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domingo, 22 de noviembre de 2015

Poesía o nada 6


 

Sección de literatura en la Revista Épale Caracas, publicada dominicalmente.
 
Poema:

Érase una vez... El país rocambolesco de la felicidad

Por Adal Hernández (Venezuela)

Un país abastecido,

satisfecho,

con la barriga vacía

y un retraso en su crecimiento,

desnutrido,

con más de un ochenta por ciento de pobreza

hacinada en ranchos de lata

amenazados por la llovizna

y campos de hambre,

de playas paradisiacas

bañadas por las cálidas aguas del Mar Caribe.

Un país de bellas artes,

Ilustrado,

donde prácticamente nadie podía leer,

con más de un millón de analfabetas

y una educación de puertas cerradas

para las grandes mayorías,

de amos del valle y de nobleza criolla,

de buhoneros, gallos, guerrilla y exclusión,

con los saltos más profundos de agua dulce

y mesetas extraordinarias

que sirven de morada a los dioses.

Un país alborozado,

eficiente,

de niños oliendo pega en las esquinas

y pena de muerte,

de exterminio,

“Disparen primero y averigüen después”,

viernes, 10 de agosto de 2012

piojos, HM

Las personas son como los piojos: se te meten bajo la piel y se entierran en ella. Te rascas y te rascas hasta hacerte sangre, pero no puedes despiojarte de una vez. Dondequiera que voy las personas están echando a perder sus vidas. Cada cual tiene su tragedia privada. La lleva ya en la sangre: infortunio, hastío, aflicción, suicidio. La atmósfera está saturada de desastres, frustración, futilidad. Rascarse y rascarse… hasta que no quede piel. No obstante, el efecto que me produce es estimulante. En lugar de desanimarme, o deprimirme, disfruto. Pido a gritos cada vez más desastres, calamidades mayores, fracasos más rotundos. Quiero ver el mundo escacharrado, quiero que todo el mundo se rasque hasta morir. 

Trópico de cáncer —Henry Miller


torso de terciopelo, HM

La tierra no es una meseta árida de salud y comodidad, sino una gran hembra tumbada con torso de terciopelo que se hincha y se eleva con las olas del océano; se retuerce bajo una diadema de sudor y angustia. 
Desnuda y sexuada, se balancea entre las nubes a la luz violeta de las estrellas. Toda ella, desde sus generosos senos hasta sus centelleantes muslos, arde con pasión furiosa. 
Se mueve entre las estaciones y los años con gran alboroto que se apodera del torso con furia paroxística, que sacude las telarañas del cielo; se hunde en sus órbitas pivotantes con temblores volcánicos. 
A veces es como una cierva, una cierva que ha caído en una trampa y espera con el corazón palpitante que estallen los címbalos y ladren los perros. Amor y odio, desesperación, piedad, rabia, hastío: ¿qué son entre las fornicaciones de los planetas? 
¿Qué es la guerra, la enfermedad, la crueldad, el terror, cuando la noche presenta el éxtasis de las miríadas de soles resplandecientes? ¿Qué es esta paja que masticamos en nuestro sueño sino la reminiscencia de espirales y colmillos y constelaciones de estrellas?  

Henry Miller, Trópico de Cáncer.