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domingo, 6 de marzo de 2016

Poesía o nada 18

Poema
Un nombre
Por Ernesto J. Navarro (Venezuela)

Abrió el puño y tembló la tierra
no era custodio adormecido
tampoco ráfaga de incendios...

su perfil sin miedos
hacía de espanto al represor
y a las murallas.

cerró los ojos
y las lluvias amainaron
y los campos parieron comida
y cada río consiguió su nuevo cauce destructor...
¡Cábala!

empujó puertas
sus puertas
y el sol salió de un cajón
encontró cielo / ofreció abrazos
se hizo compañero de las soledades
y vino de nuevo eternamente

como las olas
llegó jadeante ese último suspiro ensangrentado
reclamó la tierra
puso sus banderas de alegrías
y corrieron todos contra el viento
y en el roce de sus ropas
se hizo melodía
dulce canción de libertades
que
en nuestro mundo
y en otros mundos solidarios
van cantando un nombre...
tu nombre, Comandante.

martes, 1 de diciembre de 2015

Gastronauta 64: Chavista



El origen de Chávez como el de los cualquiera, comienza con un cielo de barro, el olor del café que despierta antes que el gallo, la pobreza aquella de vestir algunos trapos y la riqueza de desnudar el alma apenas aprendió las cosas del decir. Y así llegó, y el pujo no fue sino una palabra, cortita y acuosa.
De la pelvis de Doña Elena amaneció la historia.

Y entonces yo fui chavista y no había nacido.
Él vendía arañas, cuando mi abuelo era militar. Nosotros suspiros, cuando él se hacía Teniente Coronel.
Mi abuela fue sabia, aunque su dolor no lo era tanto, y fue chavista. Como Mamá Rosa, que lo era, incluso antes de que naciera Hugo.
Aquél señor que organiza las varas para que de su gente se eleve el hogar: es chavista.
Aquella que multiplica la cachama, la niña que tiene más semillas sembradas que días de vida.
El que le limpia los vidrios a los que la visión es del tamaño de su parabrisas, la que madruga para que la redondez de la arepa bautice el día de su muchachada, el que no sabe leer la eñe, pero la cuenta y la dibuja como si la hubiese inventado. Ellos, ellas, así no lo sepan, son chavistas.

martes, 24 de noviembre de 2015

Gastronauta 63: Cuadro celeste


A Néstor Kirchner se le recordará -entre otras muchas acciones- por bajar los cuadros de los represores de las dictaduras en Argentina, de la pared en la que militares de todos los rangos se le paraban firme (1).

A Macri ¿se le aplaudirá por bajar el cuadro de Hugo Chávez que permanece en el Salón de los patriotas, de la Casa Rosada?
Si. Ambas acciones son inversamente proporcionales. Pero ambas coinciden en lo fundamental: bajando un cuadro, forman miles.

domingo, 25 de octubre de 2015

Poesía o nada 2

 

Sección de literatura en la Revista Épale Caracas, publicada dominicalmente.

Libro:

Chávez vive. Sí. Pero en qué parte de nuestra geografía.

Crónica de comunas te pasea por el corazón del venezolano, la venezolana en los que late el

arañero, habita la esperanza.

De la Editorial Estrella roja, veinticinco relatos del sueño en las manos, podrás alcanzar en

cualquier Librería del Sur, o a través del blogspot: http://comunaadentro.blogspot.com/. La

comuna es la tarea histórica que nos hereda

­­­­----

Poesía

De Andrea Betancourt (Venezuela), S/T:

Su casa quedó bajo el agua

junto a los pasos pequeños en la sala

y los carritos compartidos regados en cualquier lugar.

martes, 2 de septiembre de 2014

Chávez, estampida

Si, no estoy de acuerdo en montar en un altar a Chávez, yo con Alí recuerdo al Bolívar bolivariano al que no hay que prenderle una vela, habría que empuñarlo. Si, pero cada quien su santo. No me venga un creyente de cualquier religión a decirme que esto o aquello está mal, porque muchos le rezan a una entelequia.

Chávez comprobadamente existió y cambió la vida aquí y allá.

Yo, después de bañar a Pola, la embadurno con aceites y cremas y la encomiendo al amor, a la naturaleza y a sus ancestros ¿Quién me dice que mi fe invalida mi militancia materna? ¡Nadie!

Sin embargo hay que cuidarse de convertir el ejemplo en una estampita. Mejor sería transformarlo en estampida. Lo mejor en una oración es la acción.

Foto del rancho de Gustavo Borges, por él.


A propósito de esto: Lanzan en Venezuela la oración 'Chávez nuestro', versión del padre nuestro católico.


martes, 4 de marzo de 2014

Al Chávez que yo quiero

Al Chávez que yo quiero lo convierto en aguja para tejer, en semilla que florece, en camino para andarlo; a los recuerdos del Chávez que yo quiero se los deja a fuego lento para que el olor cunda los rincones.
Es el Chávez que yo quiero techo para reposar el sol.

Al Chávez que queremos se le bebe en pocillo de peltre. Se le canta en un silbido.

Ni santificado, ni satanizado, el que yo quiero fue humilde y muchas veces soberbio.
Al de la boina roja, le piden ser un santo, y fue tan humano como el yerro. No tuvo final feliz; y es que los inconformes no lo tenemos. Hubiese sido sospechoso.

Que la vela que le alumbra enciende la fiesta.


viernes, 5 de abril de 2013

Desde el cuartel de la Montaña

Por Julián Conrado

#1 
La burguesía festejó
Yo pensé de esta manera
Nunca es tan bello el amor
Como cuando él festeja

#2
Festejó Henrique Capriles
Maria Corina Machado
Dos venenosos reptiles 
del yanqui domesticados

#3 (Coro)
El odio ciega
quién no lo sabe
No ve que Chávez
más vivo queda

#4
Para el pueblo no murió
porque murió por la vida
simplemente se mudó
y vive al lado de Bolívar

#5
Desde el Cuartel de la Montaña
en el ventritrés de enero
nos mira, nos acompaña
grita: ¡Amando venceremos!

#6 (Coro)
El odio ciega
quién no lo sabe
No ve que Chávez
más vivo queda




miércoles, 20 de marzo de 2013

Pueblo árabe no se extraña de que a Chávez lo asesinaran

Entrevista/ Raimundo Kabchi
Por Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro

En entrevista para La Brújula del Sur (1), el especialista en temas del medio oriente Raimundo Kabchi, aseguró que la situación en Siria es manipulada y magnificada por las empresa de la información transnacionales, que además esconden los avances del legítimo gobierno en su combate contra el terrorismo.
Lo que si publican los llamados medios de comunicación son las declaraciones de los mercenarios, según las cuales están a punto de tomar Damasco o Aleppo, cuestión que no han logrado aun.
La conformación de milicias populares por el gobierno de Siria ha logrado tomar bastiones que tenían en sus manos los mercenarios, según informa el intelectual francés Thierry Meyssan (2). Hoy, el gobierno sirio y la comunidad internacional denuncian el uso de armas químicas (3) por parte de los mercenarios contra las tropas regulares y los civiles en el país.

Pero ¿por qué atacan a Siria?
Según el especialista, "porque es el bastión de apoyo a la resistencia libanesa, palestina, iraquí, árabe en general, en contra de los designios del imperialismo internacional".

Al Assad, Chávez y Kabchi

miércoles, 6 de marzo de 2013

Chávez y Flora

Eran las cuatro y veinticinco, sonaba la tonada del gloria al bravo pueblo que encabeza las cadenas de radio y televisión. Apenas me había recostado y me levanté inmediatamente. “Se murió”, dije y abrí los diques que contenían tanta tristeza acumulada.

Salí del cuarto. Pero ya era tarde, me habían visto y sentido las niñas. Marianita arrancó a llorar. Cuando me devolví a buscarla, Ernesto la tomó en los brazos. Estaba en el balcón, detrás de la cortina. Suspiraba. “Yo quería conocerlo”, gimoteaba. La tomé y la columpié. Le dije casi sin pensarlo “yo lo conocí”.

De inmediato recordé cuando hablamos, aquel hombre eterno y yo, por primera vez.
Me preguntó el nombre de mis padres y cuando le dije que mi madre se llama Flora, me tomó las manos y cantó la canción de Alí.

Anda Flora, ensilla la burra y vete pal' caserío. Dile al doctor que la tos me apura y que tengo escalofrío. Me da miedo morirme y dejarte, Flora, en la soledad tan sola, con dos muchachos y un conuco que no da ná', tan sola con dos muchachos y un conuco que no da ná'”.

A los muchachos de Buena Fe no les gustaba cuando Chávez cantaba. A mí me parece que cantaba bonito. Aquella noche, él y yo hablamos de muchas cosas. Pero justo en el momento en el que acunaba a Nana, recordaba como cerraba sus ojitos chinos, se inspiraba y me apretaba los dedos:

Perdóneme padre por creer que la noche más bella está en los ojos de Flora, y cada noche, después del tercer Ave María, su olor de hembra me enamora y encuentro a Dios en su vientre”.

No dejo de mirar sus luceros pardos desde entonces.
Se nos fue Ceferino y me dejó preñada. Antes de partir, fue él quien nos alumbró.
Lástima que Dios no exista.

Padre Nuestro que estás en los cielos, no permitas que se muera, es agua de mi limonero y es
semilla de mi tierra. Santa madre inmaculada, quizás por mujer me entiendas que los dolores del mundo son mayores en la hembra, que los dolores del mundo son mayores en la hembra”.
---
Dejo de llover salado para convertirme en avispero y parir la miel.
Aunque debo reconocer que me arropan oleajes de dolor. Los recibo con amor niño. Cierro los ojos.
Me acompaña aquel carajito, el arañero. Montamos un pie en la parte baja del carrito del abasto y tomamos impulso para volar. Debemos conseguir la lechosa para lo dulce.
Caemos en una hamaca, mecida por el canto de Alí, el Alí que a mi me devuelve.
Lo dejo sobre las piernas de la Mamá Rosa, acurrucado en sus cuentos.
Al cabo de un ratico entre paletas, nos ladra Guardián.
Acabamos nuestro encuentro en un grito que no se apaga.
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Ya no veo los colores, me huele a tierra mojada”.
---
Cuando me preguntó qué quería que hiciera por mí, 
lo único que le pedí fue que le escribiera a mis padres que lo amaban.

Flora y Ceferino, en la voz de Alí y Sol:


martes, 5 de marzo de 2013

Chávez inmortal

Hoy quiero marcar mi blog.
Quiero hacer un quiebre.
Hoy se hace inmortal Chávez y con él su pueblo, el pueblo que somos.
Hoy rasgo la pantalla, en una mezcla de dolor combativo, dirigido por el Comandante de la alegría. Excusen la dualidad.
Capaz no le estoy hablando a interlocutor alguno. Capaz uso el teclado como la voz que me falta para gimotear el dolor.
El corazón del pueblo fue herido en menos de tres días con dos puñaladas del destino: el asesinato de Sabino y la muerte de Chávez.
Yo les pido a este par de imprescindibles que se encuentren y guíen nuestras flechas.
Decía Martí que cuando muere un justo, "llorarlo sería poco", y entonces seguir su ejemplo se hace imperativo.
Después de lloverlo, pensaba si la noticia del asesinato del cacique yukpa se lo habría terminado de llevar al panteón de los grandes.  
A través de mí se pasearon todas las emociones. Estaba sentada frente al televisor contemplando la nada, abrazada a la cintura de Ernesto, completamente rota. 
Entonces, acaricié a mi hija -y este rompecabezas con dos piezas extraviadas que soy- se recompuso, porque en ella Chávez es inmortal.


 


martes, 11 de diciembre de 2012

Chávez victorioso

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El cáncer que padecemos. Éste no es, ni será el primer obstáculo para que los pueblos avancen. No. Ni la enfermedad, ni la muerte.
Nacemos sin gobierno y morimos físicamente sin que nadie lo pueda evitar, nos vamos sin mando. Y aunque el antiautoritarismo visto de esta forma parezca biologicista, ese parece ser el futuro en colectivo aunque la sociedad lo niegue, la anarquía. Pero ese es, supuestamente, otro tema.
El mismo círculo de la vida sirve de abono para la tierra, para la humanidad. Para que se nutra la vida en camino. Y aunque desaparezcan los huesos, ellos calzaron la ropa, respiraron el aire, contaminaron las aguas, despejaron su estela y en el caso de Hugo se constituyeron en la piedra en el zapato para los poderosos (la oligarquía en masculino, si), un zambo en el poder, un descamisado, malhablado, un pueblo-hombre.
Chávez no puede morir. Incluso aquellos que le adversan lo necesitan, es la columna vertebral de su odio, el escondrijo de sus miedos, la coartada para sus errores, el espejo donde llorarse.
Para quienes lo queremos, el hombre se ha convertido en un compañero de luchas, con el que se puede o no estar de acuerdo en algunas decisiones, y como hermano que es: caerse a piñas.
Es Chávez la primera piedra contra nosotros mismos, la capucha, el huele a azufre, o el váyanse al carajo yankis de mierda, es también vientre fértil, el niño por años ninguneado, el obrero negado a la arepa.
La muerte física, que para el presidente no es un caso, no siempre constituye la muerte política y el pueblo no está dispuesto a morir. El pueblo es ese imprescindible.

Pregúntate ¿Cuándo y en dónde se puede sentir tamaño amor por un presidente?