Neruda:
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Señoras...
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Lorca:
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y
señores: Existe en la fiesta de los toros una suerte llamada
"toreo al alimón"
en que dos toreros hurtan su cuerpo al toro cogidos de la misma capa. |
N.:
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Federico
y yo, amarrados por un alambre eléctrico, vamos a parear
y
a responder esta recepción muy decisiva. |
L.:
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Es
costumbre en estas reuniones que los poetas muestren su
palabra
viva, plata o madera, y saluden con su voz propia a sus compañeros y amigos. |
N.:
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Pero
nosotros vamos a establecer entre vosotros un muerto,
un comensal viudo, oscuro en las tinieblas de una muerte más grande que otras muertes, viudo de la vida, de quien fuera en su hora marido deslumbrante. Nos vamos a esconder bajo su sombra ardiendo, vamos a repetir su nombre hasta que su poder salte del olvido. |
L.:
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Nosotros
vamos, después de enviar nuestro abrazo con
ternura de pingüino al delicado poeta Amado Villar, vamos a lanzar un gran hombre sobre el mantel, en la seguridad de que se han de romper las copas, han de saltar los tenedores, buscando el ojo que ellos ansían y un golpe de mar ha de manchar los manteles. Nosotros vamos a nombrar al poeta de América y de España: Rubén... |
N.:
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Darío.Porque,
señoras... |
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domingo, 19 de agosto de 2012
Discurso al Alimón sobre Rubén Darío
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