Mostrando entradas con la etiqueta Trump. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trump. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de febrero de 2017

Gastronauta 106 #FreeMelania




¿Cuántas mujeres te han querido “salvar”? ¿quien te quiere “salvar” está “salvada”? A Melanija Knavs la quieren salvar las feministas blancas anglosajonas liberales que no han querido-podido-sabido salvar a las mujeres afganas, sirias, iraquíes de sus bombas, o a las afrodescendientes, hispanas, musulmanas, del acoso de sus iguales en su propio territorio. La quieren salvar mujeres en sus jaulas.

A la inmigrante, ahora esposa del presidente de Estados Unidos, le han dado hasta con el tobo, que si fue ilegal, que si es una puta, que si el hijo es retrasado, que si está obligada, que el marido le pega. Digamos que Trump, un idiota máximo, el máximo de los idiotas, ha llegado a la presidencia en un momento en el que el sistema pone y depone a los más grandes titanes de los negocios en los tronos presidenciales (ver caso argentino, brasileño, la promoción de Lorenzo Mendoza en Venezuela). Digamos que Melania aplica como mujer florero. Digamos que sufre el síndrome de Estocolmo (pero ¿quién no en EE.UU?). Digamos que está en la Casa Blanca “obligada”, atentida por miles, “secuestrada” por los diseñadores, una modelo que “odia” que la atención se centre sobre ella. Digamos que no la enreja (como a tantas, paro no generalizar) el patriarcado.

Digamos que no hubiese ganado Trump, sino Hillary ¿saldrían las feministas a salvarla del marido-viejo-verde? ¿se levantarían las feministas cuando su candidata exclamó “Vini vidi vinci” al matar a otro presidente en Libia, llevándose por delante familias enteras?

Los feminismos a conveniencia hieden.

martes, 24 de enero de 2017

Gastronauta 104: #JeNeSuisMichelle


Yo no soy ni de cerca Michelle Robinson (#JeNeSuisMichelle). Ni yo, ni usted, mucho menos ésa mujer: que siendo afrodescendiente y también abogada y que como Michelle se estira cada uno de los cabellos que la negritud le heredó, no es ni de lejos Michelle Obama. Convengamos: a cualquier mujer exitosa le faltaría marketing (y le sobrarían muchas horas frente a la TV) para parecérsele a Michelle. Se calcula que la popularidad de Michelle antes de abandonar la Casa Blanca, rondaba el 65%, diez puntos por encima del marido. Ni una mujer exitosa ni las parias decretadas por el sistema: aquella transgénero no será como Michelle, ni caminaría con Michelle (retratada en pancartas) en la #WomensMarch. No lo podrán ser las mujeres en resistencia contra el Estado islámico (financiado por EE.UU.) en Kurdistán. Las mujeres muertas en Ciudad Juárez en manos del narcotráfico (que alimenta a EE.UU.) tampoco. Las pobres pobrísimas, las mujeres con discapacidad, la mujeres prostituidas, las verdaderamente afroamericanas, nunca serán como Michelle. Ángela Davis, tú no eres como Michelle. Hillary se parece más a Michelle, aunque Michelle es menos honesta. Digamos que hasta la bestia de Trump es más sincero, pero igual de blanco: blanquísimo.
Michelle es falsa, una publicidad engañosa.