domingo, 15 de enero de 2017

PON 57


AUTORRETRATO (frag.)
Por Rosario Castellanos (México)

Sufro más bien por hábito, por herencia, por no
diferenciarme más de mis congéneres
que por causas concretas.

Sería feliz si yo supiera cómo.
Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,
los parlamentos, las decoraciones.

En cambio me enseñaron a llorar. Pero el llanto
es en mí un mecanismo descompuesto
y no lloro en la cámara mortuoria
ni en la ocasión sublime ni frente a la catástrofe.

Lloro cuando se quema el arroz o cuando pierdo
el último recibo del impuesto predial.

LA HELADA
Por Claudia Masin (Argentina)

Quien fue dañado lleva consigo ese daño,
como si su tarea fuera propagarlo, hacerlo impactar
sobre aquel que se acerque demasiado. Somos
inocentes ante esto, como es inocente una helada
cuando devasta la cosecha: estaba en ella su frío,
su necesidad de caer, había esperado
-formándose lentamente en el cielo,
en el centro de un silencio que no podemos concebir-
su tiempo de brillar, de desplegarse. ¿Cómo soportarías
vivir con semejante peso sin ansiar la descarga,
aunque en ese rapto destroces la tierra,
las casas, las vidas que se sostienen, apacibles,
en el trabajo de mantener el mundo a salvo,
durante largas estaciones en las que el tiempo se divide
entre los meses de siembra y los de zafra? Pido por esa fuerza
que resiste la catástrofe y rehace lo que fue lastimado todas las veces
que sea necesario, y también por el daño que no puede evitarse,
porque lo que nos damos los unos a los otros,
aún el terror o la tristeza,
viene del mismo deseo: curar y ser curados.

LA VENGANZA DEL ÁNGEL GRIS (frag.)
Por Leila Gerriero a Alejandro Dolina (Argentina)
"Estoy pensando más de la mitad de mi tiempo en el amor. Se lo juro. Del amor mío y del amor en general. Las penas de amor son lo que más se parece a la muerte. El desencuentro amoroso, el abandono, es una sensación parecida a morirse. Creo que si hubiera una medalla en una de cuyas caras estuviese la muerte, en la otra no estaría la vida sino el amor. El amor es lo contrario de la muerte. Yo he sido muy feliz y también muy desdichado. Porque ése es el precio. Macedonio decía que a placeres de juguetería corresponden dolores de juguetería, y por el contrario, cuando los dolores son de herrería, entonces los placeres también son de herrería. He tenido grandes felicidades, pero el precio ha sido vivir también grandes tristezas. Lo prefiero así. Lo prefiero así. La praxis indica que efectivamente las relaciones duran poco. Pero yo creo que hay grietas por donde se puede vencer esa fatalidad. Mi idea es que efectivamente los amores duran eso que usted ha dicho. Pero a veces no. Y yo creo que lo que uno debe hacer es creer que todo amor es ése que va a durar siempre. Y es posible que exista el amor definitivo y que valga la pena buscarlo. Y hasta es posible que yo lo haya encontrado. Pero no me pregunte más".

miércoles, 11 de enero de 2017

Memorando 001 Comienzo


Por Mundia Magdaleno

De la muerte le duele no poder hablar después de muerta. Hablar como una salvaje de lo que le viene en gana, de comenzar cuando quiere, de inventarse un día para morir al otro y renacer cuando la hoja de enfrente se abra ardorosa a la palabra. Hablar para decir escribir. No quiere simular la muerte ni una vida profunda. Quiere escribir como el niño quiere la teta. Sin mediocridad. La quiere plena y redonda, cuando la quiere. Toda. Quiere escribir y escribir duele. Quiere doler. Comienza como el año, desértica, crucifija. Comienza como el año a precio de moneda verde y mohosa, escurridiza. Comienza el año y el destete. Doloroso. La muerte le arranca de la boca la o oscura la leche la piel. De la muerte le duelen los vivos los retratos rotos oxidados los retratos en el espejo el espejo en el que está otra. “El que está dentro del espejo siempre podrá declarar que quien está dentro del espejo es el otro” (*). Ella. Yo. Rota. Comienza la herida a ser herida. De nuevo. Una herida que se pare a sí misma. Comienza el año y de la grieta asoma la frente la flor de manzanilla. De la muerte nos duele lo que no se ha dicho. Y quiero decir. Decir que decirlo todo es entramparlo todo, decir que no todo está dicho y que los días se desnudan frente a mi lengua como el corazón de la flor al colibrí. De la muerte no saber nada y querer saberlo todo, el miedo de no poder regresar, la honesta sensación de no querer hacerlo. No es la única mujer que guarda en una caja los poemas para cuando el amor la encuentre, estará meciendo sus cabellos la marea, el mar, y llegará el amor en una ola. Sabrá donde guarda cada palabra el amor. Se sentará sobre ella y hará de sus cabellos el nido, para morir y volver a morir en cada patada que da forma a la mecedora. De la muerte le duele haber besado al amor, porque el mundo sólo se da una vez. Comienza el año y en las hojas de plátano escribo para ella el color de su muerte: lavanda. De la muerte le duele no poder hablar después de muerta. De la muerte la solidez. Quiere una muerte líquida, que se derrame por el pecho del amante. Una muerte que remonte los techos del pueblo. Muerte bruja. Comienza el año y vuelve sobre mi techo la criatura y su lengua en el espejo. De la muerte esta muerta, su muerte, la suerte. De la muerte, esta vida, el comienzo. Mundia.


Caracas, 11 de enero de 2017

domingo, 8 de enero de 2017

PON 56



POETAS FUTUROS
Por Walt Whitman (EE.UU.)

¡Poetas del futuro! ¡Oradores, cantantes, músicos futuros!
No es el presente el que me justifica ni el que asegura que
yo esté un día con vosotros,
Son ustedes, la raza nueva y autóctona, atlética, continental,
la mayor de cuantas son conocidas;
¡Arriba! Porque ustedes me justificarán.
Yo no hago más que escribir una o dos palabras para el
futuro,
Sólo me adelanto un instante, para retornar luego a las
sombras.
Soy un hombre que, vagabundo, siempre sin hacer alto,
echo sobre ustedes una mirada al azar, y sigo,
Dejándoles la encomienda de probarla y definirla,
Aguardando de vosotros la realizacíón de la magna obra.


ÉPOCA DE CRISIS
Por Fabio Morábito (México)

Este edificio tiene
los ladrillos huecos,
se llega a saber todo
de los otros,
se aprende a distinguir
las voces y los coítos.
Unos aprenden a fingir
que son felices,
otros que son profundos.
A veces algún beso
de los pisos altos
se pierde en los departamentos
inferiores,
hay que bajar a recogerlo:
"Mi beso, por favor,
si es tanamable".
"Se lo guardé en el papel periódico".
Un edificio tiene su época de oro,
los años y el desgaste
lo adelgazan,
le dan un parecido
con la vida que transcurre.
La arquitectura pierde peso
y gana la costumbre,
gana el decoro.
La jerarquía de las paredes
se disuelve,
el techo, el piso, todo
se hace cóncavo,
es cuando huyen los jóvenes,
le dan la vuelta al mundo.
Quieren vivir en edificios
vírgenes,
quieren por techo el techo
y por paredes las paredes,
no quieren otra índole
de espacio.
Este edificio no contenta
a nadie,
está en su época de crisis,
de derrumbarlo habría
que derrumbarlo ahora,
después va a ser difícil.

ANÁLISIS TARDÍO
Por Pier Paola Pasolini (Italia)

Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.


martes, 13 de diciembre de 2016

Gastronauta 102: Unanimidad



"Siempre he sido de izquierda
y no me iba a hacer de derechas porque no me gustaban los clérigos comunistas,
entonces me hice trotskista.
Lo que pasa que luego, cuando estuve entre los trotskistas,
tampoco me gustaba la unanimidad clerical de los trotskistas,
y terminé siendo anarquista [...].
Ya en España encontré muchos anarquistas y empecé a dejar de ser anarquista.
La unanimidad me jode muchísimo".
Roberto Gómez Bolaño

Es una piedra el espejo. Una piedra de tamaño iglesia. Una no termina por mirarse en nadie, en nada. Es como si no pudiese imaginar el mañana. El mañana es un espejo de piedra. Hoy casi pude despertar y el amanecer se me ha solidificado en el pecho. La realidad es una piedra y el país me pesa. El sacerdocio de ser de este país. Los ojos del mundo sobre mi pecho, la ventura de la piedra que desgasta el río. Los perros que se mean en todo. El perfume de la mierda que creíamos piedra. Este país que escribió su destino en agua. Yo no estoy hablando, ni lo está haciendo mi mente, lo dice a diario la piedra que rueda por la calle y arrastra los corazones. No es el lenguaje del delirio. Es piedra. Es de noche y la noche llueve como si el corazón de piedra de Dios se deshiciera sobre el llano corazón de piedra del mundo, la carne del mundo, las uñas del mundo, la unanimidad del mundo, el pobre mundo y su triste circunferencia de piedra. La enumeración de la tierra, la coagulación, la piedra. Una masa de carne y hueso que se reúne y se vende y se repite y me repite hasta la muerte. Me dijo la mayor de mis hijas que le gustaría ser eterna. No pude sino pensar que terminaría por inventar la muerte. Eterno es el presentimiento. Este país es un presentimiento. El presentimiento de que la mañana es de piedra y el mañana es de piedra. Una madre que ya no siente cuando el hijo se le muere. Yo, como Bolaños, siempre he sido de izquierda y como Bolaños he descubierto que la masa que hace la piedra me jode muchísimo, no porque no pueda ser de la misma carne, sino que siéndolo, el grito no cesa. El grito y la estatua del grito. El grito que no me endereza sino que me reafirma en la raíz, la raíz del dolor, el dolor de curso legal, el dolor y su unanimidad. El dolor y la palabra dolor. Duele. Si la unanimidad consiste en concluir que el más salvaje capitalismo debemos llamarlo socialismo, si cincuenta más uno definen a este monstruo como un sistema igualitario, en el que el pueblo organizado se hace de los medios de producción cuando pactan con los amos de la historia, si la mayor parte de la gente le vota a este o aquel para que hagan por ellos el trabajo propio mientras todas y todos somos esclavizados, entonces no quiero ser de esa ni de esta masa. Quiero que desaparezca el que haciéndose de poder se hace de piedra y desgasta al río. Que desaparezca. No quiero obedecer, hacer silencio, convertirme en la masa que hace la piedra. Verne y Allan Poe nos introdujeron al centro de la tierra, penetraron la piedra (uno para constatar el bien y el otro para cartografiar el mal). La palabra puede y debe destrozar el magma. El sol profundo iluminar las tinieblas de donde nace la piel esperpéntica, la noche cerrada. El sol es también una piedra, una que brilla, que quema. A la palabra no debe convertirle en una bola la gravedad. Como los pájaros debe crear del barro la pluma. La palabra tiene que romper las piedras, tocar las puertas, convocar a deshacer todos los mundos en que lo abominable sea lo normal, despertar a los muertos y levantar el edificio de la piedra demolida.

domingo, 11 de diciembre de 2016

PON 55



UNA
Por Lydda Franco Farías (Venezuela)

UNA amanece
con el cuerpo de cera
con la víspera haciendo piruetas
con ojeras que delatan los retorcimientos del amor
UNA sabe que tiene prejuicios
y los va perfeccionando
UNA es a-política
UNA no se mete en camisa de once varas
UNA estampa el beso curricular
ÉL se va con sus ínfulas
con su ontológica suficiencia
UNA comparece ante el tribunal de los hijos
y cede ante la tiranía de los hijos
UNA tiene el deber de ser bella
porque entre otras cosas para eso está UNA
y para comprar lo que nos vendan
y para sufrir por la muchacha de la telenovela
que es tan desgraciada (la muchacha y la telenovela)
y para llorar de felicidad porque al final
el sapo se convierte en magnate y se casa con
ELLA
UNA es tan sentimental
UNA es tan fiel tan perrunamente fiel
que asquerosamente fiel es UNA
UNA se asoma al espejo y comprueba lo que no es
sabe qué cara va a poner
qué silencio va a arriar
qué píldora de domesticidad va a tener que tragarse
qué anticonceptiva es UNA
UNA queda tendida
knoch out
para reaparecer al día siguiente
pidiendo la revancha

LLEGARÁN TIEMPOS
Por Katerina Gogou (Grecia)

Llegarán tiempos donde cambiarán las cosas.
Recuérdalo, María.
Recuerda, María, en los recreos
aquel juego en que corríamos con el testigo en la mano.
No me mires. No llores.
Tú eres la esperanza.
Escucha,
llegarán tiempos
en que las niñas
elegirán a sus madres,
no vendrán al mundo por casualidad,
no existirán las puertas cerradas
y el trabajo
lo elegiremos nosotras.
Ya no seremos caballos a los que mirar los dientes.
La gente, ¡imagina!
hablará con colores
o con notas.
Tan sólo quedarán en una gran botella de agua
palabras y conceptos como estos
/inadaptación, opresión, soledad, precio, ganancia, humillación/
para las clases de historia.
Son, María -no quiero mentirte- momentos difíciles.
Y habrá otros.
Yo no sé... no esperes mucho de mí.
Tanto viví, tanto aprendí, tanto digo...
y de todo aquello que estudié
mantengo sólo una cosa:
"Lo importante es seguir siendo humanas."
¡Cambiaremos la vida!
Incluso
a pesar
de todo
esto,
María.

Novela:
VOLVERTE A VER (frag.)
Por Marcela Alluz (Argentina)

Andá a entrar la ropa, me grita desde la cocina. Salgo lentamente, sintiendo como la brisa empieza a hacerse fresca. Respiro hondo el olor a la lluvia que se acerca. Truenos como ruidos ahogados parten el silencio de la tarde y la luz blanca de los relámpagos me da en los ojos. Apurate, me dice en voz alta. Salgo y me demoro con la cabeza alzada dejando que me den en la cara las primeras gotas. Mi madre está aterrada, un pánico irracional a las tormentas la refugia en el centro de la sala por si cae un rayo. De nuevo me grita, apurate enferma, te va a partir la cabeza una centella por hacerte la Greta Garbo. Qué tendrá que ver.
Dejo la ropa sobre la mesa. La luz se ha cortado y mientras ella busca velas en la alacena yo me quedo pegada a la ventana abierta. Amo las tormentas, le digo. Como los locos, comenta ella mientras enciende un fósforo. La gente cuerda sabe que tiene consecuencias, los dementes no, van de cabeza al medio del desastre. Como vos Margarita. Como vos.

martes, 6 de diciembre de 2016

Gastronauta 101: Guayabo


Ya no puedo mirar con los mismos ojos las ramas de la guayaba. Esta mañana, alcé al cielo y descubrí que su color, el color de sus hojas era lo que de ella me imantaba, un verde sin brillo de cuyas venas se alimenta el también opaco rosa que engrosa la pulpa de la fruta. Cuando cae la guayaba, antes de que la gravedad la estalle contra la tierra, los pájaros la habrán picado, los gusanos atravesado y su caída ya no comporta desgracia. Cuando era pequeña, no dejábamos al destino su carne. Ahora, a mis sobrinos no les importa que delante de su puerta una pequeña mata se levanta y es madre para la boca de las aves. La rama de la guayaba es dura y flexible. Con ella mi abuela repicaba en el piso cuando el bojote de nieto no le hacíamos caso. Una vez me atinó una nalga y me picó hasta el día de hoy. Tenía yo menos de diez años y me daba a la tarea de escupir el sol.

De todas las torturas que once integrantes del Batallón Caribe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana supieron aplicar a doce hombres que hicieron presos y asesinaron después de una pesquisa de la Operación de Liberación del Pueblo (OLP) en el Municipio Acevedo del Estado Miranda a mediados de octubre, juntarlos y pegarles con las ramas de guayaba fue, cuando menos, la más romántica.
“Rojas no supo hacer el trabajo; no los supo matar”, diría uno de los guardias hoy juzgado según el Ministerio Público, de nombre Luis Eduardo Romero.
No los supo matar”. Esa frase se cayó de madura, ningún gusano la quiso probar, los pájaros se negaron. La fruta podrida:

domingo, 4 de diciembre de 2016

PON 54


CANTO A FIDEL (frag.)
Por Carilda Oliver (Cuba)

No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uva:
voy a nombrar toda Cuba:
voy a nombrar a Fidel.
Ese que para en la tierra
aunque la Luna le hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.

FIDEL
Por Juan Gelman (Argentina)
dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo


CANTO A FIDEL CASTRO
Por Ernesto Guevara (Cuba)

Vámonos,
ardiente profeta de la aurora,
por recónditos senderos inalámbricos,
a liberar el verde caimán que tanto amas.
Vámonos.
(...)
(No pienses que puedan menguar nuestra entereza
las decoradas pulgas armadas de regalos;
perdimos un fusil, sus balas y una peña.
Nada más).
Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
pedimos un sudario de cubanas lágrimas
para que se cubran los guerrilleros huesos
en el tránsito a la historia americana.
Nada más.
---
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina”.
Gabriel García Márquez (sobre Fidel Castro) (Colombia)


Desde que yo era niño lo vi como a un maestro de humanismo. Todavía lo veo de esa forma”.
Silvio Rodríguez (Cuba)


Porque él nació del pueblo y en medio del pueblo permanece, y por eso su grandeza es la del pueblo cubano. Todo lo que ha hecho, todas sus acciones, son la plasmación de las más altas aspiraciones de la patria de José Martí. La paz en la que yo creo no está ni estará divorciada de la justicia, de la libertad, de la esperanza de un mundo mejor y todo eso lo encarna Fidel.”
Jorge Amado (Brasil)


Las ideas como las que Fidel Castro defiende no envejecen nunca. Sigo reteniendo del líder cubano la imagen de un heroico homérico, tanto por sus incontables combates pletóricos de juventud como por su impresionante personalidad. Fidel es la esperanzada luz de un futuro más solidario y más justo”.
Rafael Alberti (España)


Fidel Castro es un hombre privilegiado por su formación cristiana, su opción marxista y la asimilación de la prédica martiana. Es una persona tímida, que casi pide permiso para ser quien es… A pesar de toda su genialidad, de toda la historia que encarna, consigue hacernos sentir su hermano.
Fidel es un hombre que pone su vida en función de la utopía, es un hombre que jamás en esta vida encontrará su plenitud porque Fidel cree que es posible el cielo en la tierra”.
Frei Betto (Brasil)


Fidel es un hombre que plasma la Revolución en sí misma como tal: como dirección, orientación, fisonomía. Es evidente que para el conjunto del pueblo cubano, al margen de sus cualidades, de su eficacia como dirigente, es ya un símbolo que adquiere un valor fuera de lo humano, fuera de lo cotidiano. Cuando se oye la palabra Fidel en la boca de un niño, de un adulto, además del valor directo, tiene una serie de resonancias como en la música de armónica que toca las fibras de la sensibilidad, de la conciencia. Fidel es el escultor de la Revolución Cubana”.
Julio Cortázar (Argentina)