EL HAMBRE
Por
Antonio Arráiz
(Venezuela)
Poco antes del
alba,
de risa rosada
hay un preciso
momento
en el que algo
fatal
flota en la selva;
algo inquietante y
secreto;
es el hambre,
es el hambre que
flota en la selva.
Se nos crispan los
vientres vacíos.
El aire palpita de
miedo.
Se apagaron los
ruidos alegres,
y las miradas se
hacen perversas.
El hambre va
flotando en la selva.
Detrás de los
árboles,
detrás de las
peñas,
detrás de la
sombra,
se presienten: las
garras agudas,
los ojos de torvas
miradas,
los dientes,
las fieras
hambrientas,
de vientres
vacíos,
acechándonos.
El aire palpita de
miedo.
Olvidamos los
ruidos alegres
y andamos con
pasos astutos
y ojos perversos
buscando la presa.
Es el hambre,
es el hambre que
flota en la selva.