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lunes, 14 de noviembre de 2011

Para practicarse un aborto no hay que ser médico, hay que saber usar Internet

Entrevista/(1) Gioconda Mota El Código penoso Venezolano es inconstitucional y decimonónico”
Por Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro (*)

Era necesario deshumanizarla, aunque fuese ella la que hacía posible que la raza humana subsistiese.
Merecía el desprecio por excitar la lujuria que nos lleva al ciclo del nacimiento y de la muerte,
del cual jamás podremos desprendernos.
Jack Holland, Breve historia de la Misoginia
Gioconda Mota/ Foto: Indira Carpio


Según uno de los resultados de la más reciente encuesta realizada por GIS XXI, Sociología del gusto, 87% de los consultados en una muestra estadística de 2.000 personas, están en desacuerdo con el aborto adolescente.
Estos resultados sirvieron de base para un artículo publicado en el Diario Panorama (2) en contra de la despenalización del aborto libre y voluntario, en el que se recogieron diversas opiniones a través de las redes informativas y en boca de “representantes” electos por el mismo pueblo.
A través de del Sistema Nacional de Medios Públicos -Snmp- las mujeres venezolanas son visibilizadas en campañas como “Al calor de la fe”. Mientras que la lucha por su derecho a la salud y a la vida no cuenta con el mismo espacio en pantalla.
Aunque es justo decir que recientemente se inició una campaña para la prevención del embarazo adolescente. Esto no quiere decir que apoyen la despenalización de la interrupción libre y voluntaria del embarazo, al contrario algunos encumbrados voceros operan en contra de esta lucha socialista.
Para Gioconda Mota, educadora y directora del único programa feminista televisado en el Snmp, la pregunta de la encuesta de GIS XXI estuvo direccionada hacia aquello que produce mayor sensibilidad en la sociedad.
“En el país hay una problemática importante al respecto, porque somos una de las naciones en la región con mayor índice de embarazo adolescente”.
Mota considera que en esa encuesta de alguna manera “se le increpó a la gente ¿crees que ese problema se solucione con el aborto? Y obviamente la respuesta fue negativa”.
Pero la interrupción libre y voluntaria del embarazo con quien menos ocurre es con las adolescentes, caso probado en estudios realizados en el DF mexicano, donde la interrupción del embarazo es legal.
“El aborto NO es un método anticonceptivo para quienes promovemos su despenalización”. Explica Gioconda Mota que la posibilidad de que ocurran embarazos no deseados es gigantesca “Y van a seguir ocurriendo”.
“Los embarazos no deseados no sólo se derivan de las violaciones, sino también de un uso irresponsable de los métodos anticonceptivos, del propio uso de los métodos, así como también en contextos de abuso sexual intrafamiliar. Más del 90% de las violaciones ocurre dentro del seno de la familia, asunto del que nadie habla”.
La lucha por la despenalización del aborto es “un tema de agenda mundial para las feministas y Venezuela no escapa a este debate”.
Diversas consideraciones giran en torno a la discusión sobre la despenalización del aborto en el país de la revolución bolivariana.
Desde la Asamblea Nacional -AN- los diputados de derecha Miguel Pizarro (Podemos) y Dinorah Figuera (Primero Justicia) declararon a Panorama su rechazo a la interrupción del embarazo no deseado y su intención de averiguar y llevar hasta las últimas consecuencias la supuesta ilegalidad de la Línea aborto información segura (0426-1169496). Esto no es extraño.
Lo realmente asombroso es que dos diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela -Psuv-, Henry Ventura y Zulay Martínez, coincidan ideológicamente con Podemos y Primero Justicia en condenar de antiético, inmoral e ilegal las luchas feministas por el derecho a decidir sobre su cuerpo y prevenir las muertes maternas producto de abortos inseguros, clandestinos e insalubres que se elevan a 30% de los casos de mortalidad materna en Venezuela.

-¿Por qué atacan al colectivo Faldas en revolución y a la Línea aborto información segura?
-Lo que pasa es que no se trata de feministas hablando, intelectualizando, reflexionando, proponiendo ante las instancias, haciendo marchas, sino que se trata de un grupo de mujeres valientes realizando una acción concreta para enfrentar una problemática que no atiende el Estado.
Por eso es que hay un ataque sistemático, porque no es un discurso, no es reflexión, no es una pugna con banderas frente un lugar, se trata de una acción que tiene incidencias en la realidad.
El colectivo Faldas en Revolución es quien impulsa la línea aborto información segura. La línea es un programa suramericano, no sólo de Venezuela. En Argentina su fuerza es tal que actualmente impulsan que la discusión sobre la interrupción voluntaria del aborto en la Cámara de Diputados. También existe en Ecuador y en Perú, entre otros países.

-¿Cuál es el propósito de la línea aborto información segura?
-La línea se orienta a desmitificar la medicación y la acción médica ¿Por qué? Uno de los argumentos que erige el diputado del Psuv en sus declaraciones al diario Panorama es la “irresponsabilidad” de las personas que operan tras los teléfonos de la línea para medicar sin licencia.
Las feministas luchamos contra la excesiva medicación y la línea no llama a la gente a practicarse un aborto, la línea lo que promueve es la información específica sobre el uso del Misoprostol como un medicamento que posibilita la interrupción libre y voluntaria del embarazo.
Además, esta información es completamente pública, que se puede encontrar en la página de la Organización Mundial de la Salud -OMS-(3), y en otros sitios en Internet. Lo que si debería atender el Ministerio del Poder Popular para la Salud -Mpps- es el acceso al Misoprostol.
Se ha generado alrededor del Misoprostol un mercado negro, negocios en torno a la venta de este medicamento.
La línea promueve información pública y de libre acceso y se ampara jurídicamente en el derecho constitucional a la información. A ninguna persona que llame a la línea se le indica si debe o no abortar. Sólo se le da la información correcta ¿Por qué?
Porque quienes venden las pastillas en el mercado negro si que están dando la información incorrecta y el Estado no está haciendo nada al respecto. Eso contribuye a que se sigan acentuando las muertes y los daños en el aparato reproductivo de las mujeres con informaciones falsas, incorrectas, erróneas. Las mujeres vamos a seguir interrumpiendo los embarazos no deseados.

-¿Qué ocurren con las mujeres que se practican abortos insalubres, clandestinos e inseguros?
-Casi 30% de la mortalidad materna en este país es por la práctica de abortos inseguros. Eso es un asunto de Estado, un asunto de políticas, de salud pública.

-En el artículo se dice que las personas que atienden los teléfonos de la línea son inexpertas ¿Es esto cierto?
-Una no tiene que ser médico para conocer sobre el uso del Misoprostol, sólo tiene que saber usar Internet.
En vez de medicarse según las recomendaciones del delincuente que se lucra con la venta del Misoprostol y a quien no le interesa su salud, usted métase en la página de la OMS y obtenga allí la información necesaria y correcta sobre el uso de la pastilla.
Ésa información, de libre acceso y pública, es la misma que las chicas de la línea transmiten, que además no son datos inventados por la línea de aborto información segura, sino que son promovidos por un organismo internacional, del cual Venezuela todavía está suscrito.
Lo que ocurre es un proceso de democratización de esa información.

-¿Es peligroso el uso del Misoprostol, tal y como lo plantean en el artículo?
-No hay tal nivel de riesgo. Obviamente, si hay alguna complicación de orden clínico, las instituciones deben atender a las mujeres que lo presenten como a cualquier otro caso médico.
Hay que desmitificar el aborto quirúrgico como un procedimiento complejísimo. Un procedimiento ambulatorio, en ocasiones, es mucho más complejo que la interrupción de un embarazo.
De lo que se trata es de una campaña moral e informativa efectiva en contra del aborto en la que se cree que es un proceso médico hípercomplicado, traumático, cuando realmente no lo es.

-¿Por qué representantes de la mayoría “socialista” de la AN condenan estas luchas, si se dicen próximos al feminismo revolucionario?
-El asunto de fondo, como bandera en contra, es la religión. Es un debate de orden religioso y moral. Se erige una supuesta defensa de la vida como argumento central; sin embargo los que erigen esa defensa no se hacen cargo, posteriormente, de las personas que nacen de los embarazos no deseados.
Porque sin uno dijese que todos los embarazos no deseados los van a asumir la iglesia o aquellas instancias donde se promueve “la defensa de la vida”, entonces deberían criar, educar, darle calidez, amor a todo ese conjunto de personas que nacen en el seno de los embarazos no deseados.
Además, hay que pensar que el embarazo no deseado ocurre y va a seguir ocurriendo por razones múltiples. El embarazo no siempre es producto de la decisión.

-¿Por qué en una asamblea de mayoría “socialista” todavía no se discute la despenalización del aborto, cuando Estados como el argentino que no se etiquetan como revolucionarios, ya se está discutiendo un proyecto de ley al respecto?
-Yo traigo a la mesa el ejemplo de Cuba, madre intelectual y acompañante del proceso revolucionario venezolano, en el que está despenalizado por completo la interrupción libre y voluntaria del embarazo desde el año 1965 (4). No sólo está despenalizado en la isla, sino que en Cuba hay cero mortalidad materna por abortos clandestinos e inseguros.
En ese sentido es altamente, es incomprensible cómo una revolución que se asume socialista, humanista y feminista, porque además no es sólo el presidente Hugo Chávez que se asume como tal, sino que los documentos del Psuv caracterizan a ese movimiento político como feminista, por lo menos en la palabra escrita, no haya abanderado estas luchas.
Llama poderosamente la atención que propuestas como estas no encuentren acogida política por parte de estos sectores del partido. Y no es sólo la lucha por la interrupción voluntaria del embarazo, sino que en el ámbito legislativo, también constituimos la vanguardia con lo referente a la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, que implica la extensión del post-natal, con la seguridad social universal para todas las mujeres trabajadoras (5).
Otro elemento que no está garantizado es el tema de la paridad política, una lucha para materializar el 50-50 en los cargos de elección popular, aun no logrado. Porque es verdad que somos mayoría en los consejos comunales y en todas partes, pero no somos las decisoras.
Sólo 17% de las y los integrantes de la AN son mujeres. En términos mayoritarios los cargos medios en la administración pública y en las empresas privadas son ocupados por los hombres. Sigue existiendo la lógica de la representación masculina.
Además apostamos por el reconocimiento jurídico de la unión entre personas del mismo sexo para el goce de derechos, como el patrimonial, la seguridad social, la identidad.
Tienen que haber cambios culturales, pero deben estar acompañados por medidas de acción jurídicas positivas, y políticas públicas que permitan que esos cambios se aceleren.
Lo que ocurre en la AN es que se mezclan los preceptos de orden religioso y moral con la promulgación de leyes verdaderamente revolucionarias, lo que termina privando más allá de la mirada de derechos, transformadora, desde el punto de vista socialista. Por eso decimos que no hay socialismo sin feminismo.
En conclusión, en la AN lo que pasa es que terminan erigiéndose las banderas religiosas, porque no hay otra explicación. Esto frena propuestas como las nuestras.

-¿Pero las instancias que aplican la Ley por una vida libre de violencia y la creación del Ministerio para Asuntos de la Mujer no son los encargados de abanderar los derechos de las mujeres venezolanas?
-Avances han habido muchos. Avances concretos y tangibles como esta ley promulgada en el año 2007. Una ley impresionantemente buena, muy bien conceptualizada, que tipifica 19 tipos de violencia contra la mujer, anteriormente invisibilizados.
Incluso, es una normativa que le da herramientas a las mujeres para el conocimiento propio, porque a veces las mujeres somos víctimas de violencia y ni siquiera lo sabemos, ya que la violencia física es la que reconoce la mayoría.
El ministerio es un logro importante para transversalizar el enfoque de género en las instituciones de ejecutivo. Pero de allí a que esto esté ocurriendo hay un trecho.

-¿Estos avances son todos los necesarios?
-No son lo únicos. Por eso diversos puntos conforman nuestra agenda de lucha. Porque como decía Lenin: “la igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida”.
La ley es un instrumento y un avance grandioso. Pero el problema no es la ley, el problema radica en la administración de justicia.
La justicia no la hacen elementos abstractos, sino hombres y mujeres que aplican las herramientas jurídicas para hacerla cumplir.
Si somos parte de un sistema patriarcal y tenemos una cultura machista, entonces la interpretación de la ley y su aplicación es errónea.
Apenas el 10% de los casos de violencia de género denunciados por mujeres llega a juicio. Pero el asunto no es sólo punitivo.
Consideramos que hay un avance significativo con la promulgación de la ley, pero existe una tranca en la aplicación de la justicia.
Es verdad que se han creado tribunales especializados en temas de género, fiscalías especializadas, cuerpos policiales y eso es un avance importante como país, pero seguimos teniendo un problema grande de violencia y está internalizado en hombres y mujeres.
Lo grave es que éste es un país que no ha aplicado la primera campaña masiva de opinión pública al respecto. Sobre la violencia hay que actuar, no sólo en materia jurídica, sino en la generación de conciencia.

-¿Qué tiene que decirnos sobre los artículos 430, 431 y 432 del Código Penal Venezolano -CPV- que condenan a prisión a las personas que participen en la interrupción de un embarazo?
-En el artículo 76 de la constitución (6), la familia tiene el derecho de decidir cuántos hijos tener y cuántos no.
Feministas como María León han planteado que, a la luz de la carta magna de 1999, el CPV actual es inconstitucional. Difícilmente nosotras estemos haciendo apología al delito, porque no estamos promoviendo el aborto, promovemos información de acceso público, avalada por un organismo internacional.
Hay que comprender políticamente, y esto es importante, que la interrupción del embarazo es siempre una decisión muy difícil para las mujeres.
Hay una responsabilidad muy grande de la sociedad con respecto de la subvaloración de las mujeres, sobre el verdadero conocimiento sobre nosotras y nuestra capacidad de decidir.
Nunca un aborto es una decisión sencilla. Nunca es ligera. Tanto es así que llegas a tomarla poniendo el riesgo tu propia vida.

-¿Vida que no contemplan aquellos que supuestamente defienden la propia vida?
-Así es. No promovemos el aborto desde la lógica del asesinato de niños, es un tema de defensa de la vida, de la vida de las mujeres.
No es la promoción de un delito. Los abortos ocurren y seguirán ocurriendo. Y éste es un problema que el Estado no está atendiendo. No van a dejar de ocurrir porque el Código “penoso”, decimonónico que tenemos los condene.
El CPV así como condena el aborto también establece penas mayores para las mujeres, en casos de adulterio. Estamos hablando de un código penal “vergonzoso”.
Quienes deberían revisar la apología al delito son aquellas personas que promueven que las mujeres sigan muriendo por la práctica del aborto clandestino, porque la acción del Estado no termina de romper con esa práctica.

-¿Son las mujeres venezolanas dueñas de su cuerpo?
-En este país no es legal que el marido autorice que una mujer se pueda ligar las trompas, pero hay hospitales y clínicas que no practican la ligadura sin preguntarle primero al marido.
Son esas formas de control que siguen operando culturalmente y que señalan a la mujer: “tú no eres libre de decidir sobre ti misma”. No sólo con lo que respecta al embarazo, si vas más allá, a lo más íntimo, si te vas al tema de la sexualidad se ve más claro la ausencia de control sobre el propio cuerpo, cuando éste es dominado por otro.
Entonces ya no eres dueña de tus orgasmos, ni de la libertad para sentir el placer porque tienes todo un sistema que opera a través del sujeto masculino, en un esquema permanente de dominación y control.
Las feministas insistimos que nuestra lucha no es contra los hombres, sino contra el sistema que hace que mujeres y hombres actuemos de determinada manera.
La existencia de la penalización constituye un elemento más del control societal sobre la vida y el cuerpo de las mujeres.
Quienes sabemos cuántos hijos o no queremos traer al mundo, cuántos hijos o no estamos en capacidad de criar, de mantener, somos las propias mujeres y quienes debemos tener además capacidad de decisión sobre lo que ocurre con nuestros cuerpos somos nosotras mismas, ni el Estado, ni el marido, ni Dios, ni el cura.
El tema de la interrupción del embarazo forma parte de las luchas históricas de las mujeres no sólo las venezolanas. Nosotras no estamos pidiendo que se legalice el aborto en cualquier condición. Estamos hablando de la semana número doce como límite para abortar.

-Pero, el Estado y principalmente las instituciones religiosas se oponen de plano a esta lucha
-Si, pero no hay una responsabilidad por parte de quienes erigen una bandera contra el aborto. No son las instituciones religiosas, ni el Estado quienes luego asumen la responsabilidad por el nacimiento de personas no deseadas. Lo asumimos las mujeres, además como una modalidad de castigo. Porque en la medida en que tienes hijos no deseados se disminuyen tus posibilidades de desarrollo.
No hay una armonía entre quienes levantan las banderas en contra del aborto y las acciones que ejecuta en función de eso.
Para las religiones, las mujeres siempre hemos sido impuras, malvadas, brujas, mentirosas, seres inferiores, entre otras caracterizaciones de estas instituciones hacia el sexo femenino.

-¿Cuál es el papel de la Araña Feminista en la búsqueda de despenalizar el aborto?
-La Araña es un colectivo donde confluyen varios movimientos. Y aunque somos un colectivo de reciente data, nuestras luchas se inscriben dentro las luchas históricas de las mujeres venezolanas. Trabajamos en agrupadas en comisiones, una de ellas está dedicada al tema de la despenalización de la interrupción libre y voluntaria del embarazo.
Este tema es parte de nuestra agenda central. No lo abordamos a media máquina ni disfrazado, es frontal.

-¿Cuál es la situación del feminismo en Venezuela?
-Hay un re-despertar del movimiento feminista de izquierda revolucionaria. Porque ha habido un proceso de creación de colectivos, de ampliación de otros, de inclusión del tema de género en diversos movimientos como el Frente Campesino y el de Pobladores, que ahora tienen un ala feminista.
Eso significa que el tema ha ido tomando fuerza y desarrolla espacios de articulación como la Araña Feminista.
Hay que reconocer que diarios como Ciudad Caracas y el Correo del Orinoco dediquen centimetrajes al desarrollo de nuestros temas. Pero estos cambios operan lentamente y desde todas las instancias, en permanente pugna.
Nosotras nos enfrentamos a la forma de opresión primara en la sociedad que es la opresión que ocurre entre los sexos, en la que todo el mundo tiene “rabo de paja”.
Todavía falta, pero ha habido una ampliación de los espacios de lucha y su visibilización. No estamos escondidas.

-¿Qué te hace feminista?
-De la violencia contra la mujer todas hemos sido víctimas, directa o indirectamente y esos son golpes vitales que transforman mucho el proceso de empoderamiento de las mujeres.
Cuando una empieza a resistirse a todo aquello que culturalmente no te permite ser libre, que no te permite decidir por ti misma, y no sólo te das cuenta sino que empiezas a accionar en contra de eso, entonces ya eres una feminista, independientemente de que te llames o no.
Porque el feminismo no es otra cosa que la lucha contra un sistema de opresión. No puede haber socialismo sin feminismo.

-Cuando Gioconda Mota se dice feminista y lo expresa y práctica en su vida, seguro le dirán radical y eso hoy, en la revolución bolivariana no está bien visto
-Yo soy radical. El feminismo es radical, porque lo radical es verdaderamente revolucionario. Las cosas que hay que cambiar, hay que cambiarlas de raíz, por ejemplo el patriarcado.
Porque cuando hablamos de transformar el sistema capitalista no hablamos de echarle pinceladas, hablamos de intentar transformar este sistema en otra cosa.
Cuando me dicen radical me siento bien conmigo misma. Si me dijeran medias tintas, me pondría a llorar.
Ser radical con el discurso y la práctica conlleva la comprensión del proceso. Nosotras soportamos milenios de patriarcado, de misoginia. Apenas tenemos cientos de años de capitalismo, pero siglos y siglos de patriarcado.
No pienso que con las acciones actuales cambiemos totalmente esa realidad, pero comprender ese sentido de proceso no significa no actuar, no decir, no significa CALLAR.
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Nota de los autores: Estamos convencidos de que la crítica y la autocrítica son necesarias para el avance de la revolución. Con ese espíritu está hecho este trabajo periodístico. NO AUTORIZAMOS A NINGÚN MEDIO DE COMUNICACIÓN PRIVADO, BURGUÉS, CAPITALISTA, DE DERECHA, A REPRODUCIR ESTA INFORMACIÓN, NI TOTAL NI PARCIALMENTE.
(*) Periodistas intragables
indiracarpio@gmail.com / @icarpio/ navarroernestoj@gmail.com / @ernestojnavarro
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Para ampliar las informaciones:
  1. Gioconda Mota es educadora, feminista y socialista, directora del programa de TV “El Entrompe de Falopio” y coordinadora nacional de la Araña feminista.
  2. AN pide investigar líneas de “abortos seguros”, edición impresa en: http://www.panorama.com.ve/10-11-2011/por-impre.htm
  3. Aborto sin riesgos ... Por ende se recomienda a aquellos servicios que quieran introducir un método médico de aborto que utilicen mifepristone y misoprostol y no ... en: whqlibdoc.who.int/publications/2003/9275324824_spa.pdf Página 36
  4. Sociedad abortada, milagro en espera (datos sobre el aborto en Venezuela y en Latinoamérica), en: http://indiracarpio.blogspot.com/2011/06/sociedad-abortada-milagro-en-espera.html
  5. El artículo 88 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela CRBV dice que el trabajo en el hogar genera valor agregado, riqueza y bienestar social y que debe garantizarse la seguridad social del ama de casa. Desde que tenemos la constitución al presente no ha habido un avance legislativo que permita operacionalizar ese artículo en la práctica. Eso significa que las amas de casa siguen estando desprotegidas en el sistema de seguridad social y todas las trabajadoras no remuneradas, porque todas las mujeres somos trabajodoras, remuneradas muchas y no remuneradas todas.
Artículo 88: El Estado garantizará la igualdad y equidad de hombres y mujeres en el ejercicio del derecho al trabajo. El Estado reconocerá el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social. Las amas de casa tienen derecho a la seguridad social de conformidad con la ley.
  1. Artículo 76 de la CRBV: La maternidad y la paternidad son protegidas integralmente, sea cual fuere el estado civil de la madre o del padre. Las parejas tienen derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos o hijas que deseen concebir y a disponer de la información y de los medios que les aseguren el ejercicio de este derecho. El Estado garantizará asistencia y protección integral a la maternidad, en general a partir del momento de la concepción, durante el embarazo, el parto y el puerperio, y asegurará servicios de planificación familiar integral basados en valores éticos y científicos.
El padre y la madre tienen el deber compartido e irrenunciable de criar, formar, educar, mantener y asistir a sus hijos o hijas, y éstos o éstas tienen el deber de asistirlos o asistirlas cuando aquel o aquella no puedan hacerlo por sí mismos o por si mismas. La ley establecerá las medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de la obligación alimentaria.

"No hay socialismo sin feminismo"/ Foto: Indira Carpio

lunes, 18 de julio de 2011

Linea de información sobre aborto seguro responde ante ataques mediáticos

En vista del ataque realizado a las compañeras del colectivo Línea 04261169496 Aborto Información Segura a través del artículo publicado en el diario Últimas Noticias el 14 de julio de 2011, en el cual se las vincula a una mafia dedicada al comercio con pastillas abortivas, nos pronunciamos en defensa del derecho al acceso a la información garantizado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el artículo 58 que contempla lo siguiente: “La comunicación es libre y plural, y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta Constitución, así como el derecho de réplica y rectificación cuando se vean afectados directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada para su desarrollo integral.” 
 
Instamos entonces a los ediles Denis Arveláez, el concejal Hugo Figueroa, la presidenta del consejo de los derechos del menor, Raiza Bastardo y al equipo de Últimas Noticas a informarse con respecto a las actividades desarrolladas por el colectivo mencionado, y a no desvirtuar la labor desarrollada por las compañeras que lo integran.
 
La difusión de esta información salva vidas de mujeres y no responde a intereses económicos vinculados al comercio de ningún medicamento. 

Nos pronunciamos entonces en contra de la difamación, a favor del derecho a la información y a la libertad de las mujeres de decidir sobre sus propios cuerpos. 




"Respuesta de La línea a los ataques mediáticos"
Desde el colectivo Línea Aborto Información segura, nos dirigimos a la opinión pública nacional en respuesta al artículo publicado por el diario Últimas Noticias en su edición del jueves 14 de julio de 2011 (pág. 17).
Considerando las sospechas expuestas en dicho artículo en torno a nuestras actividades como colectivo, según las cuales estaríamos supuestamente vinculadas a una mafia que comercializa pastillas abortivas, declaramos:
Que somos un colectivo de feministas revolucionarias activadas en torno al derecho a la información.Que respetamos y defendemos el derecho que tienen todas las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos y destinos, que desde nuestra militancia feminista conocemos con cercanía y certeza que muchas de las que comentan sus experiencias de aborto lo hacen desde la soledad y la angustia que implica aplicar a su cuerpo técnicas inseguras e insalubres que ponen en riesgo su vida. En función de esto activamos una línea telefónica (04261169496) a través de la que difundimos información científica, segura y confiable avalada por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Latinoamericana de Ginecólogos y Obstetras, sobre el uso correcto del Misoprostol, conocido en Venezuela bajo la marca comercial Cytotec.
Iniciativas como esta han demostrado su eficacia y necesidad en las experiencias de las compañeras de Argentina, Ecuador, Perú y Chile. El objetivo de la línea no es aconsejar a ninguna mujer sobre sus decisiones , sino compartir herramientas informativas que en nuestra labor diaria, hemos confirmado salvan la vida de mujeres que decididas a interrumpir voluntariamente sus embarazos, hubieran recurrido a métodos de alto riesgo. En Venezuela, cada semana, mueren una o dos mujeres por no conocer los protocolos del uso correcto del mencionado medicamento. Además, entre diez o veinte mujeres más sufren complicaciones graves que tendrán repercusiones sobre su fertilidad y su salud por el resto de sus vidas.
El acceso a la información científica sobre Misoprostol sigue siendo un secreto en Venezuela: las comunidades médicas corporativas guardan el suficiente silencio como para convertir una información pública y segura en el secreto que sostiene el mercado del aborto y los cuerpos de las mujeres bajo su poder. Esta actitud permite que sigan muriendo mujeres de sectores populares que abortan usando mal el Misoprostol.
Democratizar el acceso a información pública y redistribuir el conocimiento científico entre aquellos sectores que son históricamente excluidos, son dos objetivos claros de las democracias populares.
El acceso a la información es fundamental para decidir responsablemente sobre nuestras vidas, y lo estamos ejerciendo a través de la activación de una línea telefónica de acceso libre y gratuito para difundir información pública y necesaria. No comercializamos con pastillas, no tenemos acceso al Misoprostol, no tenemos sede, no realizamos abortos. No realizamos ninguna actividad clandestina o illegal, difundimos información.
Colectivo Línea Aborto Información Segura 04261169496
Caracas, 15 de julio de 2011
Si quieres apoyar este comunicado aca va el link con la petición para agregar firmas:

http://www.petitiononline.com/1aborto2/petition.html

jueves, 9 de junio de 2011

Sociedad abortada, milagro en espera

 
Ideas para la despenalización del aborto en Venezuela/ Línea de aborto: 0426-1169496
Por Indira Carpio Olivo/ indiracarpio@gmail.com/ @icarpio/ indiracarpio.blogspot.com



En Venezuela, aproximadamente 6.4% de las adolescentes tuvieron un aborto en 2009, por causas orgánicas o inducidos por embarazo no deseado y la cifra tiende al alza. Es decir, de una población de 2.669.031 (1) adolescentes en el país, más de 150 mil niñas venezolanas interrumpieron su embarazo.
La mortalidad materna más alta de la nación se concentra en las edades comprendidas entre los 12 y los 23 años, con 37.3% de los decesos en esas madres. Sólo en 2009 murieron 144 personas de las edades referenciadas y un total de 397 mujeres durante ese año.
Estas cifras corresponden a los casos tratados y conocidos por las autoridades sanitarias. El resto permanece en la clandestinidad ¿La razón? El aborto es penado con cárcel y aunque no conoce fronteras sociales, afecta mayoritariamente a las mujeres pobres y con menor acceso a la educación.
Según el Ministerio de Salud (a quien se atribuyen todas las cifras anteriores) 1 de cada 3 adolescentes con menos de 9 años de instrucción ha tenido relaciones sexuales, mientras que con 10 años o más de estudios, la proporción se reduce a 1 de cada 100. A pesar de la ilegalidad, todas y todos conocemos a alguna mujer que abortó.
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Luego de tomarse unos cuantos litros de malta caliente y no obtener “resultado”, María Milagros -MM-, de tan sólo 14 años de edad decidió, junto al novio, practicarse un aborto. Fue a casa de una vecina en uno de los barrios más pobres de Caracas. Le dio 400 Bolívares a cambio de su vida. Un gancho de ropa le robaría la sangre suficiente como para matarla.
Ysabel Pérez -YP-, de 25 años de edad, de origen Wayúu acaba de enterarse que está embarazada. Trabaja como niñera para una familia de clase media caraqueña. Tiene miedo de perder su trabajo y está aterrorizada de que su padre se entere. “Me excomulgaría. Ya no podría retornar a casa”. No quiere repetir la historia de su hermana: traer otro ser humano al mundo sin padre. Hace unas llamadas. Llora.
Adriana Castellanos -AC- tiene 22 años de edad. Su hermana mayor (con una niña de 3 años y un aborto reciente en su historial) la lleva a un “médico amigo”. El confesionario donde expiará sus culpas le costará 3 mil 500 bolívares. Allí no sólo abortará, sino que se contaminará con una gasa sucia dejada en su interior, producto de los nervios del galeno. Esta niña de clase media alta será recibida a golpes por su novio y por un futuro incierto y casi seguro, de vuelta al infierno.
Las tres muchachas anteriores saben que el aborto es ilegal. Las tres ponen en riesgo sus vidas a cambio de un futuro diferente. Las tres engrosan las estadísticas ocultas del aborto en Venezuela y forman parte de los numeritos mundiales, en los que se calcula la muerte de una mujer cada minuto a causa de complicaciones asociadas al embarazo.
“Se estima que, en el mundo, anualmente se practican 50 millones de abortos, de los cuales, 20 millones son realizados en condiciones inseguras con cifras de mortalidad materna de 70.000 mujeres”. (2)

MM no sabía que, a pesar de su ilegalidad, un médico no podía negarse a atenderla y que además tienen prohibido denunciar a las mujeres que abortan. Tampoco podían obligarla a delatar a Carlos, su primer y único hombre, a quien sin saberlo le corresponderían de 6 a 12 años de prisión. (3) MM desconocía que lo único que estaba obligada a decir era su nombre.
Él no quería ser padre todavía. Apenas tenía 17 años de vida. Ella tenía miedo del suyo, de su padre. No quería parecerse a las otras niñas de su barrio, pero sobre todo no quería perder a Carlos. Aunque, los médicos que practicaran un aborto a una mujer -sin riesgos para parir- puedan llegar a tener hasta 6 años de prisión, según el Código Penal Venezolano (4), están obligados a salvar su vida. MM murió sin poder teñir de rojo las sábanas del Hospital General Domingo Luciani.
Si hubiese sobrevivido podía haberse enfrentado a un juicio en el que se le acusase de delito doloso y se le llevase a una correccional, en la que seguro saldría una y otra vez embarazada y una y otra vez expuesta a la muerte. Pues aquella que practicase un aborto intencional “valiéndose para ello de medios empleados por ella misma o por un tercero, con su consentimiento, será castigada con prisión de 6 meses a 2 años”, sino muere claro. (5)
Las mujeres siempre perdemos con un embarazo no deseado, bien sea por el simple hecho de no quererlo, o por procrear sin ánimos de criar a una persona, por abortar e ir presa, o por morir en el intento. Las mujeres pobres corren mayores riesgos, debido a que no tienen para pagar una intervención quirúrgica clandestina y recurren a medios “naturales” como bebedizos y la penetración de objetos punzantes en su interior.

YP llamó por teléfono a una de sus parientes en la capital. Le pidió jurar que no le diría a su padre. Después de la promesa, aquella le dio el nombre de una pastilla que le ayudaría a botar todo lo que viviese en su vientre: Cytotec o misoprostol.
En seguida, la wuayúu empezó a deambular de farmacia en farmacia para conseguir la capsulita que acabaría con sus preocupaciones. La pastilla en cuestión sólo puede ser despachada con récipe médico, por lo que el objetivo ahora era falsificar uno, o solicitar a otro “médico amigo” el favor de su firma.
La clandestinidad que gira en torno al aborto es todo un negocio. Una práctica puede salir entre 3.500 y 5.000 Bolívares, casi el costo de un parto normal en una clínica privada. De otra manera, la mujer que quiere abortar debe tomar 12 pastillas y cada Cytotec cuesta 100 Bolívares. 1.200 de los grandes en total, sin contar los analgésicos, la dieta alimentaria y los días de trabajo perdidos para mujeres generalmente pobres, triplemente discriminadas.
Pero, el mayor de los costos es la vida. Una mujer que interrumpa su embarazo antes de cumplir las 22 semanas, por personas que carecen del entrenamiento necesario y en condiciones no sanitarias, están propensas a un aborto inseguro, que en el mejor de los casos deja lesiones internas o estéril a la “paciente”.
Debido al riesgo de morir que comporta un aborto inseguro podríamos equiparar, salvando las diferencias, el aborto al suicidio. Es decir abortar sería un suicidio social. Entonces ¿por qué si los religiosos están en contra de los suicidios, no militan para regular estas prácticas médicas y despenalizarlas para disminuir las muertes? Acaso sino las combatimos ¿somos cómplices, promotores, asesinos? “Lo bueno -digamos- es no tener miedo de morir y tener miedo -en cambio- de matar”. (6)



AC al igual que un porcentaje desconocido de la población femenina joven, sufre la violencia de género. Su novio, que la golpeaba antes de saber su estado de gravidez, ahora la maltrata por practicarse un aborto.
Los padres de AC ignoran los detalles sobre su vida. No saben que fuma marihuana, que se escapa de sus clases de educación preescolar para flirtear con sus amigos y desquitarse de su novio, lo que se convierte en un espiral de violencia cuando el amado se entera. Tampoco saben que tiene relaciones sexuales con tirios y troyanos, sin más cuidado que el ritmo.
Los padres de AC se preocupan por los comentarios de los vecinos y se enteran de una que otra cosa en los encuentros familiares, en los que la hermana mayor -celosa- advierte que “Adriana es una mosquita muerta”.
AC patalea, gimotea y finge candidez ante sus padres, mantiene la respiración en un intento fatuo de ocultar una panza que ni siquiera tiene y mancha con salsa de tomate las toallas sanitarias del primer mes. Nuestra Ligia Elena sabe que la cagó. “A papi no le gustan los negros. Imagínense tener uno nieto negro”.
La familia venezolana, todavía atravesada por la religión, considera un pecado mortal el aborto. La Conferencia Episcopal, guía espiritual de una buena parte de la nación sostiene que “la despenalización del aborto provocado significaría el abandono de un valor ético fundamental en todo ordenamiento jurídico y en toda convivencia social” (7). A lo que los padres de AC responden: Amén.

Pero hay una cuarta mujer. Es aquella que por planificación familiar decide abortar. Y una quinta: la que, dueña de su cuerpo, decide no tener hijos o si queda embarazada abortar, porque se sabe dueña de si y de su historia, se opone al manoseo de su cuerpo por el Estado y la Iglesia. Aunque para estas 2 personas persisten casi siempre los mismos riesgos.
Cuando decimos “casi siempre”, es porque desde hace un mes, Venezuela cuenta con la Línea Aborto Información Segura: 0426-1169496, que aunque no promueve el aborto, ofrece información especializada a la persona que llame para interrumpir, de manera segura, embarazos no deseados.
Asimismo, las mujeres tienen otras opciones. En la página www.necesitoabortar.com un médico especialista realizará un test a la visitante, interesada en la planificación de su vientre, en el que como resultado indicará el tipo de tratamiento o recomendación, según sea el caso consultado.
Para quienes no están seguros de su método anticonceptivo o simplemente olvidaron usarlo, existe la opción de tomar la pastilla del día después, una alternativa que comporta sus riesgos y que debe ser usada con responsabilidad, cuidado y consultada al médico.
El condón sigue siendo el método más seguro de protección. No sólo evita un embarazo no deseado, sino que aleja a las personas de enfermedades de transmisión sexual.

YP finalmente recurrió a un médico antes de tomar las Cytotec. El doctor descubrió que el feto estaba muerto y que la wuayúu tenía el Virus del Papiloma Humano, una enfermedad altamente contagiosa y degenerativa del órgano de reproducción femenino.
La falta de educación sexual en los diferentes medios de socialización humana tributa a enfermedades, a la muerte, a la sobrepoblación, a la infelicidad y esto a su vez a la violencia, a las guerras, a la reproducción de la mano de obra que mantiene al capitalismo. Quienes comandan el capital se hacen los conservadores y por medio de su bastión moral -la iglesia- censuran el aborto, y a través de su bastión político -el Estado- sancionan las leyes que lo penalizan.

Revelador (8)
En Venezuela, 1 de cada 3 adolescentes ha tenido relaciones sexuales. 1 de cada 5 mujeres menor de 20 años ya ha tenido la experiencia de ser madre; 3 de cada 5 adolescentes entre 18 y 19 años son madres de uno y más hijos. 1 de cada 5 adolescentes conoce su período fértil. 3 a 4 de cada 10 adolescentes tienen un segundo embarazo entre 8 y 10 meses, después del primer hijo.
Para el 2000 se incrementaron las infecciones de transmisión sexual en 20% de los casos, el VIH- SIDA en 1.38% de los casos y el cáncer de cuello uterino.
9 de cada 10 adolescentes conoce los métodos anticonceptivos, 8 revela haberlos usado. 2 de cada 5 de las casadas o unidas y 1 de cada 3 mujeres sexualmente activas tiene información sobre la prevención, pero sólo 1 de cada 10 los emplea actualmente.
El uso de anticonceptivos es mas frecuente en el Área Metropolitana de Caracas, en las mujeres de menor nivel educativo, en las pobres y en las que ya son madres.



Aborto latino
En América Latina, sólo Cuba (1965), Puerto Rico (1973) y México (2007) asumen como legales el aborto. En territorio de Filiberto Ojeda hasta las menores de edad boricuas tienen derecho a interrumpir su embarazo con consentimiento del Estado, en cualquier período de gestación. En la mayor de las antillas sólo se permite el aborto hasta las 12 semanas de embarazo y después de esa fecha según razones médicas. En México, las mujeres pueden abortar sólo en la capital, en el Distrito Federal.
Para 2008, en Brasil se realizaron cerca de 1.040.000 intervenciones, según su ministro de Salud para la época, José Gómes Temporao. En Argentina entre 460 y 600 mil anuales, según un estudio de especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y de la Universidad de Buenos Aires. En Chile unos 150 mil, según instituciones médicas y ONG del país de Allende.
En Guatemala venden un medicamento conocido como la vacuna anti-México. Un poderoso anticonceptivo que se aplican las “mojadas”, exclusivo para aquellas mujeres que decidieron perseguir el sueño americano y que saben serán violadas por coyotes y narcoatraficantes en el camino.
En el resto de América Latina se aplican sanciones legales a las mujeres e implicados en el aborto. En la Nicaragua de Sandino, en 2006 se aprobó el aborto terapéutico, siendo derogado un año después a propósito de la presentación de 290 mil firmas en contra de organizaciones evangélicas y católicas.
En la Venezuela bolivariana vuelve a presentarse una carencia, en la que la iglesia tiene la última palabra y no es precisamente: revolución.
Las María ya murieron, no hay vírgenes. Tampoco las preñó el espíritu santo. Han decidido abortar a Jesús. No se aguantan más cruces. Pero para que aprueben la despenalización del aborto en el país de la Revolución parece que necesitarán no sólo un vía crucis más tortuoso, sino un verdadero MILAGRO.

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Para ampliar las informaciones:
(1) Proyecciones de población basadas en el Censo 2001/ Instituto Nacional de Estadística - Dirección de Estadísticas Sociales y Demográficas
(2) PEREZ D'GREGORIO, Rogelio (2008). Prevención del aborto inseguro. Rev Obstet Ginecol Venez, vol.68, no.2, p.71-72. ISSN 0048-7732
(3) Artículo 432 del Código Penal de Venezuela -CPV-, escrito en 1915 y ratificado en los años de la Revolución Bolivariana 2000, 2005 y 2006. Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela No 5.768 del 13 de abril de 2005.
(4) Artículo 431 del CPV
(5) Artículo 430 del CPV
(6) ALBA RICO, Santiago (2006). Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos, p.28. Editorial Hiru, Hondarribia, Gipuzkoa
(7) En: http://www.aporrea.org/ddhh/n62593.html/ Mientras la Conferencia Episcopal Venezolana se manifiesta en contra de la despenalización del aborto, en Argentina el 31 de mayo de 2011 diversas agrupaciones religiosas e iglesias manifestaron su apoyo a la despenalización, a favor de la vida con la consigna “la salud de las mujeres no es pecado ni delito”. Por otra parte, desde 2005 nadie propone en la Asamble Nacional de Venezuela la discusión sobre el tema ¿Qué esperan que lo moquee Maria Corina Machado?
(8) MACURA, Mirna (2010). Embarazo en la adolescencia. Magnitud del Problema. Informe del Ministerio del Poder Popular para la Salud. Programa Nacional de Salud en niñas, niños y adolescentes.