Mostrando entradas con la etiqueta bachaqueo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bachaqueo. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de abril de 2016

Gastronauta 80: Regalo mi número en la fila


I
A Miguel lo nombraron gerente de Makro hoy, y dos semanas después lo encañonaron al salir de su casa al trabajo. Se desayunó a seis hombres en dos camionetas, que le dijeron el nombre de su hija, la dirección del colegio en el que estudia, y cómo la despedazarían después de violarla, también la descripción de su esposa y algunos otros datos sobre cómo se movía y cómo podía dejar de hacerlo, de no acceder a la negociación que le “propusieron”.
A cambio de que no ocurrieran aquellos desmanes, debía venderles buena parte de los productos regulados para el abastecimiento de la población que acude a la distribuidora, debía privilegiar a la gente que mandasen.

II
Aníbal llegó a las cuatro de la mañana al Mercal, ubicado en la Urbanización Ciudad Urdaneta, sector El Danto, de Ciudad Ojeda, Estado Zulia. Era el número cuatro en la fila de personas que desde más temprano se formaba para acceder a los alimentos subsidiados por el Estado venezolano.
A las ocho y treinta de la mañana, se asoma un empleado del Mercado de Alimentos y le entrega la numeración a las personas que permanecían en la cola.
A Aníbal le entrega el número sesenta.
Extrañado, el hombre le pregunta que qué significaba eso, a lo que el trabajador le sale con que “o lo acepta, o se va pal' coño”.
Los tres que antecedían a Aníbal se quedaron, éste se fue sin mediar más palabra. Se quedó en silencio. Contiene en su pecho cinco meses de desempleo, y el maltrato ése que viene con el paquete de ser pobre.

III
Ahí mismito, a pocos kilómetros, hace dos meses, fue arrestado el gerente del Abasto Bicentenario en Lagunillas, Carlos Bonilla. En el video presentado en televisión nacional por el ministro de Interior y Justicia, la población agolpada en los alrededores del comercio, vitoreaba la acción del Gobierno Nacional, porque “ya era hora”.
48 horas después fue puesto en libertad, y la gente que aplaudió aquella acción lo miraba comer hamburguesas en un puesto frente al club Zumaque.

martes, 5 de abril de 2016

Gastronauta 79: Sustitutos


Hace una año cuando empezó la sumisión económica, en mi casa llevábamos rato sin comer carne, tampoco azúcar, la sustituíamos con granos, y con papelón, entre otros hábitos que creíamos más sanos, más económicos.
Pasé de comprar la panela de 20 Bolívares, a 400. El último mes me he negado a comprarla en 920, costo que representa 45 veces el precio de hace sólo meses.
Ni hablar de los granos. Un kilo de caraotas cuesta hasta 1.500, siendo que lo compraba en 35 Bolívares. Más de cuarenta veces su valor.
Se trata de cortar todo atisbo de oxígeno. Ya, ni lo que la cesta básica contempla, ni los sustitutos.
Con el café pasó que, después de elevar el precio de la regulación de 46,6 a 694,21 Bs. (1.390% de aumento) se encontró en todos los anaqueles, sólo que con presentaciones “gourmet” con el precio marcado en más de mil Bolívares. La presión resultó en el aumento del costo del producto y en la liberación de los costos, enmascarada.
La pasta que se compraba en 15 Bolívares marca casi 400, sobrepasando cualquier regulación del Estado, a merced de lo que guste marcar el productor (llámese Polar, o Sindoni).
Cuando el gobierno ordenó bajar el costo del cartón de huevos a 420 Bolívares, muchos productores prefirieron estrellarlos contra el piso y, aunque algunos negociaron un precio “más justo” para la venta (600 el cartón), tres meses después, MEDIO cartón cuesta 900.
Una lata de atún mediana (de 175 gr) costaba -hace un año- 180 Bs. En la actualidad marca 1.200.
¿Los costos de importación crecen exponencialmente, de acuerdo a qué? ¿La regulación es una barda que salta cualquiera? ¿La subida de los precios contempla en su estructura de costo el pago de las pocas –casi nulas- multas por la contraloría del Estado?
Está bien, eliminamos el azúcar y el papelón, la carne y los granos, el café, la pasta (el arroz, porque tampoco se consigue), los huevos, el atún, la harina de maíz (hecha con el bagazo del cereal) y nos hacemos vegetarianos.
Pero, la yuca –por ejemplo-, que fue una de los tubérculos más económicos, no baja de 700 Bolívares, y ya ni siquiera los alimentos cosechados en temporada alivianan el bolsillo de los comensales.
Así el resto de los vegetales y las frutas.