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viernes, 4 de enero de 2013

ERROR

Por Indira Carpio Olivo

Yo me he sentido informada sobre la salud de Chávez, a través de la vocería del gobierno nacional, no sin cierta angustia (porque es normal sentirse así por la salud de un ser querido).
Es verdad, a veces no me satisface la cara laaaarga y asustada de Nicolás Maduro. Pero quién soy yo para cuestionar la responsabilidad que soportan los hombros de un hombre con el mismo corazón que cualquiera de nosotros.
Puede ser que me guste o no el Vicepresidente como político, pero criticar el cumplimiento de ese deber es otra cosa.
Sin embargo, a pesar de las reiteradas cadenas para comunicar el estado de salud de Chávez, mucha gente se echa sobre el sofá de la incertidumbre.
Y me pregunto. A qué le llama usted estar informado ¿Qué quiere saber? ¿Qué se le antoja transformar en verdad? ¿Quieres ir en la Comisión de Ledezma a visitar Cuba, para constatar el Estado de salud de un hombre con cáncer? (AVISO: No creo que dejen entrar a vampiros a La Habana) }
¿Qué detalles le interesa conocer? ¿Se ha preguntado usted si muy adentro de su cuerpo habita un ser morboso que goza con los pormenores de la enfermedad de otro? ¿Cree usted en la opinión de un médico que le receta por teléfono, sin -por lo menos- auscultarlo? ¿Por qué decide creerle ud más a Globovisión y sus doctores sacados de la manga, que a las personas que comparten con el presidente su proceso de sanación? (<-- AUTOCRÍTICA)
¿Es verdad aquello de que "los rumores se combaten con información"? ¿Y qué ocurre entonces en la sociedad venezolana actual con respecto a las reiteradas "dosis" de información con respecto a la salud del presidente y la creciente ola de rumores oscuros?
La Información y la contrainformación en tiempos de guerra no conocen de ética, es verdad. Por eso debemos -más allá de una cadena, de un rumor, de cuentas falsas en las "redes sociales"- seguir haciendo nuestro trabajo, seguir siendo pueblo.
¿Es que no pueden los "opositores" a Chávez descansar de una paliza electoral en Octubre y Diciembre pasado? Ellos no pueden contra una persona con la fuerza y el poder de Chávez, por eso están pegados de la pata de una mesa, encendiendo velas, rezando a sus Dioses para que sea la muerte la que venza a Chávez: ERROR.
 

No hay pueblo vencido, necrófilos de mierda.


martes, 11 de diciembre de 2012

Chávez victorioso

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El cáncer que padecemos. Éste no es, ni será el primer obstáculo para que los pueblos avancen. No. Ni la enfermedad, ni la muerte.
Nacemos sin gobierno y morimos físicamente sin que nadie lo pueda evitar, nos vamos sin mando. Y aunque el antiautoritarismo visto de esta forma parezca biologicista, ese parece ser el futuro en colectivo aunque la sociedad lo niegue, la anarquía. Pero ese es, supuestamente, otro tema.
El mismo círculo de la vida sirve de abono para la tierra, para la humanidad. Para que se nutra la vida en camino. Y aunque desaparezcan los huesos, ellos calzaron la ropa, respiraron el aire, contaminaron las aguas, despejaron su estela y en el caso de Hugo se constituyeron en la piedra en el zapato para los poderosos (la oligarquía en masculino, si), un zambo en el poder, un descamisado, malhablado, un pueblo-hombre.
Chávez no puede morir. Incluso aquellos que le adversan lo necesitan, es la columna vertebral de su odio, el escondrijo de sus miedos, la coartada para sus errores, el espejo donde llorarse.
Para quienes lo queremos, el hombre se ha convertido en un compañero de luchas, con el que se puede o no estar de acuerdo en algunas decisiones, y como hermano que es: caerse a piñas.
Es Chávez la primera piedra contra nosotros mismos, la capucha, el huele a azufre, o el váyanse al carajo yankis de mierda, es también vientre fértil, el niño por años ninguneado, el obrero negado a la arepa.
La muerte física, que para el presidente no es un caso, no siempre constituye la muerte política y el pueblo no está dispuesto a morir. El pueblo es ese imprescindible.

Pregúntate ¿Cuándo y en dónde se puede sentir tamaño amor por un presidente?