A Néstor Kirchner se le recordará
-entre otras muchas acciones- por bajar los cuadros de los represores
de las dictaduras en Argentina, de la pared en la que militares de
todos los rangos se le paraban firme (1).
A Macri ¿se le aplaudirá por bajar el
cuadro de Hugo Chávez que permanece en el Salón de los patriotas,
de la Casa Rosada?
Si. Ambas acciones son inversamente
proporcionales. Pero ambas coinciden en lo fundamental: bajando un
cuadro, forman miles.
