Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Valera Mora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Valera Mora. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de junio de 2017

PON 75


RELATO:
LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS (frag.)
Por Manuel Rivas (España)

Poco a poco, de la multitud fue saliendo un murmullo que acabó imitando aquellos insultos. "¡Traidores! ¡Criminales! ¡Rojos! ... Grita tú también, Ramón, por lo que más quieras, ¡grita!". Mi madre llevaba a papá cogido del brazo, como si lo sujetase con todas sus fuerzas para que no desfalleciera. "¡Que vean que gritas, Ramón, que vean que gritas!". Y entonces oí cómo mi padre decía: "¡Traidores!" con un hilo de voz. Y luego, cada vez más fuerte, "¡Criminales! ¡Rojos!". Soltó del brazo a mi madre y se acercó más a la fila de los soldados, con la mirada enfurecida hacia el maestro. "¡Asesino! ¡Anarquista! ¡Comeniños!". Ahora mamá trataba de retenerlo y le tiró de la chaqueta discretamente. Pero él estaba fuera de sí. "¡Cabrón! ¡Hijo de mala madre!". Nunca le había oído llamar eso a nadie, ni siquiera al árbitro en el campo de fútbol."Su madre no tiene la culpa, ¿eh, Moncho?, recuerda";. Pero ahora se volvía hacia mí enloquecido y me empujaba con la mirada, los ojos llenos de lágrimas y sangre. "¡Grítale tú también, Monchiño, grítale tú también!". Cuando los camiones arrancaron, cargados de presos, yo fui uno de los niños que corrieron detrás, tirando piedras. Buscaba con desesperación el rostro del maestro para llamarle traidor y criminal. Pero el convoy era ya una nube de polvo a lo lejos y yo, en el medio de la Alameda, con los puños cerrados, sólo fui capaz de murmurar con rabia: "¡Sapo! ¡Tilonorrinco! ¡Iris!".

domingo, 8 de noviembre de 2015

Poesía o nada 4


Sección de literatura en la Revista Épale Caracas, publicada dominicalmente.
 
Poema:

Por Cristina Gálvez (Venezuela), Gruta
Estoy aquí sentada con los ojos abiertos hacia la oscuridad.
Antonia Palacios.

La indignidad se lava
con desencanto y paciencia
la tristeza abre una gruta
de múltiples pasajes,
mientras espero su formación mineral
vendrán luciérnagas

esa cabra en la luna
esquiva los ojos
su dura cornamenta
quiebra frágiles superficies
hunde el interior maleable
está en sí misma
y se va volando
alto

refugiada en la cama de mi madre
regreso a mi era
finita y contenida
me enrosco como una serpiente
miro la oscuridad.

----