domingo, 25 de septiembre de 2016

PON 44


Cuento:

CORRESPONDENCIA (frag.)
Por Paola Muñoz (Venezuela)

Yo soy la amante de M. y él dice que los amantes son un silencio; coincido en la medida de que éste sea la imagen de un grito, como el cuadro de Munch. Un silencio de viva voz indómito a las fauces bestiales del orgasmo, un desenfreno para oídos de pocos, una boca abierta chorreando deseo, sublime y mundanal, una piedra sordamente roída por el océano erecto, una fantasía extremada a la realidad y perforada silenciosamente, el escándalo de las cavidades, el eco de la cueva, un suspiro serpentino, la burbujeante espuma de las sales, el picor ambarino de las mieles, la mudez de la muerte con los ojos virados al vacío. El “sonido del silencio”.

Poesía:

AMANTE
Por Mundia Magdaleno (Venezuela)

Yo sé que no soy buena como es buena una yerbera. Sé que hay preguntas que no me puedo responder y respuestas que no he de mencionar. Mi nombre es el espacio que hay entre cada palabra. Un silencio breve. Ése momento de la noche en que ni Dios existe. Sé que no soy buena aunque evada el juicio. Soy la masa de semen que se empelota en la bolsa que sostiene el escroto de un mediohombre, una mujer a la que se olvida, la amante.

domingo, 18 de septiembre de 2016

PON 43


EL HAMBRE
Por Antonio Arráiz (Venezuela)

Poco antes del alba,
de risa rosada
hay un preciso momento
en el que algo fatal
flota en la selva;
algo inquietante y secreto;
es el hambre,
es el hambre que flota en la selva.

Se nos crispan los vientres vacíos.
El aire palpita de miedo.
Se apagaron los ruidos alegres,
y las miradas se hacen perversas.
El hambre va flotando en la selva.
Detrás de los árboles,
detrás de las peñas,
detrás de la sombra,
se presienten: las garras agudas,
los ojos de torvas miradas,
los dientes,
las fieras hambrientas,
de vientres vacíos,
acechándonos.
El aire palpita de miedo.
Olvidamos los ruidos alegres
y andamos con pasos astutos
y ojos perversos
buscando la presa.

Es el hambre,
es el hambre que flota en la selva.

domingo, 11 de septiembre de 2016

PON 42


GOYA
Por Rafael Alberti (España)

La dulzura, el estupro,
la risa, la violencia,
la sonrisa, la sangre,
el cadalso, la feria.
Hay un diablo demente persiguiendo
a cuchillo la luz y las tinieblas.


De ti me guardo un ojo en el incendio.
A ti te dentelleo la cabeza.
Te hago crujir los húmeros. Te sorbo
el caracol que te hurga en una oreja.
A ti te entierro solamente
en el barro las piernas.
Una pierna.
Otra pierna.
Golpea.

(...)

Sueño de la mentira.
Y un entierro
que verdaderamente amedrenta al paisaje.

Pintor.
En tu inmortalidad llore la Gracia
y sonría el Horror.

domingo, 4 de septiembre de 2016

PON 41


DE LA CASA
Por Arnaldo Jiménez (Venezuela)

la voluntad de la casa también cuenta
no sólo la mordida de Dios
se abre en los momentos oportunos
y nos acoge de la repetición
o del azar de la vida
la casa es un puerto
a veces desconocido
pero verdadero
con sus bodegas de guardar esperanzas
su altar para encomendar los viajes
y su basurero de ilusiones
la casa es una puerta
que mece nuestro cansancio
y oculta una noticia
inmensa puerta para las sentencias
del destino
puerta siempre de par en par
para la llegada de la muerte
--

NARANJAS
Por Miguel Antonio Guerra (Venezuela)

Dios está solo
comiendo naranjas con las manos

domingo, 28 de agosto de 2016

PON 40


Cuento:

LA CANCIÓN DE LOS PUERCOESPINES
Por Marosa di Giorgio (Uruguay)

Se oía en lo hondo de los bosques, gritos de mujeres que tenían pasiones con los bichos.
Algunas eran mordidas y casi asesinadas y se salvaban de un sólo manotazo.
-Aparte! ¡Fuera, poca cosa, asesino! Yo soy gente. Y usted, no. Y se veían los rostros estrechos, ríspidos, de los puercoespines, que sólo las hozaban y bebían, sin importarles de más nada.
Otra gritaba: -Me perturbó todo el vientre. Es seguro que voy a poblar la tierra con nuevos puercoespines!
Y gritó la otra: -Pero ¿En qué caí...! ¡Si viera mi madre...! ¡De la manera como me crió!
Y una voz más lejana y honda, le dijo: -Tu madre aquí mismo hozó. Ah! Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
Hay una neblina, un viento helado, pero fuera del bosque, allá. Porque aquí dentro está espléndido, calentito, como jamás se vio.

Libros:

LA HORA D ELA ESTRELLA (frag.)
Por Clarice Lispector (Brasil)

Discúlpenme, pero voy a seguir hablando de mí, que soy mi desconocido, y al escribir me sorprendo un poco porque he descubierto que tengo un destino. Quién no se ha preguntado: ¿soy un monstruo o esto es ser una persona?
Antes quiero afirmar que esa chica no se conoce sino a través de vivir a la deriva. Si fuese tan tonta como para preguntarse "¿quién soy yo?", se espantaría y se caería al mismo suelo. Es que el "¿quién soy yo?" provoca necesidad. ¿Y cómo satisfacer la necesidad? Quien se analiza está incompleto.

viernes, 26 de agosto de 2016

Gastronauta 95: BOICOT AL PAN


¿Por qué hay colas en las panaderías? ¿Las filas se forman primero en la cabeza, y después en las aceras, o al revés? ¿Por qué sigue faltando el pan, si el trigo ya está con nosotros? ¿Por qué si en Julio ingresó al país 110 mil toneladas del cereal, y el consumo histórico es de 75 mil, los comerciantes del pan se siguen quejando de la ausencia de materia prima para elaborar sus productos? ¿Usted sabía que Polar (Monaca) y Cargill reciben la mayor parte de la carga del trigo que surte a las 10.500 panaderías que atraviesan Venezuela? ¿Esto no le dice nada? Entonces, mejor no siga leyendo.

El trigo con el que se hace el pan en Venezuela es importado. Lo importa el Estado, quien a través de la Superintendencia Nacional de Gestión Alimentaria (Sunagro), lo entrega a las procesadoras, todas privadas. Son 7 los intermediarios entre el Estado y las panaderías, de los cuales Polar y Cargill son los principales.
El Estado expende el trigo que debe estar regulado en 8 mil Bolívares cada saco, que a su vez contiene 45 kilos. Es decir, cada kilo de harina de trigo estaría por el orden de los 177,8 Bolívares.
Pero en cuánto le venden una canilla al pueblo. El precio varía de acuerdo a la zona, desde los 180 hasta los 370. Y, ¿cuánta harina de trigo se necesita para hacer una canilla? Una baguette casera lleva al menos una taza de harina de trigo, que equivale a 110 gramos del cereal. Con una simple ecuación podríamos determinar que de un kilo de harina, un panadero pudiera elaborar unas diez canillas, al menos, o unas 450 de un saco de harina.
En la panadería que está cerca de casa, el precio del pan de kilo está en 1.200 Bolívares, el campesino (un poco más grande que una canilla en 850, el francés a 150 cada uno, el dulce a 250 (de a bollo), el de queso a 1.000, y así. Casi no expenden canillas, porque según los dueños de la panadería no le ven el queso a la tostada. La estructura de costo debe contemplar (además de los pagos de los panaderos, el local, los servicios, las bolsas) otros ingredientes, como sal, azúcar, levadura, mantequilla, huevo. Establecen horarios en los cuales venden un número y no más de panes salados. Entonces, las filas salen del establecimiento y cruzan calles y avenidas.
Sunagro ha anunciado que pretenden regular el uso de la harina a 90% pan salado y el resto entre dulces y otras preparaciones. Además, que tienen en inventario 230 mil toneladas más de harina de trigo. Si acaso el anuncio más importante: deja en manos de mecanismos del Estado la distribución del trigo a las 10.500 panaderías en todo el territorio, a través de mesas de trabajo con las gobernaciones. Las mesas a las que convocaron a los siete grandes conglomerados no prosperaron, porque simplemente no se presentaron.

domingo, 21 de agosto de 2016

PON 39


MENSAJERO
Por Yanuva León (Venezuela)

Ha vuelto de lejos
asustado
la mirada empozada de rigor
contando historias de mujeres ahuecadas
que lloran en cuclillas
tristes abuelas que huelen a tinaja rota

dice que acomodan los cabellos en trenzas grises
esconden el rostro de hondas grietas entre sus manos
se amontonan como gallinas
recogidas tan juntas que una es también la otra
y lloran siguiendo un ritmo de pájaro menudo
de perenne vuelo atormentado
giran a veces en sintonía de océano
sin romper el compás de la danza
para dejarse caer livianas
en el aullido único
que acaricia heridas de la Madre

buscan la palabra que sea comienzo
dice que por todos se lamentan

hoy ha vuelto
cansado
canta profecías
poemas viejos de las abuelas
que lloran desde hace siglos
asegura que yo seré una entre ellas
recogeré mi cabello en trenzas
ocultaré el rostro
animal abatido entre mis manos
me arrimaré al montón
y lloraré en cuclillas
para siempre.