómo comer, y hasta cómo hacer lo que, desde la primera en pisar la tierra, hizo: parir.
Las formas fueron cambiadas cuando el hombre decidió arrancar a otras mujeres del círculo que engendra vida y acostarnos para mayor comodidad del médico. Desde entonces priva el confort ajeno en nuestras cavernas.
La violencia contra la mujer cambia de máscara, según la quema de bruja a la que se asista. Hoy, a través de la Industria Cultural, el cuerpo femenino es blanco de la muerte, la anorexia, la bulimia, el bisturí, la negación del cuerpo materno y con ello la propia sexualidad, la menstruación y cualquier organización en colectivo, que no sea para emular los patrones del macho en sociedad.
Y también es verdad que muchas mujeres imitamos al (nos convertimos en) macho para aspirar un poco de “su libertad”, esclavizando nuestras mentes a la colonialidad de necesidades construidas, incluso para el hombre. No es raro entonces que esas mismas “libertades”, activen la ratonera.
Hay mujeres que aspiran tener el mismo salario, el mismo poder, las mismas opciones de subyugar al otro, a la otra, porque caemos en el juego de querer ser como, y no de transformar desde nuestra sabiduría ancestral lo que hay que transformar. Entonces, la igualdad, la libertad, consisten en poder hacer lo que en otros condenamos. Así, nos transformamos en un performance de mujer, una que está lejos de la vida, y que legitima el trance a su propio fin.
Y si ya determinan nuestras muertes, sería propicio empezar por cambiar el origen, la forma en las que nacemos.

Pagamos por sufrir y por no sufrir, también
En los hospitales y maternidades públicas de Venezuela el parto es gratuito, sin embargo, la demanda es altísima y obliga a muchas otras mujeres a recurrir al pago por la atención médica.
De hecho, la institucionalidad pública directamente confía el sistema de salud del servidor y la servidora a empresas médicas privadas, a través de un sistema de atención determinado por el pago de un seguro para el trabajador. Se calcula que son 10 millones de empleados públicos atendidos por las llamadas clínicas, en el país.
En estos establecimientos privados, el costo de una parto vaginal es general y ligeramente más económico que una cesárea, siendo que en él la intervención médica es prácticamente nula, porque al final del asunto las que parimos somos las mujeres. Entonces, la cesárea se transforma en la profecía autocumplida para los médicos, debido a que representa mayor ganancia, y pueden manipular los tiempos en los que literalmente arrancan a los niños de vientre materno ¿Cuántas cesáreas puede programar un obstetra en un día? ¡Tantas como su ambición lo permita!
Los precios varían de una clínica a otra. La Metropolitana, por ejemplo, puede llegar a cobrar hasta 90 mil Bolívares por un parto vaginal, La Arboleda y la Herrera Lynch están por encima de los 50 mil. Y Las Ciencias en casi los 40 mil. En un rápido arqueo, notamos que la tarifa más económica ronda los 30 mil Bolívares en el Centro Médico La Castellana, todos ubicados en la capital y la llamada Gran Caracas. Ahora, ¿qué pasó con la unificación de tarifas propuesta por la Asamblea Nacional, para estos centros privados? Como tantas otros temas importantes ¡pura amenaza!

Inmediatamente, algunas madres nos preguntamos, si aquella condena de “Parirás con dolor” no sólo se refiere al tema físico, sino y que comienza con el hecho de cuantificar nuestros pujos en papel moneda, luego con la propia crianza en la que pareciera que somos únicas responsables, la triple jornada, el cuido de enfermos y personas en la etapa de la vejez, y el largo etcétera de opresiones.
Pero, ¿tenemos que pagar para sufrir?
El consumo, como credo capitalista, nos dice que sí. Y es que el evangelio arropa nuestro cuerpo y hasta lo que a veces suponemos como alternativas a la cultura reinante. Se cumple aquello de que lo contracultural también es absorbido por la propia cultura, convirtiéndose en una expresión de más de los mismo: El mismo parto humanizado.
Humanizado, como si en el parto no se tratara de volver a nuestra animalidad. El hombre lo que hizo fue robotizarlo, medicalizarlo, horizontalizarlo.
Ahora los hay para todos los gustos y a todos los precios: Para parir en casa, en agua, con delfines, cursos prenatales, cursos postnatales, de lactancia, para no gritar, para gritar, para ser buenamadre, para no ser malpadre, para comerte la placenta. El parto ancestral también convertido en producto.
¿Qué ha tenido que ocurrir para que alguien nos diga que nuestros bebés deben estar cerquita del pecho materno después de que coronan la vagina de la madre? ¿No es acaso lo que venimos haciendo desde el principio de los tiempos? ¿Cuánto de esto es culpa de la industria de fórmulas, colmillo transnacional del capital; cuánto nuestra responsabilidad, nuestra comodidad, nuestros miedos?
En Venezuela y el mundo se ha legislado al respecto. En nuestro país fue noticia antes de terminar el 2014 la aprobación en primera discusión por la Asamblea Nacional del proyecto de Ley para la Promoción y Protección del Derecho al Parto y el Nacimiento Humanizado, presentado por la Defensoría del Pueblo, en el que se protege el vínculo que debe prevalecer en el más repetido de ritos de la vida. Esperamos la segunda discusión y su aprobación como un paso contra la violencia obstétrica.
También está garantizado para la madre el pre y postnatal que sumados son seis meses y medio, Y para el padre catorce días. Como viene sucediéndose en la historia, la mujer es la encargada del cuido y la ley lo que hace es normalizar lo que la sociedad considera “natural”.
Asimismo, la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna determina el resguardo hacia la madre y el lactante, garantizados por el Estado venezolano.
Ahora bien, como de costumbre el rigor de una Ley merma en su incumplimiento. Cuántas madres, cuántos padres guardan (como se guarda un auto en el estacionamiento) a su neonato entre barrotes, llamados “Cuidados diarios”, “Guarderías”, o “Maternales” ¿Cuántas pueden amamantarlos? En esa separación obligada por los ritmos de este maremoto llamado tierra, el comienzo de la violencia.
Después, la vida del niño continúa en un rectángulo de cemento, que prepara las ovejas y gradúa consumidores, que se encarga de vigilar, clasificar, de premiar y castigar nuestra adaptación a este sistema, la escuela.
La forma en la que nos obligan a parir (luego a sobrevivir) sólo es el comienzo de una larga enfermedad.

Voy a parir en casa
Mamá, que ha alumbrado cinco seres, me llama angustiada unas 10 veces al día para preguntarme siempre lo mismo ¿Estás segura? Ella que recibió a su hermana menor, cuando solo tenía once años, y en la sala de su casa. Ella, que sabe que crear y criar comportan esa doble cualidad mitológica de divinidad y humanidad, ella tiene miedo.
¿Cómo no va a tenerlo? Si se nos ha enseñado a desconfiar de un mecanismo hecho para engendrar y perpetuar nuestro paso por el mundo ¿Cómo no? Sino es mentira que cuando parimos, la vida y la muerte se saludan en el aro de fuego ¿Cómo no? Si cuando parimos podríamos traer al mundo otro miedo.

Acá, una oración de Mónica Manso que me envía Yoya, la madretierra-partera que nos acompaña:
“Se parir como parieron las mujeres que me precedieron. Mi madre, mi abuela, mi bisabuela, mi tatarabuela, y así hasta la primera mujer. Lo llevo grabado en mis células, es su legado. Mi cuerpo sabe parir, como sabe respirar, digerir, engendrar, andar. Está perfectamente diseñado para ello; mi pelvis, mi útero, mi vagina, son obras de ingeniería al servicio de la fuerza de la vida. Yo soy "la que sabe" y" la que sabe" me susurra: cabalga la energía de las contracciones, como si fuera el éxtasis, loba, leona, hiena, yegua, zorra, gata, pantera”. Empodérate; perdonándolo todo. Y conviértete en canal.

jueves, 9 de octubre de 2014

Gastronauta 10: Vesubio (la teta)




Mi bisabuela fue muerta en la Primera Guerra Mundial. Según contó mi abuelo, fue hallado sobre el cuerpo descocido de su madre, pegado a su teta.
Un siglo se ha deshilado desde que el abuelo mAMÓ hasta que mi hija hizo callo mis pezones. A mí me parecieron cien años los seis meses en carne viva, pero lo hice. La fuerza  ancestral para lograrlo me trascendía.
Antes y ahora, de un suspiro se acabó el dolor y solo quedó el placer de la comunión en nuestras historias. La trenza del vientre de la nona al de Apolonia es un puente de savia que resiste la muerte.
Mi Vesubio ha sepultado ciudades y me devuelve en cada emanación a la tierra, tendida, acariciando hasta el último soplo la cabeza de mi abuelo.
Sólo tengo que cerrar los ojos y desconectar el intelecto para viajar a la vieja bota, entre detonaciones y una canción de cuna en italiano. Producir el alimento con el que nutres cuerpo y alma de un pedazo de ti es comparable a la meditación. Dice Laura Gutman:

La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.


Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Artículo del coño


Por Indira Carpio Olivo/ indiracarpio@gmail.com/ @icarpio



En la Venezuela en la que crecí, coño e' tu madre es una descarga, un despojo de los sentimientos de rabia, de burla hacia el otro, o hacia la otra. Pero acabo de enterarme que el coño de tu madre -el insulto de todos los días- constituye una mentada de la vagina como ofensa contra el otro ¡Ay coño!
Después de teta, mamá y papá, el/la bebé aprende -con gracia- a decir el coño e' tu madre y, casi todos alrededor, plantan una sonrisa y algunos hasta se desternillan. Aplausos.
Como casi todo lo que se dice en “nuestro” idioma, la palabra coño nos llega en barco desde la madrastra patria. Según la Academia de la Lengua Española (no castellana, autodenominada Real -con coronita y todo-) esta palabra se define de la siguiente manera:
coño.
(Del lat. cŭnnus).
1. m. malson. Parte externa del aparato genital de la hembra.
2. m. despect. Chile. español (‖ natural de España).
3. m. vulg. Ven. tipo (‖ individuo).
4. adj. Chile y Ec. tacaño (‖ miserable).
coño.
1. interj. U. para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.
Coño es un sinónimo de vagina. Entonces cuando un coño (un tipo) quiere ofender a una coña (una tipa) se le nombra el sexo de la progenitora y listo: el coño de tu madre.
Entonces, por simple lógica, la ecuación demuestra que nombrar la vagina es un improperio. Eso es todo ¿O no?
¿Por qué no se dice el coño de tu padre, o por qué la palabra coño designa el sexo de la mujer?
En la Web (1) se dice (como se dicen tantas cosas) que la palabra coño viene del latin cunnus que significa cuña o clítoris (cunilingüis: lamecuñas), otros dicen que significa vulva y algunos conejo (porque parece una madriguera, no por playboy). Casi todos coinciden en que los significados están asociados a la fertilidad.
¿Se transformó un término referido al hecho biológico de la fertilidad en uno ofensivo? ¿Por qué?
¿Tendrá algo que ver con el desprecio hacia las mujeres que trasciende las formas del habla -impuestas- por el mismo hombre?

Lamia
  
Hasta hoy no había reflexionado al respecto y había lanzado unas 19 veces por día -en promedio- esta ofensa contra el/la que sea.
Ahora cada vez que la miento, doy un paso hacia atrás e ipso facto me tapo la boca, por respeto a los millones de coños quemados en la hoguera, lapidados, escindidos, enterrados vivos.
Los mismos coños apilados que edifican la historia del odio hacia la mujer, a su vez la historia universal, escrita, descrita y proscrita por los machos con el lenguaje como espejo y al servicio de la cultura patriarcal, capitalista.
Los machos que apedrean, torturan y matan por el honor del coño ¿Son los mismos que adoran un coño “vírgen” llamado María, que dio a luz al hijo del hombre y no precisamente por cesárea? La veneran, la subieron a un pedestal y ahora le prenden velitas y le piden milagros ¿Con eso se lavan las manos?
Es esta la contradicción en la que vive el hombre, perro de la guerra, peliando consigo mismo. En este punto, los lectores hombres piensan en Hitlery Clinton, Condolencia Rice y en Amargada Thatcher. Pero, estos títeres bélicos aunque lleven faldas, serán siempre de género masculino ¡Madonna santa!
Lo que sucede con la expresión coño e tu madre también ocurre con la concha de tu madre, hijo de puta, la puta que te parió, la puta madre (2), entre otras expresiones de disgusto e insulto, que varían más o menos según la geografía, el gentilicio, la historia, pero que reflejan una mismo realidad, la legitimación del prejuicio más antiguo del mundo: la MISOGINIA.
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Para que no te ataque la diosa Vaginés o la Vagina dentada y no te acomplejes (3), para que sus labios te sonrían siempre es recomendable cumplir sus mandamientos:

1. Amarás a Vaginés sobre todas las cosas.2. No tómarás el nombre de Vaginés en vano (caso del coño).3. Santificarás el clítoris.4. Honrarás sus ovarios y a sus labios.5. No la escindirás.6. Cometerás actos impúdicos.7. No la raparás.8. No dirás falso testimonio ni mentirás sobre sus olores.9. Consentirás el cunnilingüis.10. Codiciarás los labios internos.
Estos diez mandamientos se resumen en dos:
Amarás a
Vaginés sobre todas las cosas y sus trompas como a ti mismo.
Para más información:


viernes, 2 de septiembre de 2011

Baño de agujas



Para las mujeres que sufren-sufrimos la violencia




Por Indira Carpio Olivo/ indiracarpio@gmail.com/ @icarpio



La mujer de adentro tiene la cabeza gacha,
llora contra el pupitre
Piensa que no piensa
    y si acaso que siente
No pisa por donde pasa
sus ancestros
    unos cuantos surcos en los ojos
la enfurecen, la enjaulan, la guardan
Y cree que se venga la mujer de adentro
Cree en la libertad y al mismo tiempo en el amor
    y no sabe que sabe que no se hablan las paradojas
Cree que el amor tiene vista
    cree en un Dios que la acosa en la oscuridad
    cree que cree que somos iguales
Cree que alguna vez hubo un “había una vez”
    y que en ese momento la raptó un extraterrestre
Luego convertido en una boca que sangra
    la mujer de adentro se calló en honor al silencio secuaz, sicario
Se la ve y entre velos sonríe a medias
    mientras el lobo duerme
Aun lo justifica
pero hay futuro en la mujer de adentro
su corazón-combate es guerra y es ternura
y no deja que esta última sea la última
La mujer de adentro dispara
la mujer de adentro canta a las bestias
es cuna, es rio, es vida
la mujer de adentro quiere dejar de morir
Suenan las campanas
son letales
pero se impone la luz, sin postales, ni coronas
en las mismas aguas
en un baño de agujas
    de inolvidable dolor
Su semilla no quiere repetirla
y aunque las mutaron con técnica
su almácigo rompe los moldes
y un sonido inaudible
quiebra la columna vertebral de la historia
No más llanto, tampoco quebranto
    puedes al costado crecer
no hay monstruos a bordo


lunes, 20 de junio de 2011

Alerta, alerta, alerta que camina, La marcha de las putas...

Por Indira Carpio Olivo/ indiracarpio@gmail.com/ @icarpio

“Mamita estás como pañal desechable, aguantas pipí toda la noche” ¿Grotesco? Ese fue el último piropo callejero del que fue víctima Mariana, de tan sólo 13 años de edad. Al contarlo, su madre le dijo “viste, eso por ponerte esos chores tan cortos, tan apretados, tan...”
Lo que su madre quiso decir es que las Marianas son culpables de que se les acose, viole, lapide y mate. Este es el orden “natural” que justifica el machismo en la sociedad patriarcal.
Según datos de la Organización de Naciones Unidas, 1 de cada 3 mujeres en el mundo sufre las consecuencias de la violencia de género (psicológica, sexual y física) a lo largo de toda su vida, siendo la primera causa de muerte o invalidez para las mujeres entre 15 y 44 años de edad.
Los ataques son justificados por hombres y por las propias agremiadas con todo tipo de excusas. “Eso fue por puta”, las resume todas. Lleva un escote pronunciado, muestra las piernas, se sube a unos tacones imposibles y tiñe su boca de escarlata, toda una osadía femenina... en pleno siglo XXI.
La liberación femenina sólo es buena para la mujeres que, a parte de parir y criar machistas, tienen que mantener la casa “limpiecita como un sol”, trabajar más que los hombres y ganar menos, y comportarse -sólo- en la cama como una puta.
Como expresión de rechazo a todas estas humillaciones, La marcha de la putas recorre el mundo y le explica a los agresores que “no es NO”, que nada justifica el acoso, ni la imposición de las relaciones sexuales, ni los femicidios.
En La marcha de las putas camina la rabia contra un mundo que asume como normal la violencia contra la mujer obrera, la acosada, la amenazada, la violada, la prostituta, la transexual, la lesbiana y hasta contra el hombre feminista.
La iniciativa surge luego de que en Toronto el policía Michael Sanguinetti declarara que “las mujeres deberían dejar de vestirse como putas para evitar violaciones”. No imaginó este “guardián del orden” el movimiento que desencadenó.
La marcha de las putas recorre Canadá, Australia, México, Honduras, Nicaragua y convoca a Francia, Estados Unidos, Argentina, Reino Unido, El Salvador, Brasil y Guatemala ¿Y Venezuela qué? ¿Acaso en este país no hay violencia contra la mujer? Alerta, alerta, alerta que camina, La marcha de las putas por...
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El artículo 1 de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, por “violencia contra la mujer” se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

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“No sabía que era menor de edad, si se viste como puta”, fue lo que le faltó declarar a Berlusconi por su caso de abuso sexual contra una menor de edad en Italia, después de todo ella tuvo la culpa... “mujer tenía que ser”.
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(*) Foto cortesía del Colectivo mujer, más en:
http://www.facebook.com/note.php?saved&&note_id=224564097561393#!/photo.php?fbid=126371224111781&set=t.100002167126617&type=1&theater

Era tan puta tan puta que hay que matarle.