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martes, 28 de marzo de 2017

Gastronauta 112: Capitalismo-transformer



¿A quién se le ha criado para ser economista? Fuera de una familia de tradición, a nadie ¿Quién entiende sin mucha explicación qué carajo hacen con la economía “los que saben”? Todo tiene sentido cuando hacen una mierda y una queda como pajarito en grama.
Por ejemplo, no hay que ser Marx para saber que lo que hacen en Venezuela no se parece “pero ni tantito así” al socialismo. El socialismo es la fase previa al comunismo, en la que el Estado se hace de la fuerza política necesaria para colocar en manos del común los medios de producción y el fruto de su fuerza de trabajo.
Que alguien se siente a explicarme cómo se redefine el “socialismo” en la invitación que hace el presidente Nicolás Maduro, después de declarar la muerte del capitalismo, a la transnacional Exxon Mobil a trabajar “dentro de las leyes” en Venezuela (http://contrapunto.com/noticia/maduro-clausura-la-expo-venezuela-potencia-128496/). Misma convocatoria que extiende a otros empresarios extranjeros que quieran usufructuar la golpeada fuerza de trabajo venezolana.
Exxon Mobil es el protagonista de un litigio internacional contra nuestro país, en el que se había obligado a Venezuela a cancelar 1.400 millones de dólares como parte de la nacionalización (que hiciera Chávez en 2007) de los activos de la petrolera en dos grandes proyectos. Recientemente, el Tribunal arbitral del Banco Mundial revocó esa decisión.

martes, 14 de junio de 2016

Gastronauta 88: Pavita



La muerte viene de adentro de un pájaro.
Se le atasca en la garganta
y sólo es muerte cuando
el pájaro la vomita.
Y una cree que está es cantando.

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Muerte 1
La corrupción podría definirse con los colores de nuestra bandera, podría constar de ocho puntas, o de tantas como habitantes hay en esta tierra de gracia.
“En Venezuela no hay razones para no robar”, decía por allá en la otra república Gonzalo Barrios, reputado adeco. Y robaron, y no se han ido y siguen robando, desde el poder.
Ése tipo de corrupción se ha normalizado. La del erario público para las arcas personales. Pero también la otra, la privada, de la que nadie parece decir pío.
En 2014, según el mismo presidente Maduro se “perdieron” más de 60 mil millones de dólares en divisas, en las “manos” de empresitas de maletín, su entonces ministra habló de 20 mil millones de Bolívares. Hasta la fecha no se ha publicado siquiera el nombre de los ladrones, o la cifra exacta del desfalco.
La corrupción hace referencia, casi siempre, a un mal del espíritu que lleva al autor a dejar sin bienes materiales a otro, haciendo de su propiedad lo colectivo. La propiedad es el robo, diría Proudhon.
Pero qué pasa cuando nos roban la idea. De esa corrupción no se vuelve.
Tendremos que volver a empezar.
Volver a nacer.

martes, 31 de mayo de 2016

Gastronauta 86: Pan


El futuro es un lugar de paso. Era sábado en la mañana y la alacena abría sus alas como un pájaro hueco. Salimos sin comer, como si pudiéramos hacer la gracia ésa de intentarlo afuera.
Me sorprendí a mí misma comprando un campesino, que hace un par de meses me costaba cien Bolívares, en quinientos. En principio, lo compré sin chistar. No me alcanzó para rellenarlo con nada más y éramos cinco personas, así que el gusto duró menos que poco, pero el pan se vuelve arena sino se comparte.
Avanzamos en el camino y paramos en otra panadería, reunimos seiscientas puyas y las cambiamos por uno de guayaba. Ésta vez preguntamos por qué ya no hacían canillas (baguette), un pan largo y finito, el más económico, y nos respondieron que no tenían harina de trigo.
Entonces, miré cómo baleaban mi bandera blanca.
La contrapregunta era obvia ¿con qué hicieron los otros panes, el de queso, el de guayaba, el de coco, los bollos dulces, los de leche? Pero, nos miramos otro comensal y yo y nos cagamos de risa en la cara del dueño del pequeño comercio. El hombre tuvo las santas bolas de molestarse. La más honesta expresión debió ser que los otros panes no regulados le proporcionaban las ganancias que la canilla no.
Y menos mal que en Venezuela nos reímos, porque al ritmo caníbal de los precios hubiésemos acabado en una masacre.
Por ello, al caminar de regreso, pensé en voz alta: que, debido a los costos estratosféricos y la falta de pan, el pueblo aupó y celebró el filo de guillotinas, durante la explosión de la Revolución francesa. “¡Cuántas cabezas rodaron!”, volteé. El hombre despachaba. Ya ni me miraba.

martes, 24 de mayo de 2016

Gastronauta 85: Mango


Mi tía dice que donde hay mango no hay hambre. Y, es verdad.
El mango es impertinente, crece donde lo quieren, y donde no ¿Quién puede decir que el mango no es venezolano? Que no lo es de origen, sí. Pero nuestra tierra se abrió sin surcos a su pepa.
Algunas frutas ignoradas tienden a disminuirse, como el caimito, el ponsigué, el cotoperí, pero el mango no, el mango se hace notar. Y si no lo mira, te puede estallar en el pecho, “aquí estoy”, y zaz, te mancha de sol. Al mango no lo mata la envidia de la manzanita criolla de Garmendia. No.
Aparece justo cuando la sequía arrecia, y donde hay mango no hay incendio, porque su tronco se guarda para cuando falta, se traga el fuego y cae junto a los palos de agua, gota de mayo.

Del mango, el cogollo para los dolores, las hojas tiernas para la diabetes, su corteza como astringente, su raíz como afrodisíaco, verde para encurtidos, ensaladas, polvos y jaleas, también maduro para jugos, dulces, aceites. Al cuerpo le saca los calores, por lo que se recomienda cuando se tiene fiebre. Combate la anemia, la disentería, el cólera, nivela el colesterol, ayuda a combatir la ceguera, la sequedad en los ojos...

martes, 12 de abril de 2016

Gastronauta 80: Regalo mi número en la fila


I
A Miguel lo nombraron gerente de Makro hoy, y dos semanas después lo encañonaron al salir de su casa al trabajo. Se desayunó a seis hombres en dos camionetas, que le dijeron el nombre de su hija, la dirección del colegio en el que estudia, y cómo la despedazarían después de violarla, también la descripción de su esposa y algunos otros datos sobre cómo se movía y cómo podía dejar de hacerlo, de no acceder a la negociación que le “propusieron”.
A cambio de que no ocurrieran aquellos desmanes, debía venderles buena parte de los productos regulados para el abastecimiento de la población que acude a la distribuidora, debía privilegiar a la gente que mandasen.

II
Aníbal llegó a las cuatro de la mañana al Mercal, ubicado en la Urbanización Ciudad Urdaneta, sector El Danto, de Ciudad Ojeda, Estado Zulia. Era el número cuatro en la fila de personas que desde más temprano se formaba para acceder a los alimentos subsidiados por el Estado venezolano.
A las ocho y treinta de la mañana, se asoma un empleado del Mercado de Alimentos y le entrega la numeración a las personas que permanecían en la cola.
A Aníbal le entrega el número sesenta.
Extrañado, el hombre le pregunta que qué significaba eso, a lo que el trabajador le sale con que “o lo acepta, o se va pal' coño”.
Los tres que antecedían a Aníbal se quedaron, éste se fue sin mediar más palabra. Se quedó en silencio. Contiene en su pecho cinco meses de desempleo, y el maltrato ése que viene con el paquete de ser pobre.

III
Ahí mismito, a pocos kilómetros, hace dos meses, fue arrestado el gerente del Abasto Bicentenario en Lagunillas, Carlos Bonilla. En el video presentado en televisión nacional por el ministro de Interior y Justicia, la población agolpada en los alrededores del comercio, vitoreaba la acción del Gobierno Nacional, porque “ya era hora”.
48 horas después fue puesto en libertad, y la gente que aplaudió aquella acción lo miraba comer hamburguesas en un puesto frente al club Zumaque.

martes, 5 de abril de 2016

Gastronauta 79: Sustitutos


Hace una año cuando empezó la sumisión económica, en mi casa llevábamos rato sin comer carne, tampoco azúcar, la sustituíamos con granos, y con papelón, entre otros hábitos que creíamos más sanos, más económicos.
Pasé de comprar la panela de 20 Bolívares, a 400. El último mes me he negado a comprarla en 920, costo que representa 45 veces el precio de hace sólo meses.
Ni hablar de los granos. Un kilo de caraotas cuesta hasta 1.500, siendo que lo compraba en 35 Bolívares. Más de cuarenta veces su valor.
Se trata de cortar todo atisbo de oxígeno. Ya, ni lo que la cesta básica contempla, ni los sustitutos.
Con el café pasó que, después de elevar el precio de la regulación de 46,6 a 694,21 Bs. (1.390% de aumento) se encontró en todos los anaqueles, sólo que con presentaciones “gourmet” con el precio marcado en más de mil Bolívares. La presión resultó en el aumento del costo del producto y en la liberación de los costos, enmascarada.
La pasta que se compraba en 15 Bolívares marca casi 400, sobrepasando cualquier regulación del Estado, a merced de lo que guste marcar el productor (llámese Polar, o Sindoni).
Cuando el gobierno ordenó bajar el costo del cartón de huevos a 420 Bolívares, muchos productores prefirieron estrellarlos contra el piso y, aunque algunos negociaron un precio “más justo” para la venta (600 el cartón), tres meses después, MEDIO cartón cuesta 900.
Una lata de atún mediana (de 175 gr) costaba -hace un año- 180 Bs. En la actualidad marca 1.200.
¿Los costos de importación crecen exponencialmente, de acuerdo a qué? ¿La regulación es una barda que salta cualquiera? ¿La subida de los precios contempla en su estructura de costo el pago de las pocas –casi nulas- multas por la contraloría del Estado?
Está bien, eliminamos el azúcar y el papelón, la carne y los granos, el café, la pasta (el arroz, porque tampoco se consigue), los huevos, el atún, la harina de maíz (hecha con el bagazo del cereal) y nos hacemos vegetarianos.
Pero, la yuca –por ejemplo-, que fue una de los tubérculos más económicos, no baja de 700 Bolívares, y ya ni siquiera los alimentos cosechados en temporada alivianan el bolsillo de los comensales.
Así el resto de los vegetales y las frutas.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Caída del Muro de Berlín, el triunfo de los inteligentes sobre los felices

Por: Ernesto J. Navarro e Indira Carpio Olivo
 
Gerda lloraba sin consuelo alguno. Carlos y Eva le hablaron durante horas acompañando a la amiga que con lágrimas sacaba todo lo que tenía apretado entre el alma y el corazón.

En aquel invierno de 1989 las calles de Köln, ciudad separada de la capital de Alemania por más de 570 kilómetros, eran un carnaval. Para Gerda un viernes santo. Había gente que no podía dar crédito a lo que ocurría. Se preguntaban si era cierto. “Fue desconcertante”, nos contó Carlos. 

Gerda dejó a toda su familia en la parte oriental de la Alemania dividida y con 20 años de distancia había aprendido a vivir de la nostalgia. Hace una generación, cuando cayó el Muro de Protección Antifascista, su llanto era expresión de una parálisis interior que le impidió salir corriendo. Como un preso que luego de 50 años de cárcel es puesto en la calle, no sabía cómo vivir sin la reja.

martes, 14 de octubre de 2014

Gastronauta 12: Caracola



¿Habrá alguna artesanía que requiera más amor, más paciencia (*) que dar teta? ¿Tendrá que ver la construcción de nuestro reloj social con el destete temprano y la posterior proliferación de enfermedades? La responsabilidad de alimentar a otra persona con la savia de tu cuerpo requiere dedicación, y esa es una consagración que el sistema no está dispuesto a patrocinar.

¿La aceleración de los tiempos (post)modernos es causa o consecuencia de la cultura chatarra, promovida por la comercialización de la comida rápida y su globalización como paradigma?

Ante este panorama, hemos de elevar como propuesta la conformación de una política cultural para la ralentización de la vida, la vuelta a los ciclos, en los que prevalece el cuerpo natural (y su derivación en social), asunto que consiste en escucharnos y hacernos un poco de caso, obedeciendo al instinto.

Propone Dario Fo al caracol como símbolo de esta (lenta) moción, convertida en movimiento internacional y que es mucho más de lo que he venido a decir.

Podemos taparnos los ojos, incluso podemos no oir.
Al decir de Courtoisie "Los sordos hambrientos, sólo pueden oler la suculencia, quedarse en su orilla sin escucharla".
En cambio, el caracol "muerde la música de las hojas".

Necesitamos detenernos a respirar ¿Cómo puede la nada sostener nuestras masas?

(*) Cuando me refiero a la paciencia para dar teta, hablo de la tranquilidad y la calma que requieren ambos cuerpos, el de la madre y la cría, para manar río abajo.


martes, 19 de junio de 2012

Drones de EE.UU. custodian cumbre del G20 en México

Entrevista Ana E. Ceceña (1) /G20 favorece al candidato PRI; su objetivo es salvar capitales, no Estados
Por Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro (*)
Negocio de la violencia hace marchar la economía mexicana. El acuerdo transpacífico es una especie de ALCA. La Alianza del Pacífico representa un bloque opuesto al Alba. La crisis es parte de la dinámica de funcionamiento mismo del capitalismo. Los acuerdos comerciales con las potencias incluyen conceptos de seguridad.

En México se reúnen los 20 gobiernos más poderosos del mundo, pero en esta oportunidad no tienen nada que celebrar, la situación económica global, particularmente en Europa, es el principal tema de debates entre los asistentes.
La VII Cumbre del Grupo de los 20 -G20- (2), cuyo segmento de alto nivel inició el lunes 18 de junio, fue trasladada a en San José del Cabo, cabecera municipal del balneario del noroeste de México.
Entrevistada en el programa La Brújula del Sur (3), la analista mexicana Ana Esther Ceceña, considera que esta nueva reunión del poderoso bloque, “busca salvar a los grandes capitales, incluso no tanto a los Estados particulares. Más allá de cualquier política que pueda emprender un Estado particular, la imposición es que tiene que someterse a las políticas globales que no afectan a los capitales”.
En medio de la crisis económica, “No importa salvar a los Estados, importan los capitales”, puntualizó.
El anfitrión de la cumbre, el presidente mexicano, Felipe Calderón, ha mantenido bilaterales con el primer ministro de la República Italiana, Mario Monti, también con Barack Obama, encuentros que calificó claramente como “muy fructíferos”.
Veamos.

Obama y Fecal, fructíferos