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martes, 19 de abril de 2016

Gastronauta 81: Congreso de ratones


I
Una mujer como Dilma, hecha presa en la última dictadura brasilera estás siendo enjuiciada por miembros de un Congreso que le dedican su voto, a favor del juicio político (impeachment) contra la presidenta, al general torturador que se “hizo cargo” de Rousseff durante su cautiverio etre 1970 y 1973.
A Dilma le aplicaron electrochoques, sufrió azotes, le volaron un diente, simularon que la fusilaban, sólo por ser militante de un grupo de izquierdas.
Fue el congresista Jair Bolsonaro el que ofrendó su voto a favor de la destitución al Coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, secuestrador y verdugo de la dictadura. Mientras,  el también diputado,  Eduardo Bolsonaro, su hijo, hacía señales de ametralladora cuando votaba.
Bolsonaro padre, es ése que espetó a otra diputada, Marina do Rosário, diciéndole que no la violaba porque no lo merecía, el mismo que arguye que hay que golpear a los hijos para que o se críen homosexuales. Es el parlamentario con más votos en Río de Janeiro.

II
Con Cristina Fernández no pudieron durante su presidencia. Así que ahora la persigue la justicia macrista, con precisiones económicas que implican el uso de términos como dólar futuro, o lavado de dinero, al mismo tiempo que el presidente es señalado por estar implicado en el engorde de paraísos fiscales, más precisamente en los Panamá Papers.
La acusa el financista Leonardo Fariña, bajo la figura del “arrepentido”. Es decir, participó en los supuestos chanchullos, entonces ahora  le remordió la conciencia y en un ataque moral señala no menos que a la contrincante política más visible para Mauricio.
Mauricio Macri devaluó la moneda en más de 30% al final de la primera semana de gobierno y a menos de un me se descontó a más de diez mil trabajadores despedidos.
Cristina acusa a Macri de fabricar una causa para privarla de libertad, de plantarle delitos, pero en mi pueblo se dice que quien tiene malamano no cosecha: al llegar a Buenos Aires, Cristina fue recibida por una multitud de personas en el aeropuerto, que la acompañó hasta su presentación en los tribunales.
Macri, cuando lava, llueve.

martes, 5 de abril de 2016

Gastronauta 79: Sustitutos


Hace una año cuando empezó la sumisión económica, en mi casa llevábamos rato sin comer carne, tampoco azúcar, la sustituíamos con granos, y con papelón, entre otros hábitos que creíamos más sanos, más económicos.
Pasé de comprar la panela de 20 Bolívares, a 400. El último mes me he negado a comprarla en 920, costo que representa 45 veces el precio de hace sólo meses.
Ni hablar de los granos. Un kilo de caraotas cuesta hasta 1.500, siendo que lo compraba en 35 Bolívares. Más de cuarenta veces su valor.
Se trata de cortar todo atisbo de oxígeno. Ya, ni lo que la cesta básica contempla, ni los sustitutos.
Con el café pasó que, después de elevar el precio de la regulación de 46,6 a 694,21 Bs. (1.390% de aumento) se encontró en todos los anaqueles, sólo que con presentaciones “gourmet” con el precio marcado en más de mil Bolívares. La presión resultó en el aumento del costo del producto y en la liberación de los costos, enmascarada.
La pasta que se compraba en 15 Bolívares marca casi 400, sobrepasando cualquier regulación del Estado, a merced de lo que guste marcar el productor (llámese Polar, o Sindoni).
Cuando el gobierno ordenó bajar el costo del cartón de huevos a 420 Bolívares, muchos productores prefirieron estrellarlos contra el piso y, aunque algunos negociaron un precio “más justo” para la venta (600 el cartón), tres meses después, MEDIO cartón cuesta 900.
Una lata de atún mediana (de 175 gr) costaba -hace un año- 180 Bs. En la actualidad marca 1.200.
¿Los costos de importación crecen exponencialmente, de acuerdo a qué? ¿La regulación es una barda que salta cualquiera? ¿La subida de los precios contempla en su estructura de costo el pago de las pocas –casi nulas- multas por la contraloría del Estado?
Está bien, eliminamos el azúcar y el papelón, la carne y los granos, el café, la pasta (el arroz, porque tampoco se consigue), los huevos, el atún, la harina de maíz (hecha con el bagazo del cereal) y nos hacemos vegetarianos.
Pero, la yuca –por ejemplo-, que fue una de los tubérculos más económicos, no baja de 700 Bolívares, y ya ni siquiera los alimentos cosechados en temporada alivianan el bolsillo de los comensales.
Así el resto de los vegetales y las frutas.

sábado, 14 de noviembre de 2015

“A veces gobernar duele”

Entrevista a Reinaldo Iturriza /Ministro de Cultura:

Darwin se haría pipí en Venezuela. La evolución de las especies, principalmente la humana, se redefine en el paisaje político contemporáneo. La supervivencia del más apto se transfigura en la super-viveza, no necesariamente del más apto. Los mecanismos de selección y eliminación están determinados por la involución, de adeco a chavista a adeco.
Con este panorama, lo más fácil de extraviar es la esperanza; sin embargo, podría decirse que una característica que se repite entre la gente que construye un mejor camino es la necedad. Ser un necio.
Yo, conversé con uno.

A Reinaldo cuando nació lo recibió la boca abierta del Orinoco, tragándose al Caroní, hace exactamente cuarenta y dos años, el último día de noviembre. A sus ocho, un nuevo trabajo para el padre obliga a la familia Iturriza López a trasladarse a las montañas de Guaicaipuro. Allí, en Los Teques viviría veintitrés años.
Los doce restantes son los mismos días en los que el chavismo se hace poder y “Rei” se hace chavista, habiéndose juntado con Meresvic Morán, engendra a Sandra Mikele, escribe, escribe y escribe. Nace Ainhoa Michel, muere Hugo Chávez, lo nombran ministro de Comunas y unos kilos más adelante, un año y cinco meses después, ministro de cultura.
Trabajar con las comunas lo bajó a la tierra. Y se convirtió de intelectual, clase media, de izquierda, a intelectual, clase media, de izquierda, en la calle, apasionadamente chavista. Desaprendió así los manuales y se dispuso en el cuadrilátero de la política a desmontar reliquias y relicarios de la disciplina partidista.