MIEDO
Por Andrea Cote (Colombia)
Madre,
recógeme el sonido de la lluvia en el tejado del abuelo
cuéntame de las noches en que descubrí la sed por los
acantilados
y de cómo desprendiste el fuego de la luz
para permitirnos en encuentro con nuestros primeros
demonios
Recuerda nuestra estancia eterna en los rincones de la casa
cuando aún llovían tardes grises en la arena
y la lluvia mohosa venía con abril
y todavía no tenía miedo.
MANDRÁGORA
Por Paola Muñoz (Venezuela)
El hombre sembró al hombre. Pecho
abierto.
Sostuvo bien las raíces. Levantó piel y costillas. Dio muerte al músculo.
El niño duerme en la tierra. Cuerpo cerrado. Se teje una corona de oro verde y rojo.
El hechizo lo lleva en su cuello, su ponzoña es veneno azul, cuando mata cierra los ojos. No tocar, no tocar al chiquillo, advierten, no comerle la cabeza. Usted tome de la otra planta, abra brecha que uno sólo puede sembrar al hombre. Déjelo, déjelo y esté atento a sus luces.
Sostuvo bien las raíces. Levantó piel y costillas. Dio muerte al músculo.
El niño duerme en la tierra. Cuerpo cerrado. Se teje una corona de oro verde y rojo.
El hechizo lo lleva en su cuello, su ponzoña es veneno azul, cuando mata cierra los ojos. No tocar, no tocar al chiquillo, advierten, no comerle la cabeza. Usted tome de la otra planta, abra brecha que uno sólo puede sembrar al hombre. Déjelo, déjelo y esté atento a sus luces.