miércoles, 27 de marzo de 2013

racimo


Para Ernesto
Es momento de recoger los trapos
embriagarlo
para robarlo de la muerte
e inyectarle mi lengua filosa

devolverlo a la tierra de los cielos

Llegaré con mi caballo blanco
desnuda
lo tomaré por el brazo
y despeinaremos el nido de moscas que tejieron a su alrededor

tras las crines, cultivaremos racimos de gente nueva




domingo, 24 de marzo de 2013

Las palmas de mi abuela


Por Indira Carpio Olivo

I
Hoy es domingo de ramos.
No tenía los diez años, y en casa no alcazaba a cantar el gallo, cuando la abuela Amalia nos separaba de las sábanas, de camino a la iglesia.
A mi me guiaba el olor de las velas y la mirra acumulada en la gran cúpula amarilla de Charallave. Disfrutaba de la poca brisa que apagaba los candelabros y la espiral de humo que se tragaba los árboles quietos de la plaza Bolívar.
Recuerdo las cruces de palma bendita que la abuela me regalaba para que me cuidaran. Me decía que las guardase. Yo las engavetaba, o las atesoraba en la carterita de turno, hasta que se deshacían entre mis juguetes.
Me parecían el envoltorio de los dulces de plátano. Olía y recontraolía aquel cruce de palmera seca con un punto de hilo al medio, hasta que acababa con su aroma “sagrado”, o las transformaba en “Y”.

II
Una pestilencia de por estos días era el hedor a cabello quemado. En las procesiones de mi pueblo, a medida que crecíamos, disfrutábamos la morbosidad de acabar con algunas lindas melenas a la luz de la luna del Nazareno.
Íbamos todos disfrazados de mártires, bajo la mirada asesina de la abuela, con las manos insensibles por la esperma derretida, tratando de atinar “los pelos” de la vecina.
Las peregrinaciones, las promesas, los pies descalzos, la cera derretida en el asfalto, las postales de mi Amalia.

III
Una foto que me guardo es la noche de los latigazos a los presos liberados: expresidiarios que pelaban la espalda a las estrellas, mientras eran azotados con largas tiras de cuero. Éste era el precio que pagaban por el milagro de su libertad.
Dos de mis tíos acudían a la fusta, aguardiente mediante.
Yo, miraba cómo lloraba la abuela y la acompañaba en el llanto. Ella se santiguaba y yo la imitaba, pero siempre me hacía la señal de la cruz al revés.

IV
Para nuestra familia, semana santa era especial. Mi tío Chicho era el Jesús de La pasión, cuando no lo era tío Dante. Mi tía Martha hacía de María Magdalena. También participaban mis tíos Juancho, Félix y Rafael, junto a mi madre. Eran soldados, fariseos, prostituta. Eran el teatro del pueblo.
Disfrutaba verlos, reconocerlos, admirarlos, mientras masticaba los dulces de coco de la abuela.
Cada vez que crucificaban a mis tíos, los cristos, caían Amalia y Constanza, desleídas como velones sin mecha.

V
Yo acudí -desde muy pequeña- a la ceremonia en la que cortaban los rizos rojos de mi tía Maritza, los cabellos más hermosos que haya peinado. Ella nació con el color de piel de una muñeca de porcelana, con los faros azules y una madeja de fuego. Al poco tiempo sufrió de meningitis.
Los médicos sólo le dieron unos días de vida. Nunca especificaron que eran 15.755 lunas las que respiraría, 43 años y dos meses.
La abuela agradecía el prodigio de su vida, todos los años, tijereando mechón a mechón aquel rubí y ofrendándolo a la virgen María cada semana santa, para que lo luciera en la procesión.  
Era un sacrificio de muñeca a muñeca.

VI
En la impertinencia de la adolescencia y el rechazo a la burocratización de la fe, perdí algunas postales de la mujer que dio la vida que me trajo al mundo, pero no olvido las santas semanas que ofreció Juana Evangelista, nombre de bautizo de mi vieja, a mi espíritu cuentero.

Hace un año y cuatro meses que no toco el rostro de mi abuela. Hoy busco su crucecita de palma en mi monedero, detrás de la puerta de la casa de mi madre, entre mis juguetes y no la hallo.
Aprieto los ojos y en los destellos, la vuelvo a mirar, sentada en los escalones de su casa a medio destruir, contándonos historias de terror mientras la brisa de la tarde mecía las palmas de coco de mi niñez de barro.

Tío Chico en la cruz, tía Martha en el llanto y tío Rafael en la lanza

Tío Dante en los brazos de tío Juancho, La pasión

miércoles, 20 de marzo de 2013

Pueblo árabe no se extraña de que a Chávez lo asesinaran

Entrevista/ Raimundo Kabchi
Por Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro

En entrevista para La Brújula del Sur (1), el especialista en temas del medio oriente Raimundo Kabchi, aseguró que la situación en Siria es manipulada y magnificada por las empresa de la información transnacionales, que además esconden los avances del legítimo gobierno en su combate contra el terrorismo.
Lo que si publican los llamados medios de comunicación son las declaraciones de los mercenarios, según las cuales están a punto de tomar Damasco o Aleppo, cuestión que no han logrado aun.
La conformación de milicias populares por el gobierno de Siria ha logrado tomar bastiones que tenían en sus manos los mercenarios, según informa el intelectual francés Thierry Meyssan (2). Hoy, el gobierno sirio y la comunidad internacional denuncian el uso de armas químicas (3) por parte de los mercenarios contra las tropas regulares y los civiles en el país.

Pero ¿por qué atacan a Siria?
Según el especialista, "porque es el bastión de apoyo a la resistencia libanesa, palestina, iraquí, árabe en general, en contra de los designios del imperialismo internacional".

Al Assad, Chávez y Kabchi

martes, 19 de marzo de 2013

Reparto de tareas

Las revoluciones dan vueltas, pactan, hacen declaraciones:
Una revista nueva aparece, viejos nombres en su cabecera,
Una revista antigua abrillanta su obra
Con deconstrucciones de la prosa de Malcolm X
Las mujeres en las filas traseras de la política
Todavía lamen hilo para pasarlo por el ojo
De la aguja, truecan huesos por plástico, rajan vainas
Para venderlas como collares en los cruceros
Hacen inmaculados vestidos de Primera Comunión
Con planchas y vacilante agua caliente
Todavía ajustan los microscópicos hilos dorados
En los chips de silicio
Todavía dan clase, vigilan a los niños
Desaparecidos en las callejuelas de fuego cruzado
Los barrancos de repentinas inundaciones
Los repentinos incendios de queroseno
Mujeres cuyo trabajo reconstruye el mundo
Todas y cada uno de las mañanas
He visto a una mujer sentada
Entre la estufa y las estrellas
Sus dedos chamuscados de apagar las velas
De la pura teoría Índice y Pulgar: los dos quemados:
He sentido esa cera sagrada levantarme ampollas en la mano.

Por Adrienne Rich 

 

James Petras: “Washington no se hace ninguna ilusión con Capriles”

 
Entrevista/ En EEUU rezan por 15 puntos de diferencia en presidenciales venezolanas
Por Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro
Justo cuando Datanálisis -encuestadora con marcada tendencia opositora- publica que la diferencia en intención de voto entre Nicolás Maduro y Henrique Capriles a la presidencia, es de 14 puntos (1), en entrevista con La Brújula del Sur (2) el sociólogo estadounidense James Petras, revela que desde la Casa Blanca no se hacen ilusiones con derrotar al chavismo, en la contienda electoral de abril próximo.
Según Petras, en EEUU esperan lavar su cara y por lo menos perder por entre 10 y 15 puntos de diferencia, porque más de eso representaría la atomización de la oposición al Gobierno Bolivariano.
Un margen de 30 puntos, por encima del candidato opositor, desmoralizaría a los simpatizantes de la derecha nacional e internacional, en opinión del también profesor estadounidense. Su apuesta es por una “derrota respetable” para que la oposición continúe siendo el músculo “tirapiedras” contra el gobierno.
Esta jugada explicaría la injerencia del Departamento de Estado, a través de las declaraciones de Roberta Jacobson, en días recientes. También justificaría la publicación de la referida encuesta.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Parir a Chávez

"mi vida es un escondite
en la alacena de mi madre, me voy a salvar… yo daré fe".
Esta noche quise que me acompañaras y, necia, fui a donde reposa tu cuerpo. Me hicieron pasar preferencialmente porque mi panza inmisericorde apiada a mi pueblo.
"Pase, pase", me decían. Me daba vergüenza con la vecina de fila, pero ella misma me animaba. Los guardias detenían la peregrinación para que yo adelantara el paso.
A medida que me acercaba al féretro, el corazón se me aceleraba y manaba mi dolor.
Ernesto me había escrito "jura que seremos sus ojos vigilantes, que seguiremos la lucha, por él, por la Pola" y yo ya lo había prometido, pero en ese momento lo repetía como una oración.
Al final de la hilera humana, un verdeoliva posó su mano sobre el hombro de un señor que estaba a punto de presentar sus respetos por el Comandante, alzó su brazo izquierdo y me llamó. Caminé hacia él. Pero cuando adelanté al militar, me tambaleé. Un compañero de trabajo me sostuvo y me llevó al frente del cuerpo de Chávez.
Lloré por los ojos, por la boca y la nariz, di un paso atrás, otro adelante, y el puño izquierdo se me desbarató sobre la cobija de mi Apolonia. “Juro que seremos tus ojos vigilantes, que seguiremos la lucha, por ti, por la Pola. Juro...” que lloro, juro que no puedo respirar bien, juro que me duele.
Reanudé la marcha, por respeto a quienes me abrieron paso, pero en lo que giré me dio vueltas la casa de los sueños azules.
De camino al octavo piso, Apolonia y yo caímos en los brazos de oficiales y civiles. “Busquen la silla de ruedas”, se exigían unos a otros. Y yo, en medio de aquel delirio, les respondía “es sólo dolor, estamos bien”.
Inmediatamente, una paramédica me atendió. Tensiómetro y caramelo, método y receta. Después de sorber unos tragos de agua, escuchamos "va a parir a Chávez". La mujer me miró, sonrió y les respondió “todavía le falta un poquito”.

 

martes, 12 de marzo de 2013

Baquiné pal Comandante

Por Luís Díaz

Estudiantes inventores cirujanos contadores
Abogados publicitas arquitectos profesores
Gobernantes locutores y pastores de pirañas

Diagnostican a la historia enredando ese mañana
Van tejiendo telarañas amarrando las muñecas
Entrenando las arañas dentro de nuestra cabeza
Con la espuma de cerveza con su miel envenenada
Un vacío en las barrigas y en la escuela nada nada
Nadan entre la saliva para ahogar este naufragio
De esta barca hacia el futuro pero yo no me contagio
Encerrando los colegios incendiando los panfletos
Dibujando laberintos con su torta de cemento
Practicando experimentos mejorando su armamento
Falsifican los diplomas y los llenan de argumentos
Fui un pequeño bolchevique, un rebelde de escritorio
Anunciaron que había muerto y me perdí su velorio
Vi una sabana infinita con semillas de futuro
Florecer la primavera, hoy su fruto está maduro

Contratistas estadistas mentalistas y banqueros
Pensadores predicando sacerdotes embusteros
Pronostican argumentan lo que saben o se inventan
Interpretan los astros esperando una tormenta
Fui buscando en las esquelas, anaqueles de la escuela
Compartido entre polillas, ratones de biblioteca
El fantasma del marxismo entre líneas de piquete
Abrazando los portones, para encontrarlo de frente
Lo buscaba en Petrogrado, la república española
En los climas invernales, la Comuna, la Sorbonna
Me perdí entre las palabras de camino al cementerio
Hacia la tumba de Trotsky en busca de su misterio
Fui arrastrado por las olas a las aguas del Caribe
Sobre la momia de Lenin para hallar un pueblo libre
Una cortina de hierro derretida en el ocaso
Celebraban las noticias y me perdí el caracazo
Dijo un hombre: “por ahora” convirtiéndose en gigante
Justo frente a mis narices fue hasta el infierno de Dante
Revolcando el hormiguero, como un cerro de coraje
Un hombre de carne y hueso, sin reserva o maquillaje
El cantor bajo la lluvia enviado desde el cielo
Abrió su paracaídas, hoy el soldado es eterno
Se murió de tanto amarlo a ese pueblo que le aclama
Se apagó la voz ardiente, más no su llama

Se dirige hacia el espacio como espada luminosa
Sobre un caballo de fuego de una sabana gloriosa
Le acompañan las estrellas que flotan en su bandera
Confundiéndose en la noche con las casas de madera
Que iluminan a los cerros de todo el proletariado
Repartiendo semillitas en el surco del arado
Como un árbol de Zamoras, como araguaney prendido
Algunos oyen mi verso pero no han puesto el oído
No desprecio la teoría, compañeros, lo que pasa
Toda ciencia es artificio frente al llanto de las masas
Porque no voy a callarme, narro desde mi ventana
Las canto como las veo porque a mí me da la gana
Tengo mi ciudadanía, no me llames extranjero,
Me la dieron los chamacos de ese 23 de enero
Díganme nacionalista de ese crimen soy culpable
Porque mi verso es de guerra y mi lengua es como un sable
Se la entrego a Venezuela, como a Cuba o Leningrado
Como un llanto compartido de mi Puerto Rico atado
Libertador no has arado sobre un mar embravecido
Hoy tu fruto está maduro, vámonos a repartirlo.


Acá el video: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=DSyDNGTWlMA