Un nombre
Por Ernesto J. Navarro
(Venezuela)
Abrió el puño y tembló la tierra
no era custodio adormecido
tampoco ráfaga de incendios...
su perfil sin miedos
hacía de espanto al represor
y a las murallas.
cerró los ojos
y las lluvias amainaron
y los campos parieron comida
y cada río consiguió su nuevo cauce destructor...
¡Cábala!
empujó puertas
sus puertas
y el sol salió de un cajón
encontró cielo / ofreció abrazos
se hizo compañero de las soledades
y vino de nuevo eternamente
como las olas
llegó jadeante ese último suspiro ensangrentado
reclamó la tierra
puso sus banderas de alegrías
y corrieron todos contra el viento
y en el roce de sus ropas
se hizo melodía
dulce canción de libertades
que
en nuestro mundo
y en otros mundos solidarios
van cantando un nombre...
tu nombre, Comandante.
no era custodio adormecido
tampoco ráfaga de incendios...
su perfil sin miedos
hacía de espanto al represor
y a las murallas.
cerró los ojos
y las lluvias amainaron
y los campos parieron comida
y cada río consiguió su nuevo cauce destructor...
¡Cábala!
empujó puertas
sus puertas
y el sol salió de un cajón
encontró cielo / ofreció abrazos
se hizo compañero de las soledades
y vino de nuevo eternamente
como las olas
llegó jadeante ese último suspiro ensangrentado
reclamó la tierra
puso sus banderas de alegrías
y corrieron todos contra el viento
y en el roce de sus ropas
se hizo melodía
dulce canción de libertades
que
en nuestro mundo
y en otros mundos solidarios
van cantando un nombre...
tu nombre, Comandante.










